jueves, 30 de noviembre de 2006

JUAN CARLOS MESTRE













Mencionado por:
Enrique Falcón
Santos Domínguez
Raúl Quinto
Rafael Saravia
José Luis Ángeles
Pilar Blanco
Antonio Crespo Massieu
Ángel Gómez Espada
Rubén Martín
Juan Luis Calbarro
Raúl Vacas
Marina Oroza
Pilar Fraile Amador
Susana Barragués
Ramón García Mateos
Javier Pérez Walias
Javier Vázquez Losada
Mercedes Escolano
Manuel Fernando Macías
Esther Ramón
Gustavo Vega
Aarón García Peña
Francisco Javier Irazoki
Manuel López Azorín
Ismael Cabezas
Enrique Morales
Arturo Borra
María Muñoz
Javier Asiáin
María Antonia Ricas
Pello Otxoteko
Víktor Gómez
Marta Fuentes
Verónica Aranda
Laura Rosal
Elías Moro
Lucía Rosa González
Sara Herrera Peralta
Ángela Mallén
M. Cinta Montagut
Norberto García Hernanz
Odile L’Autremonde
José Cabrera Martos
Raquel Lanseros
Antonia Álvarez
Sara R. Gallardo
José Mª Paz Gago
José Antonio Rodríguez Alva
Alfonso Brezmes
Alberto García-Teresa
Diana García Bujarrabal

Menciona a:
José Miguel Ullán
Antonio Gamoneda
Olvido García Valdés
Blanca Andreu
Javier Bello
Diego Jesús Jiménez
Guadalupe Grande
Miguel Angel Muñoz Sanjuán
Tomás Sánchez Santiago
Vicente Valero
José Angel Cilleruelo
Eugenio Castro
Antonio Méndez Rubio
Isla Correyero
Enrique Falcón
Pedro Montealegre
Miguel Casado
Miguel Anxo Fernan Bello
Olga Novo
Carlos Edmundo de Ory
Ildefonso Rodríguez
Jose María Parreño



Bio-bibliografía

JUAN CARLOS MESTRE, poeta y artista visual, nace en l957 en Villafranca del Bierzo (León). Ha publicado, entre otros, los libros Antífona del Otoño en el Valle del Bierzo, Premio Adonáis en l985; La poesía ha caído en desgracia (Editorial Visor), Premio Jaime Gil de Biedma 1992, y La tumba de Keats, que editado por Hiperión y escrito durante su estancia en Italia como becario de la Academia de España en Roma, obtuvo el Premio Jaén 1999, año en el que se le concede una Mención de Honor en el Premio Nacional de Grabado de la Calcografía Nacional, semejante distinción que obtiene en la VII Bienal Internacional de Grabado de Orense en el 2002. Ha expuesto su obra gráfica y pictórica en numerosas galerías de España, Europa y América.
http://www.juancarlosmestre.com/




Poética

Solo hay un acto, escribió Malraux, sobre el que no prevalecen ni la negligencia de las constelaciones ni el murmullo eterno de los ríos: es el acto mediante el cual el hombre arranca algo a la muerte. Lo difícil tal vez resida en poder vivir hasta su últimas consecuencias la vida del poema, escribirlo viene después, anotar lo inexpresable de aquella conjura contra el tiempo, hacer materia de memoria la experiencia de vida del que vive tal como le gustaría ser recordado. La vida, ha escrito mi amigo Jorge Riechmann, carece de sentido sin resistencia al mal. Muchas veces me he preguntado qué otro sentido podría tener hoy la poesía que no fuese la fundación de un acto, ya nuevo o reiterado, de conciencia, palabras sin dueño en la república de los borrados, de aquellos que conscientemente han renunciado a ejercer todo derecho que implique alguna forma de autoridad artística sobre los demás. En esa oscuridad resisto, de esa voz sin boca me alimento. Oigo voces, eso es todo.





Poemas


LA TUMBA DE KEATS
(fragmentos)


Esto sucede ante la hora izquierda en que mi vida,
violenta juventud contra el poder de un príncipe,
llama jauría a la verdad y belleza a los puentes derrumbados.
Llama flor del frío a la tumba de los náufragos,
astrolabio muerto a la nieve de los locos.
Hornea un talco negro el hambre de la muerte,
la edad de los sentidos, el obstinado aliento
de la cansada luz de octubre en el baúl de abejas.
Brota sobre esta duna blanca la vehemente hierba de las islas,
la implacable hormiga en el blando bulbo de la boca helada.
Con guantes de forense sale la noche verde de su estuche
y la tempestad retumba por el otoño roto de las ánforas.
Tiene aquí mi corazón la edad del mundo,
el pez de piedra bajo el que los recién nacidos duermen.
Sufre el impaciente un reloj de sol bajo los párpados,
la aguja inmóvil como retina fría de los caballos muertos.
Mi vida es el temblor del consternado y el indigente ciego,
la constelación del triste en un festín de víctimas.
No conozco otra conciencia que la oscuridad translúcida,
la sábana de vidrio sobre la que la infernal razón se acuesta.
Vivo separado del rumbo de las cosas, hablo el miedo
de un heredero alzado contra el funesto monarca de las ciénagas.
No espero nada de los dioses, nada de la memorable epidemia de sus jueces.
(...)
Esta es la frontera de mi vida, ésta la hora izquierda
exacta en el destino del corazón de un prófugo.
Yo iré donde tú vayas vida esquiva, en tempestad, de noche,
junto al fugitivo cazador de las lagunas, con el presidiario absuelto,
yo cruzaré los médanos con lumbre, yo abrasaré los remolinos ciegos.
He sido parcial con los vencidos, seguiré siendo parcial ante los muertos.
(...)
La imaginación es una vivienda donde los herejes hacen ruido con el Apocalipsis,
la imaginación es insalubre para las lápidas y el asiento de los agónicos,
la imaginación hizo resucitar a Jesús al tercer día,
la imaginación es un túnel de tierra de colores ante los ojos del topo,
yo he visto el mundo real de la imaginación sobre la memoria de los errores,
yo he visto al turbulento y a su ferviente amiga salvados por la imaginación,
porque el cínico no ha ido al infierno gracias a la imaginación
y el infame no ha entrado en el deshonor de su propia verdad gracias a la imaginación.
(...)
Todo lo inverosímil representa una verdad para alguien,
El unicornio es inverosímil, el ángel es inverosímil, la raya del horizonte es inverosímil.
(...)
No han sido escritas estas palabras para el conocimiento de la razón
y no porque esa necesidad de conocer el sabor de los ruidos semánticos
no asista como un deber al hombre y sea enfermedad de su inteligencia,
pero el que entra en una tumba blanca y prueba el blanco y duerme sobre el blanco
no debería ya manchar con otra elección el lugar de lo sagrado.
Yo he entrado en una tumba blanca y he comido en ella carne brillante de pez,
he bebido agua de cal como otros beben agua de Dios mezclada con lluvia,
y a esa tumba le he llamado casa y he cerrado la puerta y me he quedado a vivir en ella.
Cuando llamó el lúcido le pregunté a qué venía, vengo para saber, eso dijo.
Cuando llegó el cobarde entró también el desconocido, traían aceite para las lámparas.
Nadie me ha ayudado a equivocarme, yo mismo he abolido mis derechos.
(...)
Cierra esa llave los ojos de quienes están despiertos,
abre esa llave las ánforas de los que son ceniza.
Yo no quiero oírte fría lengua de los sacerdotes, voz reseca,
yo no quiero oírte ardiente promesa del que está bajo la tierra aguardando a su amor.
Venga a la recién nacida lápida el iniciado en el númen del diamante,
venga el fortificado en su doble triángulo de estrella,
venga el primer espíritu y el segundo espíritu y el tercer espíritu también venga,
la polvareda ataviada de desierto, la nave del maestro sobre la esfera del mar suave,
vengan los barrancos simétricos de la estratagema y la astucia,
suban desde los abismos hondos el sagaz consuelo de los ángeles,
el constructor de órbitas y el rutinario aduanero de los hábitos,
salgan los bellos insectos de los algodones mustios, los asustados animales de sus
cuevas,
acudan los frágiles pensamientos del reproche humano al viviente torbellino de las
fuentes,
llegue a la ciudad soberbia un navegante humilde, gire el mundo, vibren los dioses
en sus bóvedas,
cúmplase el pan de los hambrientos, dejen de sufrir los enemigos, deje de llover
sobre mi madre.
Piedad para el que solo imagina un punto, piedad para el que llora en las lágrimas
de otro,
piedad por el arrepentido y por el que se arrodilla sobre la oración como sobre un
cristal diáfano,
piedad por el delito que recompensará el dominio del tirano,
piedad al siervo por la compasión al amo, piedad al amo por su perro,
piedad al perro por su gratitud secreta.
(...)
Corre por las calles el rumor de la traición a Gramsci,
los índices remiten a páginas blancas, la soberbia hace frontera con la justicia.
(...)
En cada ventana del mundo hay una mujer sentada, hay otro límite del hombre,
hay otra casa,
en cada combate con la muerte hay otro peligro, otro comensal de hormigas, otro
destino sucesivo,
hay manos irreconocibles que sostienen el decálogo de la ley de Moisés,
hay cirujanos que nadie conoce abriéndole con un alfiler la puerta al pájaro negro,
hay telegrafistas descifrando la ventura y el estrago de la desventura,
los mensajes de la injuria y el precio de los desechos,
hay por cada isla otra soledad de isla y por cada maltratado hay en mi piel otro
maltratado.
(...)
Nada se llama del mismo modo dos veces, Eugenia Borissenko a quien no conoce
nadie entró en la muerte,
ahora su rostro es indestructible en la oscuridad, su voz se llama lámpara de petróleo,
se llama Charles Patrick Dark bebiendo té un nueve de marzo a los diecinueve,
se llama Nils Gustaf Palin amigo de los escarabajos en el valle de las esfinges,
nada se llama del mismo modo dos veces, nadie para la fábula de lo mortal es pómulos
y cejas, sino astilla de Adán y armazón de navío, agua domesticada en la habitación
de la muerte.
(...)
Se aburre el hombre con el hombre, una vez más es su cabeza como un bosque dormido,
en ella los venenos de la posesión hacen sufrir al enamorado y al cándido,
levantan murallas altas como milenios entre su deseo y su cuerpo,
rodean los bazares con brea de pescado, queman hojas de libros y queroseno,
especulan, traen noticias, defienden teorías, matan lo que aman.
Tuvimos una vez la felicidad, pero tuvimos a Wilde con su jergón de presidiario a rayas,
tuvimos nombre de estrella, hermosos nombres de animales bíblicos,
fuimos mujer y sol y hombre y luna, brillantes como los atunes, vivos como delfines,
pero sucedió la vergüenza y salió el basilisco con su áspera lengua de arena,
sucedió la muchacha muerta, el oficio de andar por ahí con una hoz en la mano,
sucedió la anémona de pechos viólaceos, en cada lugar entró el afilador filarmónico,
entró el ruido de los escaparates rotos, entró la maledicencia en cada casa,
las algas entraron en los cráneos de los arrojados al mar, entró la gente en las correas,
la almeja abrió sus labios en el plato gigante, abrieron sus agallas negras los
camaleones,
alguien cogió la lámpara y la apagó, alguien anduvo de un lado para otro jadeante, con
miedo,
lo incombustible ardió, el amarillo fue un color maldito, se detuvieron los trenes,
hacia otro lugar se pusieron de nuevo en marcha los trenes,
las flores se cerraron sobre sí mismas, se dieron vuelta los guantes, las cruces alargaron
sus brazos,
pasó un día, los solitarios abandonaron la felicidad, los atónitos se juntaron con los
infelices alrededor de una estufa, esperaron,
pasó otro día, algunos empezaron a oír terribles narraciones, relatos que ofendían la
verdad de la literatura,
todos por separado acariciaban su nublado pedazo de cielo, juntos lo maldecían,
la monotonía de la muerte empezó a empapar los cadáveres,
la presencia del mal comenzó a ser disculpada más allá de las barreras del ghetto,
de nada sirve que yo te ame, de nada sirve muchacha que yo te quiera,
esto es todo lo que nos ha dado la vida, la memoria del que muere en otra parte,
ahora cuando el otro es el que sufre, y es también el otro el que condena.
(...)
el que aún trae en sus dedos el olor de otro, la copa de los manantiales salinos,
el que abre la botella del náufrago, el que hace arder la sonrisa del cómico,
el errante que bajo el cielo de agosto llama a ese sitio lugar donde él quisiera vivir,
el inmóvil sobre las superficies que llama a ese lugar tierra donde quisiera quedarse,
el poseído por la alucinación de las brújulas, el que dice toda noche es pequeña para mí,
el que tiene una herramienta negra, el que la oculta para no defenderse de nada,
quien alza la mano y dice y el que no alza la mano y murmura y pone su silencio entre
las palabras que tienen valor,
el que hace ruido con la boca, el que asaltado por el temor de los grandes batracios se
calla,
el huérfano apadrinado por el estiércol de la oquedad,
el hueso del exhibicionista cristiano, la fiera cismática de los teólogos negros,
el collage de Roma tatuado sobre el torso desnudo del favorito de Adriano,
piedra de la piedad de Roma, la conciencia de Auschwitz marcada a látigo de nieve
a través del hambre de las diecisiete generaciones de Jacob,
la carreta de heno, las sandalias del gran dador de la misericordia al que llaman las
tribus Pontífice Máximo,
los doce arrepentidos tallados en piedra blanca por el dueño de los arquetipos,
el reloj de arena y la escuadra masónica, el cálculo perfecto del poder y la muerte,
el que viene en nombre de nadie, el que trae cera para los mártires,
el que trae un azafate de bronce, agua donde lavar la uña de los creyentes,
el torpe con la barba de once días del peregrino apoyándose en su cayado egipcio,
el apóstata con el juez a levantar testimonio del cadáver encontrado en Ostia,
Pier Paolo Pasolini a la derecha del suspiro del Padre,
carne de mono para las bodas del infierno,
carne de Cristo para el delito de Estado,
Roma blanqueada por la avaricia del asesinato,
Roma roída por los perros de la judicatura.
(...)
De la enumeración de los hechos el primero es la llaga de octubre,
la deportación de los hebreos durante el otoño del cuarenta y tres,
Emma Diveroli y Vittorio Lowenthal entre los ocho mil de Italia,
eso ve el descendiente que en las cercanías de Moisés no ha entrado en la sinagoga,
el nieto del sastre que a los cuarenta años reconoce a su tribu por los signos de la
desgracia
y llama a esta mañana mañana de lo fatídico,
manantial para la sed del infierno a la suma inexacta que pronuncia el coro de víctimas,
la absorta multitud de inválidos que camina en fila y atraviesa los puentes,
la columna de los desvalidos que serán arrojados a la fosa común por el historiador y el
experto,
por el que sabe los siete nombres con que se denomina el canon de la hermosura en los
países que no tienen murallas,
el que desconoce el espejismo y llama limo al fuego y hoguera a la brasa de hielo,
el que ante las hornacinas saqueadas por las tropas de Napoleón
llama Imperio a la multitud de cadáveres y cabeza de hormiga a los datos de guerra.
Roma, Roma cubierta por la imperturbable pintura de los excrementos históricos,
el cráneo de Pedro frecuentado por el enjambre narcótico de los creyentes,
la asfixia del nitrato de plata,
los escalones magníficos, los peldaños que conducen a la alegoría del perro
las catacumbas limadas por la horma del pie de los mendicantes,
los pasillos espléndidos de la paranoia verde del manierismo de mármol,
aquí donde el gran animal africano hace sonar la alarma de su bocina electrónica
y la pesadilla de Roma iluminada por un millar de teas humanas
es la rosa ardiente de la generación de la Tierra, la lúgubre soledad del césar,
la rosa de los libros que leyó Petrarca, el placer ante la crucifixión de una mujer joven.
(...)
Llamas a esto visión sublimada de la grandeza de Dios nuestro señor de las
alucinaciones,
capilla de los durmientes decorada conforme al erotismo de la eternidad llamas a esto,
como llamas ilusión al diagnóstico de Toni Negri acerca del futuro de la clase obrera, utopía a la quimera que devora a su enigma,
la metafísica de la crueldad escrita para Bogdan Bogunovich sobre su pizarra póstuma: ni el propio amor conoce su profundidad si no es en el momento de la separación,
como tampoco la separación conoce su profundidad sino es el momento del amor.
(...)
Octubre recuerda a octubre con sus frutos abiertos,
entran los enfermos en los hospitales, entra la estación de las hojas en su lugar oscuro, extiende el deseo su mantel en cada esquina, me habla el respetuoso, me sigue el cordial
fatídico,
voy por un camino aislado de la noche, por el mar de las estrellas como fugaz cangrejo
que sale de las redes,
voy de un lado a otro por un monte de documentos cerrados mientras la hierba sin
remedio crece,
voy al fuego y a la ruina del estambre del fuego, voy al aire viejo del aire.
No te entristezcas, seas lo que seas todo irá bien si traes a la verdad contigo,
todo irá bien, existirás tú amor que desmontas los cadalsos,
asistirá al hombre otra fortuna bajo los epitafios breves:
he aquí al corazón de corazones,
he aquí bajo el cielo áspero la equidad de la pasión con su locura de salario y hongo,
vánitas vanitátum et omnia vánitas.
(...)
Eso ha venido a decir el que ante las circunstancias del mundo envía a otro de
mensajero,
el que no atreviéndose a asomar su voz a la jauría manda a otro de emisario,
y ese otro dice: Ahmed Shawky fue fundido en hielo,
en hielo mezclado con lava de aceite, en agua negra de frío,
y Ahmed Shawky que nada sabe de todo esto,
que nada sabe de su paisaje invicto ni del turbulento desastre de cuerpos a la deriva,
sostiene en silencio su rosa de bronce pulida por los turcos que venden mecheros,
pulida por los senegaleses y los orientales que lejos de su patria
llaman al Tíber pequeño Río Amarillo.
(...)
Vengan de toda Italia los nietos de la ruina a unirse con los proletarios,
acudan a esta señal, vengan con su herramienta de palabras los propicios a la revuelta,
se unan parentelas y castas, los diseminados por la fatiga y los turbulentos en cada
reyerta de amor,
los débiles fortalecidos en la humillación, el linaje de los que acuden al sindicato un
sábado,
venga el rudimento, venga la conjetura y el símbolo de la multitud traicionada por los
partidos de clase,
venga el rebelde a su fecunda cábala, el seductor a su beldad, a su vibrante oscuridad el
taciturno,
venga el malogrado en su creencia, el oscilante en su duda, el roído en su galera,
venga el delirante circular, el dueño del aire con su escalera de bambú, el condenado al
fuego,
salga del suplicio el mártir, salga el extinguido de su tedio, vuelva a su peana el
derribado.
(...)
Es lícito el rencor,
Quirino Amati fue sacado de su casa la mañana del catorce de octubre,
detenido por los nazis Leonardo Sed, vecino de Roma, fue deportado ese invierno, Esperanza Efrati fue vista entrar en la nieve, llevaba en la mano una lechuza de bronce.
Acaso tú que frecuentas el ámbito de lo desconocido,
la grieta de ruido que hacen al desgarrarse las telas, el sudor de un mercado de esclavos,
tú la muerte dibujada por Alberto Durero, la fecha de los concilios,
tú el día de las conmemoraciones que recuerdan a Augusto,
cuarenta días después de la muerte de alguien, pan amasado con agua de pozo,
tú la niebla que perduras como corazón aterido en un espejo donde nunca se mirará
ya nadie,
tú el olvido.


Perdón al hombre por el hombre,
al ojo del error perdón por la verdad de su cansancio,
perdón al camello por la aguja,
perdón a la vena acústica del río por el triste merecimiento del pescador en la necesidad
del sábado,
perdón al severo sábado por la mutilación del pez azul de los dormidos,
perdón por el dormido al que no le sirvió de nada recordar un sueño,
perdón a la venganza por su espejo y al agua del fracaso perdón por la negación del
fuego.
Perdón para el murciélago y su ambición de pájaro,
perdón edad, guión de bronce entre dos cifras, lucerna de las catacumbas.
Una mujer ha levantado su indecisa mano, todo sufrimiento ha sido un sacrificio estéril,
pronto vendrá el ciervo, pronto el terciopelo verde del invierno cubrirá las lápidas,
nadie sino el cielo podrá recordar cada una de estas piedras por sus nombres,
quién a Coleman y a Curtis, quién a Clara y quién a Jakob,
quién a Trelawny que duerme a dos pasos de la tempestad de Shakespeare,
quién a Severn anciano entre los cinco dedos blancos de su pincel de mármol.
(...)
entornaré los ojos y lloraré ante ti con el lenguaje de las abejas,
la música de Renato Pace que murió en Mathausen y era abril del cuarenta y cinco,
cerraré los ojos y lloraré ante ti con el rocío que deja la mañana en los alambres de púa,
Fabrizi Ceruso caído en Tívoli a los diecinueve víctima de la violencia de estado,
levantaré los ojos y lloraré ante ti como el meteoro del granizo sobre los tejados de cinc,
y ése será el rumor de lo que existe debajo de lo que ya no existe,
el cabizbajo con su perro, la alianza de los tristes con los desesperados,
la oxidación de las fechas y la improbable memoria de los números.

miércoles, 29 de noviembre de 2006

MARCOS CANTELI




















Mencionado por:
Antonio Méndez Rubio

María Salvador
Rosa Lentini
Eloísa Otero

José María Castrillón


Ana Gorría

Carlos Pardo
Raúl Quinto
Pablo Fidalgo
Juan Salido-Vico
Julio Prieto
Rubén Martín
Esther Ramón
Lourdes de Abajo
Pablo López Carballo
Ángel Cerviño
Annabel Martínez Zamora

Menciona a:
Fernando Menéndez
Ildefonso Rodríguez
Julia Piera
Hermes González
Víctor M. Díez
Benito del Pliego
Miguel Casado
Pedro Provencio
Mariano Peyrou
Olvido García Valdés
Luis Muñiz
José-Miguel Ullán
Ana Gorría
Miriam Reyes
Chus Fernández
Eloísa Otero
Julieta Valero
Carlos Piera,
Miguel Suárez
y Julio Prieto


Bio-bibliografía

MARCOS CANTELI (Bimenes, Asturias, 1974) es autor de los siguientes libros de poesía: Reunión (Barcelona: Icaria, 1999), enjambre (Madrid: Bartleby Editores, 2003) y su sombrío (XXXI Premio de Poesía Ciudad de Burgos; Barcelona: DVD Ediciones, 2005). Ha colaborado con diversos artistas plásticos como Bernardo Sanjurjo, Beatriz Gutiérrez o Israel de la Peña. Recientemente Bartleby Editores editó su traducción del libro Pieces (Pedazos) del poeta norteamericano Robert Creeley. En la actualidad coordina la revista electrónica http://www.7de7.net/




17 de poética

ahora,
recinto, membrana, pelaje, vértigo, raíz, humedad, coordenada, alcancía, pespunte, apunte, mierda, favor, hueco, vínculo, quién, tésera

en Durham, 28 de noviembre, 2006





Poemas













raíces y alas
__________para José-Miguel Ullán
Raíces y alas.Juan Ramón Jiménez

1.
artos
_____en propio crepitar

cuando para abrazar un pulmón
ya estaban otros



2.
huesos cartílagos de un
pequeño animal su inconsistencia aletea
en nosotros



Pero que las alas arraiguen y las raíces vuelen.
J. R. J.



[de enjambre Madrid: Bartleby Editores, 2004]





antes


… era una raíz a flor de piel en voz ronca pero dulce, escamparon aquellas aguas sin solución; antes


*


… se agostaron las manos y no hubo espacio para recogerse ni seda ni anillos en el día; antes


*


pequeños murmullos de la seda interior hablando hacia un pelaje un celo musical, guardado de pensamiento en cuclillas y flora

[de su sombrío Barcelona: DVD Ediciones, 2005]





naturaleza y cauce


… restos orgánicos
desnuda penumbra de naturaleza y cauce


*


día para la desnudez, reverso del corazón o telar aparecido e impregnado en germen de sí mismo en lucha consigo mismo


*


… una infección de imágenes
resecas


*


se levanta en vuelo todo lo nunca dicho y así se anulan distancias


*


un sosiego
del mundo en que las sombras crecen
en valor natural

[de su sombrío Barcelona: DVD Ediciones, 2005]

















SERGI QUIÑONERO























Mencionado por:
José Blanco


Menciona a:
Julián Alonso
J. Ricart
Antonio Gómez
Jose Blanco
Kiko Veneno




Bio-bibliografía

Sergi Quiñonero, Barcelona 1968
Poeta, editor, activista cultural, licenciado en Psicología y educador social.
Se gana la vida como educador y discjockey (Q).
Se puede rastrear su trayectoria y trabajo en numerosas ediciones, catálogos e internet.
Ha publicado diversos trabajos, entre ellos: “7 Poemes del Natural” en
Euphorbia Pulcherrima 2006 o “Códigos” en Pix Ed. 1998.





Poética

La escritura, la poesía, me sirven para expresar una mirada interior, una forma de sentir y estar ante el mundo, y de qué manera eso entra en relación con el exterior.
Intimidad.



Poemas


Tus ojos
marrón turba,
y mi raíz
que no
encuentra
suelo.





Miro sin mirar,
de tanto que llevo
los ojos
girados,
hacia
el interior.





Como un velero,
que en alta mar
surca océanos,
y arrastra
su quilla
por el fondo,

¡destrozándolo!

a Diego




No tinc pressa,
no voy corriendo
a ninguna parte,
estic aquí.



Haikú

Rodeado de olivos,
el sol de la tarde
en esta piedra.





Haikú

El contorn
dels arbres
contra el cel
del capvespre.


a Raimon

ENRIQUE FALCÓN






















Mencionado por:
Antonio Méndez Rubio

Enrique Cabezón

José Luis Pérez Pastor
Antonio Orihuela

David Monthiel

María Ángeles Maeso

Juan Antonio Mora

Raúl Quinto

Carlos Durá

Carmen Beltrán

Eduardo Moga

Ángel Calle




Juan Carlos Mestre


Laura Giordani

José Luis Ángeles

Antonio Crespo Massieu

Arturo Borra

Inwit

Rubén Martín

Safrika

Eduardo Almiñana de Cózar

Arturo Méndez Cons

Ángel Padilla


Agustín Linuesa

Garikoitz Gómez Alfaro

Francisco Vaz

Salvador Reyes de Cózar

Manuel Ortega

Manuel Fernando Macías

José María Cumbreño

Víktor Gómez

Enrique Martín Corrales

Jorge Brunete

Alicia Martínez

Matías Escalera

Alberto García-Teresa



Menciona a:
Antonio Orihuela
Juan Carlos Mestre
Antonio Gamoneda
Jorge Riechmann
David Eloy Rodríguez
Miguel Casado
Luis Melgarejo
Inwit
Raúl Quinto
Ángel Calle
Antonio Crespo Massieu
Eladio Orta
Marcos Ana
Ernesto Suárez
Eduardo Moga
José Mª Gómez Valero
Laura Giordani
José Luis Ángeles
Jorge Juan Martínez

Bio-bibliografía
Enrique Falcón (Valencia, 1968). Ha publicado los libros El día que me llamé Pushkin (Sevilla, 1992), La marcha de 150.000.000: «El Saqueo» (Rialp, Madrid, 1994), La marcha de 150.000.000: «El Saqueo» y «Los Otros Pobladores» (Germania, Valencia, 1998), AUTT (Crecida, Huelva, 2002), Nueve poemas (Universidad de Valencia, 2003), Amonal y otros poemas (Idea, Tenerife, 2005) y El amor, la ira: escritos políticos sobre poesía (4 de Agosto, Logroño, 2006).
Más referencias: http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/falcon/




Poética
(Tesis de abril)

a Javier Bello y Pedro Montealegre, versos de Chile

Entre un punto y esta sombra, la palabra es esta aguja, en plena culminación, como en el amor la sal que continúa.

Ya no somos los corderos de las llaves mudas. Por encima del cansancio, cuidamos de la lluvia que repara al combatiente.






Poemas

LA MARCHA DE 150.000.000
(Canto XIX)

Ya han venido los niños, los
150.000.000
con sus cabelleras de risa y su pánico de luces,
ascos de vientre en las matanzas públicas y
dame a este niño con crines del secuestro oh sí los niños
vienen sembrando algas y hambres de rastrojo
con arpones infinitos en sus bocas
danzan, viento nuclear, con los heridos y
hierro de ondas-luz sobre el refugio: —da-
me un niño que se sepa cumbre
y asco de pesebre, mi revolución del día.


(De: La marcha de 150.000.000: «El Saqueo» y «Los Otros Pobladores»;
Germania, Valencia, 1998)




ENSAYANDO UN GRITO
POR DETRÁS DE LA TORMENTA

“(…) Quiero hablarte de él, porque creo que el anarquismo es la cosa más preciosa y más grande que el hombre ha pensado nunca…”

(Alexandr Berkman)


—para Antonio Orihuela,
poeta libertario


En este lugar
la marea se nos come los dedos:
apenas en cuclillas
nos avisan los muertos su tardanza azul.
Tú y yo buscamos, Antonio, mientras tanto que pare
la mentira del mundo,
el miedo en nuestras uñas,
el cansancio por pasar cuando vuelvan los disparos.
Por detrás de las tormentas bailan nuestros muertos
en un canto imposible de heridas y lianas:
fértiles deshechos
que nos han de crecer brutalmente en la boca
y entonces irrumpir al final de los poemas.
Encendemos antorchas por detrás de la montaña
hasta que, mudos, nos quemamos la lengua
con la cal aún ardiente de todas estas víctimas:
de ellas no más somos
su misma caída o su espera impenetrable.
Y así nos queremos, mientras hay la resistencia:
tensos e increíbles arañando la calle:
—ensayamos un grito por detrás de la tormenta,
—ensayamos un grito por detrás de la tormenta.


(Del libro Codeína; inédito)






VIENTRES DE MADRID Y DE BAGDAD

[13 de marzo de 2004]


“(…) la lógica de la guerra a todos sus niveles conduce al hermanamiento de todas sus víctimas civiles, sean éstas del bando que sean: un inesperado cordón umbilical parece unirlas todas y dejan sin argumentos, y completamente solos, a los señores canallas de la guerra.”

—Eugen Drewermann: “Contra la injusticia”



Sólo entonces
os he visto.

En la nuca partida del suelo iraquí.
Y en la sangre bramando por la grava de Atocha.

Y en el Pozo:
izando sus calambres tras una siembra triste,
los ombligos de los hombres
abiertos y a cuchilla por los perros del Amo.

Yo cuido de los vientres de las novias perdidas
–los hombros de los niños se han quedado sin hora;
cuido de las oraciones cansadas de la tierra
y del largo cabello de todos nuestros muertos.

Soy el pueblo sin puñal y tres veces devastado,
el silbo de una cuenta enmudecida.
Yo cuido de las flores y los peines:
soy un hombre en la altura de todas vuestras muecas.

Y escarbo en las costillas de la bestia
besando lo imposible que habla en vuestra sangre:
soy el hombre que cuelga de un ombligo,
la cólera enterrada en los pozos del mundo.

Y os digo:

que la lumbre tronará por los espejos
que un caballo volteará por vuestra boca
que siempre las heridas
de todos estos hijos
saldrán casi estallando por un fundado cielo.

Sólo entonces
os he visto,
a los unos y a los otros, sangre terca unida ahora.

Desde entonces sea el hombre:

yo bramo en vuestro propio
cordón umbilical.


(De: Amonal y otros poemas; Idea, Tenerife, 2005)

sábado, 25 de noviembre de 2006

ANTONIO MÉNDEZ RUBIO











Mencionado por:
Eddie (J. Bermúdez)

Amparo Santana


María Ángeles Maeso

Carlos Durá

Juan Carlos Mestre

José Luis Ángeles


Francisco León

Eduardo Almiñana de Cózar

Pilar Fraile Amador

Alfredo Saldaña

Vicente Luis Mora

Esther Ramón

Arturo Borra

Víktor Gómez

Pablo López Carballo

Enrique Martín Corrales

Alberto García-Teresa

José Manuel Lucía

Menciona a:
Enrique FalcónJorge Riechmann
Fermín Herrero
Marcos Canteli
Marta Agudo


Bio-bibliografía

ANTONIO MÉNDEZ RUBIO (1967) es poeta y ensayista. Ha publicado los poemarios El fin del mundo (1995, Finalista Premio Hiperión), Un lugar que no existe (1998), Trasluz (2002) y Por más señas (2005, Premio Ojo Crítico de Radio Nacional de España), así como Historia del daño (Selección poética 1990-2005) (2006). Próximamente aparecerán Todo en el aire (Poesía 1995-2005), Razón de más y ¿Ni en el cielo?.


Poética

Arena libre de lo visto:
paciencia de una lejanía
perdida en el obrar común.
Ave salvada de lo visto:
duración para reencontrar
el calor sellado de los vientres.
Umbral negado de lo visto:
trayecto de sol movedizo
siempre en mitad de la tarea.






Poemas

ESO PIDE

Ni siquiera un comienzo.

Lo vivo en el cuerpo
absorto en una luz de nada,
desnudo de ilusión, bajo el follaje
está y se descamina:
aún se prepara
para insistir. El resto de una fe
mejor la sobrevive.





OCURRE

Hay un ir y un venir
para cuando haya aliento.
Y hay también, a la vez, un velar
por la separación.
(F. K.)



AFUERA

Salud, silencio
hasta no ser una parte del todo.
La única herencia
posible
es la misión de una lejanía
que se quiere destruir.
Sí. Se oye ahogarse el susurro,
la obligación a tientas
de la luz, del lugar
donde es cierto que se aclara el cielo.
Ahora empieza a amanecer.

jueves, 23 de noviembre de 2006

JOSÉ BLANCO

























Mencionado por:
Agustín Calvo Galán




Menciona a:
Armando Rivero
Roberto Mezquita
Sergi Quiñonero
Txaro Sierra
Miguelángel Zorrilla




Bio-bibliografía
(Barakaldo, 1965), poeta visual y discursivo, escribe desde que tiene uso de la lengua, a la que perdió el respeto tras su paso por el Taller Literario La Galleta del Norte, de su misma localidad. Sus primeros libros, Las obras de la mar. Las obras del amor y Cuaderno de bitácora fueron distinguidos con los premios “Arcipreste de Hita” y “Mariano Roldán”, respectivamente, a los que siguió la doble edición de Mira mi corazón preso en el ámbar de los instantes eternos, en la Ed. Baile del Sol de Tenerife, y como libro-objeto con la madrileña Ed. Diógenes Internacional. Un nuevo libro, Las nubes, acaba de ver la luz, de nuevo de la mano de la editorial canaria Baile del Sol. Desde 1999 coordina la revista de ensamblaje Metamorfosis.

http://www.joseblanco.org/





AUTORRETRATO

Camino por el borde de las dunas
Azotado por el viento
Quemado por el sol

Escribo poemas

Como quien levanta una casa
Con la única herramienta
De su mirada


(Del libro Cuaderno de bitácora, Ed. Ánfora Nova, Rute-Córdoba, 2000)





Poemas


STRICTLY RHYTHM
(Para una teoría de las relaciones humanas)

De todos los objetos que conservo
sin duda el que prefiero es un vinilo
quebrado por la furia, que enmarqué
como fetiche póstumo un tiempo
entre tú y yo. También es un retrato,
donde una sombra trunca las sonrisas
con anticipación al desenlace.
Bien mirado, dibuja un mapa en torno
al preciso lugar del desencuentro,
esquema de una ruta desgastada.
Si a este espejo picado que refleja
lo que somos velando lo que fuimos
le incorporamos sendas manecillas,
marcarán un vacío temporal,
como una herida abierta entre las dos
y las seis.



_______El final de nuestra historia
no estaba escrito, no, sino grabado.
El retrato, reloj, espejo o mapa
aún suena a treinta y tres revoluciones
con la crepitación de la memoria,
hasta que cae la aguja en la fatídica
franja horaria, y restalla el desacuerdo.

Esto me hace pensar en cuántas veces
no se acompasan nuestros corazones,
y cómo armonizar en contrapunto
es verdaderamente extraordinario.
Todo termina siendo una cuestión
de ritmo, y compartir es completar
todas las vueltas por los mismos surcos
en las caras A y B de nuestra vida.

Sabemos lo que puede dar de sí
cada tema. Si hay algo que salvar,
tendremos que grabar un nuevo disco.

(Del libro Mira mi corazón preso en el ámbar de los instantes eternos, Ed. Baile del Sol, Tenerife, y Ed. Diógenes Internacional, Madrid, ambas en 2005)








AMOR EM PAZ

Usted quisiera arrancarme los dientes
para que mi beso fuese aun más dulce,
y sumisa mi boca desnacida
dependiera del flujo de su pecho.

Mas no soy yo cuando usted amamanta
el rostro prematuro de un cadáver,
ni es amor la obstinada ceremonia
que favorece tanta indefensión.

El amor marca un tiempo sincopado
al corazón, que apunta las maneras
del ladrón con el alma dadivosa:
de cuanto hace acopio se desprende.

Para dejar de oír a las sirenas
hube yo mismo de aprender su canto,
extraviando a mi vez los corazones
hallados a merced de las mareas.

Ahora la escritura me devuelve
los pecios que sustentan la memoria
sobre la arena blanca del olvido
y procuran refugio y paz y amparo.

Con todo he conservado esta sonrisa
idéntica a defensa o dentadura;
si el beso que le doy a veces duele,
entienda usted que el alma está completa.

(Del libro Las nubes, Ed. Baile del Sol, Tenerife, 2006)







CORAZÓN DE PIEDRA

la tormenta infinita de la entrega
Jesús Aguado

Dices tener un corazón de piedra,
que se ha ido endureciendo con los golpes
y los años, y actúa como un lastre,
si bien, qué más quisieras que elevarte
al cielo bien sujeto de las sábanas,
o mejor, de La Bella si es el caso.

En cambio, ya no sufres como antes,
es cierto: se acabaron las miserias,
pero has cancelado tantos vuelos
que ya ni al escribir versos despegas:
no rimas hélices en tus hangares,
ni mides acrobacias con los dedos.

En resumen, consigues eludir
la tormenta infinita de la entrega,
que obligara a modificar el rumbo...
Pero no logra un corazón de piedra
amortiguar los pasos de la muerte,
al contrario, retumban por el pecho.

Tú sigues divagando a ras de suelo,
cuando, ¿sabes?, para ganar altura
has de jugarte el verso y la mirada,
rompiendo la barrera del sentido.
¿No añora, acaso, tu vivir en blanco
la intensa inspiración del kamikaze?

La vida sigue estando en otra parte,
no envasada al vacío en la memoria,
sino donde la sombra del amor
nos abisma. Y para ganar su altura
has de entrar en barrena en unos ojos,
y no cerrar los tuyos cuando saltes.

(Del libro Cuaderno de bitácora, Ed. Ánfora Nova, Rute-Córdoba, 2000)


http://www.joseblanco.org/



martes, 21 de noviembre de 2006

EDDIE (J. BERMÚDEZ)


















Mencionado por:
Txus Garcia
Safrika
Ángel Padilla
Roberto Farona
Víktor Gómez
Enrique Martín Corrales
Jara Bedmar
Jorge Brunete
Carmen Peralto
Alicia Martínez
Rafael Peralto

Menciona a:
David Fernández Rivera
Antonio Méndez Rubio
Ángel Padilla
Toni Martínez
María Teresa Espasa
Jordi Virallonga
Safrika



Bio-bibliografía

(Barcelona, 1975) Licenciado en Filología Hispánica en 1999. Miembro fundador del grupo teatral LA BACANAL DEL VERSO, más tarde director y actor de LA ORGÍA DEL PALABRAZO, grupo de performance poética de Valencia. Cooperador del programa literario de radio “NEVERMORE”. Organizador y cooperador de la Jam Literaria del pub “El Asesino” (Valencia). Colaborador habitual del periódico virtual UNION-WEB. En el 2003 primer premio de poesía antitaurina “TORO DE HIERRO”, y también del SARGANTAS de Poesía con el poemario, ESTRATO DE SÍLABA.
Actualmente trabaja en el proyecto pictórico DES-NUDANDO EL VERSO, junto a su compañera JULIA MARQUÉS, en un intento de unir POESÍA y PINTURA.

PUBLICACIONES: EXTRACTO DE POEMAS OBJETO (1996), Autoeditado. EL GRITO DE AL LADO (1997), Autoeditado. CANTAR DE MUERTE (1996), Autoeditado. EL BAR DE DIOS (1997), Autoeditado. DENTRE VERTIDOS DE EXTROVERSIÓN (1999), Autoeditado. CIUDADEMBARGUEBRIO (1998), Autoeditado. POEMACCIÓN 1, 2, y 3 (1999-2001), Autoeditado. ESTRATO DE SÍLABA, ediciones RIALLA, Valencia, 2004 (Ilustraciones Julia Marqués). POEMACCIÓN NAVIDEÑO (Serie limitada de 30 ejemplares numerada y firmada por Julia Marqués y Eddie) (2004). HUESOS DE LUCIÉRNAGA, Ellago Ediciones S.L., 2005. ANTOLOGÍA INCOMPLETA DE POESÍA VISUAL, Calambur Ediciones, Madrid.(en prensa)



Poética

Concibo La poesía como instrumento para hablar de ella misma en un origen. Es decir, contemplo la idea de “poética constante”. Cada poema se construye a partir de sus propios límites como poema, esto es, LA POEMA. El Gólem que se crea a partir de las palabras que paren su verdadero sentido y significado.
La poesía ha de radiografiarse en primera estancia sus propias entrañas. El poema nace de esa pulsión, de preguntarse si “las metáforas darán cuenta de todo” o de por qué mi mano hoy no puede sentarse a escribir frente a los travesaños de los márgenes de la impávida hoja en blanco, mientras mis huesos descansan a pie de página.



Poemas

a veces
se supone, no más, una procedencia incierta
de tiempos de golosinas
y ajedreces atroces que te comen la dama
y cuenta mil molinos donde hincar los bigotes, quijote

a veces
no basta con envolverse en santiamenes
y dar la espalda a estos márgenes que definen una carencia
de manos donde aferrarse
a este continuo desliz del lápiz
sobre tu tejado de gotarrones espejismos ambiguos

y ahí,
en los charcos que se crecen, en las colchas que guardan del frío e irradiación a las moléculas de agua maldita,
ahí, es donde
descubrí que se entraba por tus pestañas
a ese espejo que me devuelve el que soy
libre de albertos, fernandos o desasosiegos, sino saudades de sed por someterte margen izquierdo de la página
con sogas de palabras, con suelos de barbecho
que te escupen las semillas de esta aclaración que te hará verso: POEMA

(inédito)







se han dejado el ojo de buey de la luna
abierto, para que puedas mirar
desde tus sueños una arcada de sentido

entretanto Po-Ema y tanta entraña de lágrimas de sílaba
te han abierto un escozor de simiente
que asegura una caricia por de debajo de una letras
que marcan el tierno abrazo de la lengua que te susurra identidad

(DE “HUESOS DE LUCIÉRNAGA” ELLAGO EDICIONES, 2005 CASTELLÓN)










...ES TIEMPO de destierro
de congoja ascensión a la letanía del silencio

...yo te rezo, Palabra

hazme Nombre
hazme Sangre, para beber
no ser agua
(De ESTRATO DE SÍLABA, Rialla Ediciones, 2004)


http://eddiepoema.blogspot.com/

lunes, 20 de noviembre de 2006

EDITH CHECA














Mencionada por:
Álvaro Fierro
Tobías Campos Fernández
Isabel Martín Salinas
Ivonne Sánchez Barea

Menciona a:
José María Pinilla
Edith Goel
Álvaro Fierro
Tobías Campos Fernández
Ivonne Sánchez Barea
Gloria Bosch






Bio-bibliografía

Edith Checa es periodista y escritora. Licenciada en Ciencias de la Información. Tiene publicados: dos novelas: "El Color del Albero" y No me pidas silencio, un libro de cuentos infantiles "Los Misterios de la Casa de mi Abuela", un poemario "Un mar que pierde esperanza" y un libro de relatos "La noche en la ventana". Parte de su obra poética está publicada en diversas antologías. 2º premio en el XX Certamen de Narrativa "Hermanos Caba 2008" por "La luna nos abandona" Finalista Premio Felipe Trigo de Novela 2001, Finalista Premio Relatos de Mujer Ayto. Bilbao 2001 y Preseleccionada Premio Herralde de Novela 2001 por su novela "No me pidas silencio". Premio Voces Nuevas 2003 Ed. Torremozas. Finalista al Premio Vargas Llosa de Novela 2005 por su novela "Retazos de Memorias" Finalista al premio Clarín de Cuentos 2005 por "La noche en la ventana" Ha trabajado durante dieciséis años como redactora-locutora en los programas literarios de radio y televisión de la UNED. Entre otros temas, imparte en Sevilla cursos de novela, comunicación, talleres de creación literaria para adultos y talleres literarios para niños.




Poética


El gran poeta Rafael Pérez Estrada escribió: “LO VI TAN ALEGRE y seguro que no pude contenerme: ¡Usted no está en condiciones de escribir poesía!” Me gusta la frase porque parece que está hecha para mí, ahora vivo de otra forma y no puedo escribir poesía, al menos mi poesía de siempre. Para crear mis poemas necesito entrar en un estado de melancolía que ya no tengo, ¡ni quiero tener! Sin embargo, he encontrado la fórmula para reconciliarme con los versos, he inventado un truco que empieza a darme resultados. Ahora comienzo a escribir, como dijo Colinas, “como quien llora de plenitud saciado”.





Poemas




· "Devaneo en los infiernos" VOCES NUEVAS 2003. Editorial Torremozas


Devaneo en los infiernos
sobre el acantilado de los suicidas,
mientras miro el mar excelso y laminado
de desdichas y poemas,
de despedidas y recuerdos.
Un mar que es calendario de una vida,
de muchas vidas,
y que pasa las hojas,
como pasan las horas,
como pasan los días,
como pasan las olas
ondulando el horizonte.
Y se ríe, ronco, como un demonio escarlata
que adivinara el salto del Último Adagio
en el hundimiento de cada Titanic.
Y se ríe, tierno, como un ángel azul
que se sabe acogedor de los que huyen
del país de las decepciones.

Es un mar que pierde esperanza por algún desagüe
que llega al infierno del miedo.








· "Estás plagado de retrocesos" VOCES NUEVAS 2003. Editorial Torremozas.



Estás plagado de retrocesos,
de indecisiones como mareas
insistentes hacia la costa
y lo lejano.
Casi ahogado en la espuma de tu flirteo
con la muerte,
con la muerte de la especie
que como baluarte ondeas
frente a las retinas impávidas
del deseo ¿humano?
Saber de oscuridades de piélagos
y de reencuentros en arenas que no genuflexionan
su respetable secreto ante el albor de un ocaso.
Saber de leyendas bajo el cristalino
que transforma caballitos de mar
en caballitos de feria
y estrellas de mar
en estrellas de cine.
O realza rocas sin nombre
y medusas peregrinas
para consuelo de plañideras enlutadas de mentira.
Saber, bajo el cristalino quebrado,
por esa soledad que deshidrata,
que está callado el mar por tanta muerte.



"Contemplo tu rostro de escarpados gestos" VOCES NUEVAS 2003. Editorial Torremozas.

Contemplo tu rostro de escarpados gestos
cuando paseas merodeando mis sienes.
Opaco es el ópalo de tus ojos,
que son lastre de un grisú
demoledor de sinfonías y cantinelas.
No
te
acerques.
Yo no soy la estrella Siro que ansía copular
con tu boca enfebrecida.
No quiero una desaforada catarsis que reúna
a mis pies la película exhumada
de mis cumpleaños.
No quiero tu nada y tu abismo,
el frío de tu lápida que escondería mi voz
en el pozo del cieno de la pena,
en el fango del venero cruel de los solitarios.
No
te
acerques


· "San Michelle", "DE SOMBRA Y SUEÑO" ANTOLOGÍA POÉTICA. ED. CELYA.

Una góndola de ébano se acerca a la isla.
El oleaje, tímido, casi ausente, coopera en la tardanza.
Se acerca lenta -góndola de ébano-
y en el aire dormido, espeso de pena,
Stravinski despierta y aprisiona recuerdos
del nuevo viajero en cada nota esparcida en la niebla.
Una nube de ángeles suspiran
e invitan al mar al eterno balanceo.
Y la góndola y su viajero se acercan.
a la isla mas solitaria,
y la más poblada.
Viven en ella retazos de memorias,
infinitas memorias apenas compartidas,
froidianos sueños quebrados en el fin de cada tiempo.
Deseos, anhelos, secretos,
sembrada está de flores de melancolía.
La góndola negra se acerca
y la isla levanta su falsa frontera
con cipreses, un anillo de cipreses
vulnerables que flanquean
la entrada sin oponer resistencia.
Se acerca la góndola de ébano a la isla,
la más solitaria,
la isla mas poblada,
la nada, la muerte.





· "Viejo Marino", "DE SOMBRA Y SUEÑO" ANTOLOGÍA POÉTICA. ED. CELYA.

La esencia del viento estaba encerrada en tu respiración de océano
y tus manos, retorcidas como las encinas de mi vieja huerta,
manejaban los sueños de los dinosaurios que hacen croché
en las verbenas de los gitanos.
El sol, tu sol, se esconde entre corcheas y rutas de telas de araña
en la polvorienta tarde de una buhardilla
entre libros cuyas letras cayeron de sus hojas
y pisaste soñando que era nieve.

Querías ser marino, de aquellos que rumbean las orillas
a tientas, dando palos de ciego en tinajas
de vino espeso y caliente,
sobre mesas añejas de tabaco y lágrimas.
Pero un día quedaste varado en la arena
como un pequeño carguero de baratijas impares,
como un pendiente sin lóbulo, un soneto sin libro,
un rostro sin historia, un pensamiento sin recuerdo,
un beso sin suspiro…

Alguien recogió de la arena tu piel desinflada.
Dicen, que aún perduraba dentro de ella el olor a jazmín
de las fantasías de amor de la adolescencia.







· "Como la bruma" "DE SOMBRA Y SUEÑO" ANTOLOGÍA POÉTICA. ED. CELYA.


El sueño baila en mis párpados
como tul sobre un ola de brisa
con el vals de la Barcarola.
La notas del arpa que me acarician
me balancea entre el preludio y la rabia,
entre la melodía y el silencio gélido,
entre la soledad
y la soledad.

Suena un violín
azul, gris, negro,
como el aire,
como la bruma
mis pensamientos.

Cabriolas de arpegios y melancolía.
Violín herido.
Herida.
Herida el arpa.
Herida.
Violín de alabastro y mariposas negras
en la pautada página de una vida.

El sueño me vence con el vals de la Barcarola,
y una góndola silente entre los vericuetos
húmedos de Venecia
admira desconchones y el moho que corroe su piel,
histórica leyenda verde y gris.
Y soy casa, y góndola, y agua, y arpa,
y violín:
azul, gris, negro
como el aire,
como la bruma
mis pensamientos.



· "La azotea" "DE SOMBRA Y SUEÑO" ANTOLOGÍA POÉTICA. ED. CELYA.

Quiero saltar de azotea en azotea,
recorrer el negativo de la ciudad
¡por arriba!.
Con aires de paloma alocada
o gaviota perdida en otra tierra.
Envolverme en el olor a sábanas oreadas,
que son vestido de novia,
o sudario, o pañuelo, o abrazo.
Y perderme en el bosque blanco
plagado de niños que son pinzas
que sujetan mi presente
sobre la cuerda floja.
Y cuerdas que son mástiles preñados de velas
que juegan con el viento que mi madre exhala
al suspirar mientras las cuelga.
Quiero oler las sábanas de mi madre, jabón blanco,
blanco hiriente, asoleadas con sus manos
de niña vieja.
Quiero desprender las manos de mi madre
de las sábanas, de las pinzas, de los niños,
y llevarla a saltar de azotea en azotea.



· "No me pidas silencio" CUADERNOS DE POESÍA. TELIRA. CAJA DE BURGOS.

No me pidas silencio
cuando el aire viene impregnado de saudades
y se acaricia en las hojas de ese árbol
con piel de desengaños
que es mortecina noche de besos
y caja fuerte de deseos

No me pidas silencio,
porque no callaré los secretos de esa pradera
mullida de caricias que enjugó sus enojos
de niño enfurruñado por el destino,
y que ahora se seca.

No me pidas silencio
que no puedo callar esta pena plagada de cuchillos
que gritan su nombre: ¡azul!,
y mi soledad: ¡blanca!.
Y son alacranes de acero entre mis libros
y entre mis ojos, y entre mis costillas.

¡Que no me pidas silencio!
¡porque no voy a callar!,
que no quiero callar esta pena
que se derrama y me forma balsa,
y lago, y catarata,
y asume su papel
de borradora de encantos y ensoñaciones.

¡Que no me pidas silencio!
porque no voy a callar

¡Calla tú, recuerdo!.

viernes, 17 de noviembre de 2006

AGUSTÍN CALVO GALÁN


















Mencionado por:
Ángeles Lence Guilabert
Amparo Santana
Iván Humanes Bespín
Alma Aguado Calvo
Carmen Salazar
Begoña Montes
Albert Lladó
Estel Julià
Paola Laskaris
Gustavo Vega
Roberto Farona
Esperanza López García
Charo Troncoso
Frank Rufino
Hasier Larretxea
Xisco Fuster
Alicia Calero Cervera
Juan María Jiménez López
Rubén Darío Fernández
Esteban Maldonado


Menciona a:
Mª Ángeles Lence
José Blanco
Isabel de Miguel
Julia Otxoa
Raquel Zarazaga Pablo
Iván Humanes
Roberto Farona
Gustavo Vega
Txus Garcia
Alma Aguado Calvo
Sonia Betancort
Juan María Jiménez López
Vicente Gutiérrez
José Alejandro Simón Partal
José Ramón Huidobro
Ferran Fernández
Albert Lladó
Javier Pérez Walias
Arturo Comas Calero
Francisco Javier Illán Vivas
Carmen Peralto




Bio-bibliografía

Es licenciado en Geografía e Historia por la Universitat de Barcelona. Ha publicado, entre otros, los libros de poemas: Poemas para el entreacto (2007), A la vendimia en Portugal (2009), Proyecto desvelos (Babilonia 2012), GPS (Amargord, 2014) y Amar a un extranjero (XI Premio César Simón, Universitat de València, Ed. Denes).
Su obra como poeta visual ha sido recogida en antologías especializadas como Poesía experimental española (1963-2004) Ed. Marenostrum (2004), Breviario de poesía experimental y mail-art. Ed. Corona del Sur (2006). Poesía visual española (antología incompleta) Ed. Calambur (2007), Esencial visual. Instituto Cervantes de Fez, Marruecos, (2008)
Ha realizado numerosas exposiciones con sus poemas visuales, como Letras transformistes, junio 2003, Centro Cívico Drassanes (Barcelona); Fotopoemes, diciembre 2006, La Vaquería (Tarragona); Proyecto Desvelos, abril-mayo, 2008, C.c. Valentina (Barcelona); Poemes i Objectes, octubre 2008, Ateneu Igualadí (Igualada); Fotopoemes, julio-agosto 2010, Sala de Exposiciones del Ayuntamiento de Porbou (Girona), Poemes Visuals i Paisatges, abril 2011, Biblioteca de Ripollet, Ex!poesía'12 (Barakaldo) y 10 anys de poesia visual, junio 2013 (Centre Cívic Drassanes, Barcelona)-

Su blog personal: http://proyectodesvelos.blogspot.com//






Poética

Hay una distancia tan sumamente grande entre lo que quiero y lo que consigo que estoy por borrar letra a letra todo lo que he escrito hasta este instante.




Poemas


LECCIÓN

Escribir,
desordenar el abecedario

(de Poemas para el entreacto)



***



VENDIMIADOR

El poeta también va a la vendimia,
recoge frutos,
selecciona, respira hondo y
corta
el racimo
secamente,
ejecutando el drama,
lo deposita, con cuidado enfermizo
entre el resto de lo ya cortado.
Después, poco a poco,
con la paciencia necesaria,
en solitario,
irá pisando versos
y transformando su cosecha.

Nada es del poeta,
salvo la transformación.

(de A la vendimia en Portugal)




***





Encienden su mecha
con el pan
hollado, malhallado,
reblandecido, ya inmundo,
lacónica fiebre, 
ilegítimo, con la carne
blancuzca como la escarcha
como la cebolla liviana,
madeja,
lluvia por dentro,
molde antifaz, garrote
amamantado e insaciable,
cruz ahora
ahora nupcias de la debilidad,

Encienden su vínculo
tejiendo en los muros
aspas
alambradas
arenales.


(de GPS, Amargord, 2014)