jueves, 31 de mayo de 2007

ÁNGEL PADILLA

























Mencionado por:
Eddie Bermúdez
Diego Vaya
Alberto García-Teresa

Menciona a:
Diego Vaya
David Fernández Rivera
Eddie Bermúdez
Antonio Orihuela
Enrique Falcón
Jesús Lizano
Marc Granell
Alberto Zurrón
Manuel García Viñó
Joseph Mask




Bio-bibliografía

Ángel Padilla, “Poeta de los animales”, es director de Toro de Hierro (www.utopiaverde.net/torodehierro), editorial animalista que periódicamente convoca concursos de poesía antitaurina, animalista, etc. Reedición de su novela animalista “Mundo al revés” por Parnaso; “La guadaña entre las flores” (ANDA), etc. Ganador del “II Premio Internacional de Poesía Joven La Garúa”, del “VIII Certamen de Poesía Leonardo Cercós In Memoriam”, etc.

Canción "Llora Britches", con música del grupo madrileño Lyvon y con letra de Ángel Padilla:
http://myspace.com/lyvonmusicalband




Poética

Poesía es arte; arte es rebelión. El artista o es un rebelde o no es artista (esas marionetas que salen hoy en día en la tele camuflados de intelectuales y escritores son sólo bufones). Me arde la sangre por las injusticias del mundo. Y porque mi cuerpo no termina en los dedos de mis pies ni allá arriba en mi cabello, sino que continúa en cada uno de mis vecinos, en cada uno de los animales del mundo, en cada hoja de cada árbol, en cada bosque, en el viento y en los planetas, es porque decido cada mañana luchar por el mundo, por la Belleza, por la Vida, un mismo ente en que TODOS estamos integrados. Por eso dedico buena parte de mis esfuerzos en la lucha por los derechos de los animales, a quienes creo hermanos y parte de ese gran ente sagrado y bellísimo llamado Vida, que es mi madre y todas las extensiones de mi Yo.







Poemas


Del poemario antitaurino “La guadaña entre las flores”:

[Entrada al Canto.]

A los poetas


Poetas
que habéis cantado y cantáis al hombre,
a la mujer, al niño, a la ciudad, al cielo,
vuestro canto fue hermoso y ya está hecho,
pero ¿dónde en vuestro canto los animales?
Sí estaban, pero como la flor,
“¡oh la flor!”: no entrasteis dentro,
no eran humanos.

A la flor. A la rosa.
Cantáis a la flor.

Yo canto a la savia.
Canto a una flor más grande.




La Canción del Mayoral


En tus pasos la muerte, tus piernas son de la muerte,
tu mirada de la muerte, en tu lengua la muerte.
Sangre, tristeza, lluvia, duele hablar de ti,
la hoz.

Mayoral, la hoz,
tu sonrisa la hoz,
en tu heno la cruz, los clavos verdes, come, toro,
y muere la pradera.

Viene tu te quiero de nieve a cubrir de hielo
las cumbres, los labios, mayoral,
invierno.

Mayoral, invierno, luz, lágrima,
manos verdes, manos blancas, el vino,
la muerte.

Tu cara verde un árbol más, los pájaros,
y caminas por dentro del toro, su mujer callada,
le creces cielos falsos en la espalda y pájaros,
caminas las astas con piernas de estrellas, azul,
pero lluvia, y tu morada en la noche,
la tristeza y la sangre, mayoral,
tu verde reino, la llama de tu lengua, tu heno rojo,
la hoz,
en tus dedos de margarita la hoz, y la sangre, el viento,
su funeral en tus dedos celestes, la sangre, tristeza,
la hoz.


El puente de los mártires

1

Con el corazón tañido por relámpagos,
el cosmos en el pecho, el trueno en la garganta
y la primavera en tus ojos de cuatreño,
morirás.

Aun cuando el cuervo blanco sobrevuele tu sima
con el crucifijo de sus alas, aun cuando
del estigma de la corona surjan palomas,
las flores sacien el hambre de tu fosa y al odio
lo hechice el invicto resplandor del amor,
morirás.

Y tu muerte no será la del gorrión dormido
cuyos párpados se cierran en la hierba.
Pues hacia ti sube desde un cuadro de Goya
un español.

2

La fatal semilla brota en tu estrella. Tu memoria
en la llama del justo se exorciza. Florecerá
la luz de tu recuerdo en el ayer: tus astas
frondosas de cielo; tus pezuñas,
raíces en la hierba. Y en el toro del futuro
renacerás.

Cuando el árbol bendiga la hoja al viento, cuando
en el humano amanezca el nuevo humano
y la cizalla busque otro cubil,
volverás.

Volverás de la muerte hacia la vida,
volverás de la sangre hacia las flores
por el puente de muertos de los mártires
que entregamos nuestro hoy por tu mañana.

miércoles, 30 de mayo de 2007

SALVADOR GALÁN MOREU





















Mencionado por:
Alma Aguado

Menciona a:
Ginés Torres Salinas
Bárbara Miranda
Mariano Peyrou
Manuel Vilas
Martín López Vega
Alberto Santamaría
Diego Doncel
José María Parreño
Guillermo Fernández Rojano
Natalia Castro Picón
Luís Melgarejo




Bio-Bibliografía

Es licenciado en Psicología por la Universidad de Granada y trabaja como educador social en Madrid. Autor de El Centro del frío (Ed. Lengua de Trapo, 2011) al que se le concedió el IX Premio de Narrativa Caja Madrid, y de Libro del Diabologán (Ed. Difácil) que obtuvo a su vez el XI Certamen Internacional de Poesía Martín Gª Ramos. Anteriormente había sido distinguido en otros certámenes, entre ellos el Injuve 2010 de Narrativa con la nouvelle En el nombre del reagge. En 2008 se tituló DEA en Lingüística con la tesina Roberto Bolaño y la bandera de Chile por la UAM y ha colaborado con publicaciones como Las Afinidades Electivas, Espéculo, The Barcelona Review, The Gentleman Soldier, Efe 24, El coloquio de los perros, La Nueva Grecia, o Río Grande Review…

Su poesía ha sido incluida en los libros colectivos Poetiche della precarietá 3 (Ed. Zona, 2007), Elefante Rosa (Ed. Alea Blanca, 2010) y La vida por delante (Ed. En Huida, 2012); y su narrativa en la reciente antología de voces nacidas en los ochenta Última temporada (Ed. Lengua de Trapo, 2013).




Poética

TEORÍA SOBRE NADA
(Esconded las cultas citas a mi principio…)
Se advierte a quien me lee
de los libros que han de empezar
y del poema que acabará entre ellos
—el modelo «libro redondo» ha sido
sustituido por el del «experimentador de fracasos»,
escribe Carlos Pardo en larga epístola
a Juan Andrés García Román—.
Me importa el movimiento,
su transcurso, los cauces,
la línea adelante o el retorno expansivo
—tu continua inquietud—
esperad con los ojos abiertos
esperad con los ojos cerrados
esperadme
los muchos que en mí se hallan nada escriben:
intuyen.
Esto no es lírica global
esto es duda
sin género de vida

(De Libro del Diabologán)





Poemas
08:51 AM

Durante la disputa una tregua de miradas:
luto por nuestro antiguo bienestar.
La cama es campo de batalla y verbo.

Te relames: subrayas con saliva
cuanto ibas a decir.

Despejas las palabras como si me escupieras
huesos de una cereza maltratada,
conduces el discurso sobre piedras y rocas.

No hay nada alimenticio en tu monólogo:
la carne, el fruto, aquello que jamás pronuncias,
vacía de semillas el mensaje.
                        
Mi arma es voraz silencio.
(De la plaquette Doméstica, incluida en La vida por delante).






NO/NADA
1)
sentado encima del retrete sigo
la caprichosa geometría
de los dibujos sobre los azulejos brillantes
que conforman la falda inferior del cuarto de baño                
así decido que no               
te diré no  -sí-  hoy no
                                  culpando a la CERÁMICA
2)
discontinuidad      quiebra
la intención se entumece   
bizqueo mientras el pez dorado de la sabiduría pasa   

despojado de su misión el Hombre se ahoga       
tiene bulla               SALPICA
finalmente proverbio:
todo río es simultáneo a unos ojos cerrándose
-mis dos ojos abriéndose-

sofisma contagioso:
no hacer nada    de nada
(De Libro de Diabologán)




EL FUTURO

No les des a mis chicos trabajos que desesperan y hunden.
No les des a mis chicos urnas con vuestro nombre dentro.
No te metas en las vidas de mis chicos porque ya suenan todas las campanas del futuro.
Manuel Vilas

En un bar llamado Los Cangas un joven poeta comprueba que aún tiene cinco minutos de  lectura y sorbe tranquilo su café.
Debe recoger a un chaval de nueve años que estudia en el colegio de enfrente.
Su curro.
La empresa le dio un móvil como coordinador de ruta y por eso se permite descansos mientras lee un libro de un autor contemporáneo, unos veinte años mayor que él.
Si cualquiera de las tres guapas educadoras de acompañamiento y merienda a su cargo lo necesitaran sólo tendrían que llamar.
Todos los días son iguales.
Siempre es lo mismo; el joven lee al consagrado-aunque nadie está nunca del todo consagrado y menos si escribe poesía-; lo hace con mucho gusto, pero sin perder el sentido crítico, al escritor que podía haber sido si no su padre, un tío. La clase de tío también joven que lleva a su sobrino de borrachera o de burdeles.
Ya no quedan burdeles y este joven poeta nunca hubiera acudido a ninguno de haberlos conocido. Siempre ha tenido una sólida conciencia social, hija de su generación, que no concibe irse de putas. De hecho él ha trabajado para ayudarlas como voluntario en un programa de la Cruz Roja.
¿Qué hace si no en este trabajo ocupándose de niños/niñas en riesgo de exclusión social?
¿Por qué no se matriculó en un MBA si su madre y su padre tienen pasta y amor?
Un tío joven y bohemio: así contempla el joven poeta a su compañero entre las páginas, boquiabierto como quien toma la primera comunión o recibe la definitiva unción de enfermos.
Son hermanos.
Santos.
Veinte años, quizá un poco menos.
Apenas la edad del poeta joven sin el doble de tiempo que precisan ciertos eventos deportivos-las olimpiadas, los mundiales de fútbol-.
Nada.
Cuando pasan cinco minutos, el tiempo despierta al poeta -como debe ser-, y las monedas, bien acurrucadas por sus manos torcidas y callosas, forman sendos tótems minúsculos de color gris sobre la barra.
Se despide con timidez y sale al frío de las cancelas escolares. Alguien susurra vaya chico tan raro, pero él no lo oye.
Un murmullo infantil trastorna la tarde y la lluvia que cesa.
Niños que corren en la misma dirección por primera vez en todo el día; todos son hermosos, tan hermosos como los poemas que se ha leído; mucho más que los adultos que aguardan con los bolsillos repletos de quehaceres.       
Tan solo una madre le inspira la belleza que halla en los chicos.
Es pelirroja y su hijo tiene un nombre extranjero: Ethan, Ethan, lo llama dos veces con voz delicada, de estalactita cayendo y clavándose en la nieve, y pareciera que al niño su propio nombre se le clava también pues acude al abrazo con amor puro e imposible.
Todos tenemos nuestro nombre hincado desde niños, piensa el joven poeta sin querer.
Y su alumno se llama Mario.
Mario llega con el flequillo en la cara y la capucha encima. Le ha visto entre las rejas y viene con la mano estirada, chocan las palmas, clap, desnudas, a pesar del frío tan mísero, tan pobre, se sacuden la presencia ñoña y familiar del resto con su orgullo de viejos amigos, compañeros de algo que ni Mario ni el joven poeta aciertan a comprender del todo.
Los niños envidian a Mario porque no le recogen sus padres y Mario se consuela con su estatus de edad breve.
El joven poeta no le da la mano cuando caminan.
Ninguno de los dos va a casa, pero solo uno está cumpliendo.
Siempre hablan de fútbol y coches, a veces de consolas pero de eso el joven poeta no sabe mucho y suele callarse. 
Cierto día el joven poeta le contó la historia de un hombre que tocaba el trombón en una orquesta y que se tiró un pedo tras acabar la sinfonía.
Por soplar tanto, dijo el niño, sellando una alianza de risa en la que solo cabían ellos, la logia secreta que permite salir de un colegio y entrar en otro. Cada tarde.
Aguantar eso sin llorar, hasta que la noche se vierta sobre el abrigo rojo de su madre, sobre sus zapatos de tacón despiadado, sobre su bolso Hermés de imitación.
Y pasan por las mismas calles tristes y por la misma plaza en ruinas de siempre, y llegan al mismo colegio y toman la merienda y hacen los deberes, y realizan manualidades.
Si todos se portan bien juegan. Aunque el joven poeta siempre deja jugar.
Algunos niños son amigos, otros no, las chicas son tontas.
Esto piensa Mario anhelando que a su madre no le tocaran esos putos turnos diabólicos.
Deseando que su padre no se hubiera largado jamás.
Y el joven poeta que lo imagina, pasa su brazo por el hombro cuando cruzan la calle a pesar de que no hay tráfico.
No como un padre sino como un tío.
La clase de tío también joven que enseña a su sobrino un poema o a sobrevivir.

(De Libro de Diabologán)

martes, 29 de mayo de 2007

JOSÉ ÓSCAR LÓPEZ


















Mencionado por:
José Daniel Espejo
Antonio Aguilar
Alfonso García-Villalba
Alberto Chessa

Menciona a:
Elena Medel
Abraham Gragera
José Luis Rey
Diego Sánchez Aguilar
Javier Moreno
Ana Gorría
Antonio Aguilar
Agustín Fernández Mallo
José Luis Piquero
Cristina Morano
Fulgencio Martínez
Pedro Felipe Sánchez Granados
Manuel Vilas
Luis Muñoz
Benjamín Prado
Vicente Gallego
José María Álvarez
Antonio Martínez Sarrión
Eloy Sánchez Rosillo
Pere Gimferrer
Diego Jesús Jiménez
Antonio Gamoneda



Bio-bibliografía

(Murcia, casi Lorca, 1973). Licenciado en Filología Hispánica. Autor de los poemarios Nuevos dioses (Finalista del Premio Voces del Chamamé, Asturias, 2001 / Los cuadernos portátiles, Murcia, 2002) y Agujeros (Editora Regional, Murcia, 2002).
Ha publicado diversos relatos en antologías (El corazón delator, Nausícaa, Murcia, 1999, Murcia Joven –dos veces finalista-, 1999 y 2003), revistas (Gaudeamus, Universidad de México, El coloquio de los perros, en internet) y fanzines (Casa Subterránea), así como ensayos (revistas Agua de Cartagena, Postdata de Murcia) y poemas (II Antología poética, Universidad de Murcia, 1999, III Antología poética, ídem, 2000, fanzines como Oh Poetry! y revistas como Hache de Murcia o Entrelíneas de Tel Aviv).
Colaboró durante dos años como articulista de opinión en el periódico La Opinión de Murcia y actualmente en la tertulia radiofónica La radio se mueve de Onda Regional de Murcia, donde participa en la creación y puesta en escena radiada de una antología apócrifa de poetas murcianos. Mantiene la bitácora http://www.joseoscarlopez.blogspot.com/



Poética

Escribo por juego y de veras, para mezclar mentira y placer, confesión e hipótesis, confusión ante todo; porque es refugio contra la tormenta, como cantaba Dylan, o una habitación que se le añade a la casa de la vida, que decía Bioy; porque las palabras de los otros me ordenan el mundo y me lo desordenan, quiero saber qué pasa si yo lo intento.



Poemas


ESTACIÓN TERMINI

Todos los trenes que parten de esta estación a cada hora y
que no llevan a ninguna parte,
la loca que vende flores y que mea detrás de los andenes
cuando cree que nadie la mira,
la gente que entra y sale a diario de esta ciudad, y que
entra y sale y no dejan nunca de entrar y de salir,

será por eso que la llaman la Ciudad Eterna.

Es inevitable sentirse vivo enfrentados a aquello a lo que
odiamos: los domingos por la tarde en las estaciones.
Pero estamos en Roma y nuestra admiración hacia esta ciudad
siempre sorprendente y caótica, ruidosa, atenúa el odio,
y estamos cansados también, es cierto, y el cansancio, hora
es de confesarlo, atenúa, qué duda cabe, la vida.

Mi amor recuesta su cabecita que es una guirnalda en mi
hombro mullida cesta, mi amor que se muestra esquiva
cuando pretendo darle un beso
y me dice: “Estoy cansada, muy cansada, quiero llegar a
Florencia, quiero llegar ya mismo a casa”.

Es extraño decir Florencia, nuestra casa, pero así será por
algún tiempo, Florencia, agua caliente para ducharnos
juntos, en silencio, y después una cena reparadora
antes de dormir, nuestro hogar, Florencia, extraño,
hermoso,
“Pronto estaremos en casa”, le digo, vuelvo a intentar un
beso que ella esquiva otra vez, y luego me abraza y
es ella quien me besa.

El tren arranca y parece que lleva al fin hacia alguna
parte, Roma quedará de repente atrás por mucho tiempo,

nos vamos a casa
tan cansados

como si todo este caos y todas estas ruinas hubieran tenido
que ver de veras con nosotros.


(De Nuevos dioses)





NEUKÖLN

Quien está maldito muerde el cielo
Georges Bataille


Las anfetas golpean en nuestra lengua,
en la cabeza, Daniel conduce como un demonio
borracho por entre las calles del barrio turco.
Todos andan buscándole para su exposición.
A mí puede que no me busque nadie.
Nadie sabe que Daniel prendió fuego a sus cuadros.
Quizás con suerte ardamos juntos en unas horas
en cualquier habitación de un hotel de este barrio.
Conduce como un loco, como si la ciudad
ardiera a nuestra espalda. Las anfetas golpean
en nuestra cabeza, los corazones en nuestro
pecho. Los tenderos salen a vernos pasar
fulgurantes como un rayo como fiebre,
un rayo que no va a destruir nada
salvo su propia trayectoria, a sí mismo allí
donde pasó. Siempre adelante. Ojalá ardamos
cuanto antes.


(De Agujeros)




SEPTIEMBRE

Las ruedas desinfladas en la verja,
unos niños jugando a la pelota,
un viaje que no haremos,
promesas de septiembre.

La bolsa preparada, las maletas
en la puerta del patio
esperando que llames,
que deshagas tu cola
e inundes el pasillo con olor a champú.

Que brilles, pelirroja.

Busqué señales en el cielo,
la tarde detenida
y un reloj.

Dormir a pierna suelta junto al agua.

(Inédito)

ARTURO MÉNDEZ CONS













*




Mencionado por:
Safrika
Eduardo Amiñana del Cózar
Agustín Linuesa
Garikoitz Gómez Alfaro
Lucía Boscà
Ismael Cabezas
Eduardo Boix

Menciona a:
Enrique Falcón
Safrika
Eduardo Amiñana del Cózar
Daniel Martín Moreno
Antonio Gamoneda
Garikoitz Gómez Alfaro



Bio-bibliografía

Arturo Méndez Cons, (Cádiz, 1980). Abogado de Oficio, reside en Valencia. Ha publicado los poemarios: El trigo del loco (Cocó 2008), poemario que quedó finalista del I certamen de poesía para jóvenes Caja Castilla la Mancha Terrestre Islavaria 2009 y Ví a Proust, lo Juro, (Baile del sol 2010). Ha escrito dos novelas, SUR y Heredarás estos Zapatos, finalista ésta última en el Ix certamen de novela para jóvenes escritores Caja Castilla la Mancha. Poemas suyos aparecen en la antología Estaciones Desnudas (Cocó 2007). Participa en el libro colectivo ilustrado por Pablo Gallo Libro del Voayeur (Del Viento 2010).





Poética

La poética está en cada poema, creo yo, como exorcismo o ni siquiera, al menos por combatir el aburrimiento, como límite o medida, una más. Un fin o un medio, qué más da. Todo es relativo y transitorio. Un grito inaudible aunque, de vez en cuando, imprescindible.



Poemas


Un flojo cachorro de agua ha de ponerse el traje de una manzana a punto de llorar

(Sólo) ha sido tu mirada.

Así eres terrestre en el palacio de los pómulos dormidos.

Sin la ventaja de la sábana usada, su santidad acosando-
te...en el presagio del frío hecho en los aeropuertos el pájaro roto en tu oído las

costillas equivocadas de tristeza adivinada en el restaurante de carretera
donde comimos una vez pescado azul en silencio

Esta niebla la distinguí yo ya
en la forma que tenías de coger las tazas y las cosas inútiles

El cristal desperdiciado en la sonrisa de los ángeles
que nacía y moría como

una carretera invisible, dañando en secreto la fauna de los jardines abúlicos

Todo lo que en fin
mientras miro hacía otro lado me dice

que empezará a llover cuando te marches

De el Trigo del loco, (Cocó 2007).





ALGO HA ROTO LA PAZ AQUÍ.

Todo cuanto sabemos del
magnetismo y la electricidad
nos lo enseñó el pájaro guía

tampoco es cierto que la
tormenta (Helios) haya barrido
el habla noble de los héroes
caídos pero a rastras
la flor hizo llorar
a los valientes y en el hongo
(Hiroshima) entre los dedos
visible
no la sangre
los nudos (carne, nieve y luz)
dejaron las pisadas
negras como el corazón,
cazador blanco
vértigo frío
sobre el papel, fino
y madura, estalló así
la memoria de las baldosas
rotas

La lluvia ácida, también sobre mi,
desde entonces, cae sobre
las estatuas y sobre sus oídos de cemento,
un perdigón
dibujado en mi cerebro
ésta es (según se mire) la desgracia
o la cojera, me
afecta la prudencia de los vivos,
mi cerebro, maldito chisme
desbaratado, a plazos, en la sombra
o de golpe y sobre la hierba (derrocados)
los labios, como los de un difunto y tú
tu corona, qué protege,
la reliquia y el significado del trigo
en medio de todo esto
ya lo dije (la distancia)
los tentáculos prohibidos
los que tienen sed de tu mejilla
endurecida, el laurel entre las losas
flor vertical de espasmo rojo
la absolución, 9 milímetros
parabellum
vuelvo al olvido
a casa a tiempo
de ver morir las rosas


De Terrestre (Islavaria 2007)





Vacaciones en Lima

Entro en el lavabo a oscuras
mientras dejo a Miguel, fuera
hablando solo, quejándose de

lo deteriorada que está su relación
paterno filial por culpa de la Juez, del

psicólogo y no le doy al interruptor porque
logro distinguir la taza y se está mejor
así, parece que pueda oírse la lluvia con

mayor nitidez, que el aire
limpio, más que de costumbre y
las gotas, golpeen con lentitud la ventana
traslucida y por algún motivo

todo eso me proporciona cierto, momentáneo
estado de serenidad, y aunque lo lamente,
esa es la verdad, por Miguel y por su
hija.
Es curioso, que las personas

se distancien así. Sin saber porqué

un día puedes tomar un avión y despegas
con un alka seltzer en el
bolsillo de la camisa, tragas
un martini seco con el cinturón de

seguridad bien abrochado y cruzas el
océano una vez la azafata y el resto
de la tripulación os han
ilustrado sobre como sobrevivir
a una tragedia aérea, os desean

feliz viaje y os recomiendan comprar
algún artículo (probablemente inútil)

de dutty free
De poco sirve la serotonina a
los maníaco depresivos y veintiséis
años, por ejemplo, pueden no ser nada y
muchos seres humanos viven menos

que eso, esta lluvia no parará nunca,
tiro de la cadena y abro el grifo, me
parece un desperdicio de agua, agua, y

más agua, me seco las manos, no lo
reconozco con precisión pero juraría
que he oído un carraspeo, casi una tos o un
sollozo y al salir le digo a bocajarro, -Tranquilo
Miguel, ya lo verás:
que
todo se arreglará-. Y él,
alza el rostro
algo aturdido y a su vez pregunta-. ¿Pero
no está muy
oscuro
aquí?

De Ví a Proust, lo juro.

lunes, 28 de mayo de 2007

MACARENA TRIGO















Mencionada por:
Nacho Abad
Raúl Vacas
Emma Cabal Sánchez

Menciona a:
Alejandra Pizarnik
Jaime Sabines
Belén Artuñedo
Pilar Rubio
Nacho Abad
Eduardo Fraile



Bio-bibliografía

Macarena Trigo (Madrid, 1979) Licenciada en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, Comunicación Audiovisual e Hª del Arte. Vive entre España y Buenos Aires dedicándose a la literatura y al teatro. Ha publicado Cuaderno Porteño, Mutis sin aforo y Los poemas perdidos de Eleonora que Mariana encontró no sabe dónde.




Poca poética

Escribo para dar cuerpo a la voz que se empeña en relatar mi vida como si del guión de una mala película se tratara. A veces, ese guión tiene forma de poema.





Poemas


Hay una monja en mí, muy silenciosa,
y una puta también y una maestra,
y soy rara princesa sin su sapo,
y a ratos la borracha que en la noche,
y la madre de todos, la olvidada,
la abuela a la que nunca se visita.

Hay una idiota en mí, mala persona,
una celosa infiel, una lagarta,
y una actriz sin estrella y una diva,
y hay también una niña que en la noche,
y hasta una institutriz muy de otro siglo
y una musa desnuda que posara.

***


Y cuando fuimos ángeles

¿recuerdas?

Entonces una noche era la vida
y la vida un vacío misterioso
donde nadie sabía qué inventar
para seguir en pie, como si nada.

Entonces era aún un todavía
que todos esperábamos cumplir.
Todavía era pronto y eras joven,
todavía aprendías del error.

Hoy no queda siquiera el todavía
de cuando fuimos ángeles

¿recuerdas?

El amor era un vicio necesario,
la mentira un placer a ciertas horas
y el adiós no existía para nadie.
Entonces hasta el mar era una excusa
a la que regresarse siempre en sueños.

Y cuando fuimos ángeles
¿recuerdas?

Cómo hablabas del tiempo sin nostalgia,
cómo mirabas todo sorprendido
y hasta la misma lluvia parecía
querer contarnos algo aquellas tardes.

Y cuando fuimos ángeles
¿recuerdas?

Cómo juré quererte sobre todo.

Ahora todo ha pasado para siempre
- hace ya tanto rato en este instante -.

No queda ya ni un ángel que recuerde
que estuvimos allí, batiendo alas.

***

¿Es tan fácil la vida? ¿Tan instante?
¿Tan charco que saltar? Bajo este día,
en esta lluvia larga tan de lunes,
tan de ciudad que aquí se me atraviesa,
tan de música y tú, que tan callado
me lo resumes todo, lo iluminas,
pareciera que sí, que es cosa fácil,
que está la vida hermosa y tiene flores,
que se escriben canciones porque tú,
o sólo porque tú,
porque nos llueve justo en este día
que acaso llamen lunes los que ignoren
el tiempo detenido por nosotros,
el mundo que se para porque tú,
o sólo porque tú,
todo nos lo revuelves, lo resuelves
también, le das sentido a este lunes
que no, no se parece a otro lunes
antiguo, repetido.

Pareciera que sí, que esto sucede,
que está la vida hermosa, tan callada,
porque tú, o sólo porque tú, creces
conmigo
(tan girasol de un cuadro de Van Gogh)
y yo tan azucena trasnochada
en un vaso con agua de esta lluvia,
de esta precisa lluvia tan de lunes,
tan de cuadro de tiza que mojado,
donde todo es saberse entrometido
y acaso, sí, feliz, porque tú o
sólo porque tú.

***

ÁREO LÓRIMA





















(El grito de E. Münch)

Mencionado por:
Nacho Montoto

Menciona a:
Raúl Quinto
Manuel Arana
Luna Miguel
Nacho Montoto
Elena Medel
Alejandra Vanessa
José Daniel García
Antonio Agredano
Luis Amaro
Ana Gorría
Sofía Rhei
Diego Vaya
Carmen Camacho
Manuel Moya
Pablo García Casado
Vicente Luis Mora
Luis Gámez
Javier Fernández
Joaquín Pérez Azaústre
Jaime Galbarro




Bio-bibliografía

Siguiendo el camino de baldosas amarillas.




Poética

Fiel a la RAE:
(Del lat. poetĭca, y este del gr. ποιητική).
1. f. poesía (‖ arte de componer obras poéticas).
2. f. Ciencia que se ocupa de la naturaleza y principios de la poesía, y en general de la literatura.
3. f. Tratado en que se exponen los conocimientos de poética. En la biblioteca hay una buena colección de poéticas.
4. f. Conjunto de principios o de reglas, explícitos o no, que observan un género literario o artístico, una escuela o un autor.
Evidentemente yo voy por otro camino, sin epígrafes ni conocimientos, ni reglas ni matices, mi poética es efímera, como el deshielo.





Poemas


El Poeta de Nueva York

- Qué es aquello que baja del cielo?
Se pregunta Lois Lane
- Por desgracia un avión
Responde Clark Kent


Un sándwich de realidad/ Help me Rhonda/Don de Lillo carraspea/ Unchained melody/ World Trade Center/ Cuerpos rotos tras los escaparates/ La ciudad de los superhéroes/ Ratas en Central Park/ Románticos por Strawberry Fields/ Curiosos impertinentes en MOMA/ Nido de Naciones Unidas/ John Gotti y el FBI/ Tribeca es el nuevo hogar/ Superman: Un poeta en Nueva York.




Ripio’s love

He transfigurado los rostros de mis amantes
en cada uno de los versos que escondí.
en los cajones de mi escritorio, hasta llegar a ti.




Format :a

¿Cuántas veces hemos de resetear nuestras vidas?

Aún conservo fotos tuyas
que ni podrías imaginar en este tiempo.


De aquel tiempo de escaleras hacia el cielo
que pronto enfilaste,
qué pronto enfilaste aquella bóveda azul.


A millones de años luz de nuestra memoria
residen los recuerdos que hoy comparto en
soledad con los amantes que me observan.

domingo, 27 de mayo de 2007

FRANCISCO ONIEVA



Menciona a:
Abraham Gragera
Alejandro López Andrada
Antonio Cabrera
Antonio Colinas
Basilio Sánchez
Carlos Pardo
Eduardo Chivite
Joaquín Pérez Azaústre
José Daniel García
José Luis Rey
Juan Antonio Bernier
Juan Carlos Reche
Julio Llamazares
Martín López Vega
Raúl Alonso
Rafael Antúnez



Bio-bibliografía

FRANCISCO ONIEVA nace en Córdoba en 1976. Es profesor de Lengua Castellana y Literatura en el IES Antonio María Calero de Pozoblanco, donde reside. Ha publicado diversos poemas en revistas como Renacimiento, Reloj de arena, Navalá o La hamaca de lona. Su primer libro, Los lugares públicos, está en imprenta. Con su segundo libro, primero publicado, Perímetro de la tarde, ha conseguido un accésit del Adonáis. Fue cofundador y codirector de la revista Zarisma y, en la actualidad, forma parte del consejo de redacción de la revista Cuzna. Además, de la vertiente creativa, ha publicado diversos estudios sobre Rivas, Alberti, Unamuno, Teresa de Jesús, Onetti, Borges, Quevedo, Bécquer, Aleixandre, Cernuda, Cervantes... Ha coordinado, igualmente, un volumen colectivo titulado Palabra compartida.




Poética


En mis lecturas más recurrentes y en mis propios versos hay dos palabras clave: sugerencia y emoción. El poema, una vez leído, debe quedar en quien lo escucha como una nota de música que reverbera y debe pulsar su estado anímico, transmitiéndole una emoción. Con ello no quiero decir que en mis versos no aparezca reflexión, que sí la hay, sino que en el misterioso ensamblaje entre las palabras que es el poema parto de la contemplación de pequeños detalles de la vida cotidiana, para, a partir de ellos, buscar una trascendencia. Eso es lo que voy buscando en mis lecturas y en mis esporádicos poemas.




Poemas



EL CENTRO DE LA PIEDRA
El agua – compasiva, nueva y justa –
cae con precisión por fin
sobre el lentisco.
Entre su vertical existencia,
la luz secreta y frágil
de un sol primero
mide la masa exacta
de cada ser.
Su claridad acuosa
muestra la intimidad
de lo que nos rodea.

La piedra ocupa el sitio de la piedra.
Como río discurre el río
y los pájaros se guarecen
como pájaros,
hechos ovillos de silencio y espera,
bajo un árbol
que tiene aspecto de árbol.

La humedad de los días invernales
va acercándonos a la transparencia
olvidada del mundo
y nos confirma
las razones del agua
que cae más allá
del centro de la piedra
desnuda.




LLEGADA
Llegas como cualquier amanecer,
mezcla frágil de sueños, frío y luz.
Desnuda te derramas suavemente
sobre la piel. Sin ruido.

Te entregas, con arena
en tus palabras,
perdiéndote en el pozo
de unos brazos que tienen la medida
de la espuma del mar.

Levantas con tus manos
castillos de papel,
pentagramas de jaras,
la marea de un charco
y las alas quebradas del deseo.

Tú, guía, que presentas el anverso
de la luz de ciudad,
la penumbra del labio amado,
que traes a los sueños
el aroma de las escurridizas
leyendas infantiles.

No bastan las cenizas que se vierten
sobre el tallo sesgado del jazmín
ni el aire que se escapa a bocanadas
por las rendijas entreabiertas
del cielo.

La vida es una torpe elipsis
y nos cuesta.




MILENARIA CURIOSIDAD

Cuando el agua se enfría
y adquiere su mayor volumen,
las carpas recelosas
y adormiladas, sobre el lecho inmóvil,
se tragan la corriente
con su invernal torpeza.

De un movimiento seco
y preciso, pretenden capturar
las burbujas de sol
que penetran el cuerpo sagrado de las aguas.

Inútiles. Aguardan. Inflexibles
y obstinadas.

Pero cuando el invierno se muestra más benigno,
miran con milenaria
curiosidad
la pizarrosa orilla
y te buscan en cada ion de silencio.

Se alejan de la orilla una palabra.
Aprovechan las sombras de los árboles
y de las rocas
y remontan el fluir
detenido del mundo.

(Los poemas pertenecen a Perímetro de la tarde)



Poemas

viernes, 25 de mayo de 2007

PILAR GARCÍA ORGAZ
















Mencionada por:
Esther Peñas

Menciona a:
Ángel Baltasar
Fernando García Nuñez
Andrés Fisher
María Torvisco
Pilar Sans
Antonia Tejero
Manuel Pérez Escrivá
David González de León
Valeriano Franco
Javier Coloma
Ana Mª Castillo
Pablo Banet Masa




Bio-bibliografía

Nace y vive en Madrid desde 1953. Cursa estudios de Geografía e Historia en la UCM, Comunes en la EAAOO y Curso Superior de Comunicación en la Fundación CECO. Como formación complementaria: teatro, mimo, canto, expresión corporal, danza, cerámica y bajo lizo. Mi actividad profesional se ha desarrollado principalmente en entidades financieras, en donde he ocupado diferentes cargos, entre ellos el de la coordinación de los departamentos de Imagen y Comunicación y Obra Social y Cultural. Mi horario laboral me ha permitido colaborar en diferentes proyectos artísticos y en el oficio de poeta he trabajado desde que aprendí a escribir. Hasta ahora, he recogido mi producción poética en cuatro poemarios: “Poemas del Sueño”, “Poemas del Sentimiento”, “Poemas de la Razón/sin razón” y “Todas tienen un nombre”, inéditos hasta el momento, y he sido galardonada con el Premio Primavera de las Artes de Poesía, otorgado por la Asociación Internacional Mujeres en las Artes, en Mayo de 2005.





Poética

Mi poesía nació conmigo y desde niña aprendí a convivir con ella, con su mundo, con su manera de ver y sentir lo que sucede alrededor. Luego están las emociones, las sensaciones, las experiencias, los sueños, los abismos, los largos caminos… o las distancias cortas.




Poemas




“Cómo mirarte”



(del poemario “Todas tienen un nombre”)

Cómo mirar a aquél
que fue tu amado,
amigo, amante, compañero;
si ahora va mirando al suelo,
de vergüenza o desamor.

Cómo mirar, sin mirar,
al hombre que fue tu hombre,
mil abrazos en su nombre,
despertando tu candor.
Hoy, deshojada la flor.

Cómo mirar esas manos,
que antes bailaban contigo
todas las danzas de amor;
si se han convertido en castigo,
sin límite, sin compasión.

Cómo mirar a los hijos,
que miran lo que no han visto,
y si lo han visto, no ven.
No quieren ver lo que han visto,
desde que les vieron nacer.

Cómo mirar al hermano,
que a ti siempre fue aspirante,
y ahora, que te tiene delante,
no reconoce al hermano:
su destino en ninguna parte.

Cómo mirar a un espejo,
desfigurado tu rostro,
atormentado tu cuerpo,
vacía el alma, el corazón lleno
de odio, angustia, represión, miedo.

Cómo mirarte a la cara
con la mía destrozada,
derritiéndose mis huesos.
¿Cómo miran los desechos?
¿Cómo mirar al que te maltrata?

¿Cómo mirar al que te mata? *

* Dedicado a la primera mujer muerta por maltrato físico en el año 2005, y a todas las demás que corrieron su misma suerte.
Madrid, 18 de Enero de 2005.


Espejismo

Cambiamos los pañales por papeles,
la salida del colegio por reuniones,
los llantos y los mocos por cafés y discusiones,
los atascos por juegos,
los cuentos por decepciones.

Y las cunas las mecen otras manos,
y otras les quitan los mocos, sin caricias,
otras reciben del colegio sus noticias,
otras escuchan sus confesiones,
otras alimentan sus temores,
otras les cuidan, les miman,
y se hacen con sus amores;
mientras cumples objetivos,
soportas a ganadores,
criticas con perdedores,
o juegas al master y un día
en tu apuesta por honores.

Y si estás, les das la cena,
les acuestas en su cama,
con un beso
¡Hasta mañana!
¡Pórtate bien, vida mía!

Es una ilusión ser madre hoy en día.




Querida flor

Querida flor que agonizas, cual nenúfar,
deslizándote hasta el fondo del estanque,
donde van a parar las lozanías
de tus pétalos abiertos, de la esbeltez de tu talle…
No te mueras todavía;
no sucumbas a la danza de agonía,
que te otorga el paseo hasta la muerte,
que necesito verte;
sentirme flor también,
adorno de agua,
formar guirnaldas de existencias compartidas,
trepar por las razones como rosas,
prender rojos claveles a las citas,
deshojar ilusiones de margaritas,
brotando sobre el tronco, cual magnolias.

Querida flor,
- despiertos los sentidos -
espera al sol salir todos los días,
libera tus aromas de ambrosías,
permite libar a las abejas,
y seduce a los yermos con flores frescas.

Y abrázate a mi, amiga mía.
Seamos flores silvestres del camino,
flores del Tiempo que no esperan clemencia,
hasta cumplir el mismo ciclo,
sin ausencias.

jueves, 24 de mayo de 2007

PASCUAL IZQUIERDO



Mencionado por:
Ezequías Blanco
Manuel López Azorín

Menciona a:
Antonio Gamoneda
Ángel González
Luis Alberto de Cuenca
Jesús Hilario Tundidor
Blanca Andreu
Miguel Velasco
Julio Llamazares




Bio-bibliografía

Nacido en Burgos (Sotillo de la Ribera, 1951) y residente en Madrid, es licenciado en Filología Hispánica. Desde el año 2003 se dedica en exclusiva al ejercicio de la escritura. Tiene publicados cerca de 25 títulos entre ediciones de autores españoles del silgo XIX (Clarín, Galdós y Bécquer), literatura de viajes y libros de poesía. En esta última disciplina ha publicado La exactitud de las catedrales (1974), Retrospección y apocalipsis en la tierra castellana (1980), Cisne y telaraña (1985), En este fin de siglo (1990), Versos de luna y polen (1882), Pasillo para aguas, aves y vientos (1993) y Del otoño tardío (2005).




Poética

Cree que cualquier teoría de la expresión poética se formula mejor en la íntima esencia de los versos que en elucubraciones teóricas.




Poemas

Pertenecen al libro Del otoño tardío (Madrid, Cátedra, 2005)


1


Sílaba que nunca se pronuncia,
nombre escondido,
penumbra de metal y tiempo,
eras casi una sombra, un roce
confuso de fronteras,
un país incipiente de certidumbre y ecos.


Llegó la luz.

Un radiante puñal de mediodía
entreabrió
los ámbitos secretos.

Llegó la luz.

Te quedaste desnuda y anhelante
ante la súbita interrogación de los espejos.




2


Te conocí y amé sobre la última hojarasca
de un otoño perfecto,
cuando la luz estaba despojándose
de árboles y fuegos.

Te conocí y amé
al filo de un crepúsculo incompleto.

Te conocí y te amé.



En un alba imprecisa
amaneció una vez
la fría certeza del invierno.

Desnudaron de hojas las palabras.

Un desierto de nieve se interpuso
entre los labios yertos.




3


Desnuda, como un ascua
siempre encendida entre mis brazos,
yo quería tenerte.

Desnuda y alejada
de todas las campanas y relojes,
quería yo aislarte
del latido del tiempo.



Que no te consumieras.

Que no te amenazara la ceniza.

Que no sonaran campanadas en las noches de invierno.

Ardiendo siempre
entre labios y sílabas
como una gran brazada de sarmientos.

PABLO FIDALGO LAREO





















Mencionado por:
Safrika
Ana Vidal Egea
Raúl Díaz Rosales
Paola Laskaris
Rafael Romero
Odile L’Autremonde
Sara R. Gallardo
Salvador Galán

Menciona a:
Angélica Liddell
Emma Couceiro
Estevo Creus
Olga Novo
Ana Gorría
Anabel Gutiérrez
Elena Medel
Eloísa Otero
Jesús Aguado
Raúl Quinto
Daniel Faria
Ana Vidal Egea
Raúl Díaz Rosales
Celso Giménez
Teresa Blanco de Saracho
Marcos Canteli
Juan Antonio Bernier
José Ángel Valente
Thomas Bernhard




Bio-bibliografía
Pablo Fidalgo Lareo. Nací en Vigo en 1984. Estudio Dramaturgia en la Resad de Madrid. Accesit del Premio Minerva de poesía en gallego con el libro A idade do ar, publicado por la editorial Galaxia(Vigo, 2002). Hago lecturas dentro de la Red de Arte Joven de Madrid y participé en Cosmopoética 2007. Tengo una compañía que se llama La tristura, y estamos en gira con una obra que se llama La velocidad del padre, la velocidad de la madre. Es todo.

http://www.latristura.com/



Poética
A nuestra herencia no la precede ningún testamento. (René Char)











Poemas






Si hubiese enfermado de niño
No habría perdido toda la belleza

Porque yo sólo fui bello

Cuando mi padre acababa de irse

Y mi madre aún no había empezado

A buscar un padre para mí


Yo sólo fui bello

Mientras esperé que mi padre volviese

Y cuando supe que no volvería

Repartí mi belleza entre los niños

Para que sus padres no se separasen nunca




****




Ten. Abbas Kiarostami.



He pagado con toda mi belleza

Y no sé lo que he pagado

He pagado con mi belleza

Y la de mi madre


Cuántas palabras bellas

Me darán por toda mi belleza


Yo le preguntaba a mi madre

Por qué perdió a mi padre

Y ella me decía que no lo había perdido

Que sólo se habían separado

Y yo le digo

Yo no he perdido mi belleza

Sólo me he separado de ella





****





Cuando tengas un poco de tiempo

Ve al hospital del niño Jesús

Abre tu cuaderno

Habla con los padres de los niños enfermos

Di que te gustaría tener un hijo

Quédate toda la noche con ellos

Nadie te dirá nada

Siempre que tengas un poco de tiempo

Ve al hospital por la noche

Prepárate para ayudar

En mi familia nunca muere nadie

Pero todos hacen mucho ruido

Y yo me voy a los hospitales

Para no oírlos

Siempre me siento en el mismo sitio

Esperando que pronuncien mi nombre

Siempre en el mismo sitio

Hasta que un día me encuentro a alguien

Sentado en mi sitio

Está todo vacío

Y yo me siento a su lado

Pero no se mueve

No entiende lo que quiero decirle

Si tienes un momento

Acércate a la sala espera del hospital del niño Jesús

Y busca un sitio

Si lo consigues duerme un poco

Y verás qué bien despiertas

Entonces ve a la cafetería cuando está abriendo

Y llegan los periódicos los cruasanes

El parque del retiro enfrente

Muchas veces las madres llevan a sus hijos

A ver el retiro antes de morir

Algunas madres llevan a sus hijos a morir al retiro

Y después los llevan en sus carritos al hospital

Ya muertos

Voy al hospital y me siento

Me llevo una pequeña almohada e intento dormir

Si puedes ve hasta allí para que esos niños

Los niños que van a morir

Vean la juventud

Y se pregunten qué haces allí

Se pregunten si eres un médico nuevo

Que ha llegado por la noche

Sonríeles

Si tienes la suerte de verlos

Si tienes la suerte de verlos

Porque se han escapado

Si te piden ayuda

Ayúdales a salir

Si tienes un momento ve hasta allí

Allí no hay ruido

Allí tienes un sitio donde dormir

Si estás en Madrid por la noche

Cuando el retiro ya ha cerrado

Ve al Hospital del Niño Jesús

He puesto mi mochila en el asiento de al lado

Te estoy guardando un sitio

No me despiertes

miércoles, 23 de mayo de 2007

EDUARDO ALMIÑANA DE CÓZAR

















Mencionado por:
Safrika
Arturo Méndez Cons
Agustín Linuesa
Garikoitz Gómez Alfaro
Salvador Reyes de Cózar
Lucía Boscà
Iván Vergara
Enrique Martín Corrales

Menciona a:
Safrika
Enrique Falcón
Julia López de Briñas
Arturo Méndez Cons
Salvador Reyes de Cózar
Carlos Durá
Antonio Méndez Rubio
Antonio Martínez i Ferrer
David Eloy Rodríguez
A(n)gustín
Enrique Martín Corrales



Bio-bibliografía

Eduardo Almiñana de Cózar (Valencia, 1987). Ha publicado el libro Eclipse Ocular (Sevilla, 2007), en conjunto con Salvador Reyes de Cózar. También publicó en la antología de la editorial Bromera, Mirades (Valencia, 2004), el poemario “Las horas desnudas”. Su obra ha aparecido en algunas publicaciones, como Vulture.
Más referencias: http://www.eclipseocular.com/




Poética

Para los destructores.

Existe el primer pez con vértigo y miedo al agua, el pez gato. Di este espacio en blanco para una poética a un hambriento y se lo comió. Me pareció lo justo.




Poemas


(Fragmento de “No hay motivo para no ser Robert Crumb”)

El cielo es el techo de la penumbra y el suelo de mi habitación
Sudas, ríes, ríes,
Crumb Crumb
ceniza,
repiqueteo de diente contra diente, hedor, acuñas el sentido
perviertes la sonrisa, le miras de reojo, caminas pisando acero
humo, véndelo,
serrín, eres un fagocito informe, un catéter de madera
ya nadie fabrica manos sin dedos
perros sin uñas
pestañas de esparto
eres un muñeco de trapo, existe un muñeco de trapo
siente anís amargo
unidades de medida que escapan al yugo de la magnitud
rabia, espuma,
filtros para la conciencia
no sabemos ser las cuatro de la tarde
ni las diez menos cuarto
Grita alguien que está cayendo desde un séptimo
finges plural
ahora descompón el pelo rizado, conviértelo en aortas
en intestino grueso
ahora en aortas, en femorales
en venas constrictoras que degluten y
mañana más, un cuento, la distrofia del negro absoluto
la pirámide que bebe la distrofia del negro absoluto
y si acaso la distrofia del negro absoluto
favorece sólo a quien la distrofia del negro absoluto


***


(Fragmento de “No hay motivo para no ser Robert Crumb”)

La marisma de un millón de voltios llegó
y acabó con veinte tribus de voraces dependientas de ministerio
mientras desde el Sur clamaba el espíritu chamánico de alguien
que plástico y azufre
subplástico y marchito
madreselva y mandrágora
manas de la voz de un mendigo mojado
Llega la marisma y succiona hasta el último alter ego que quedaba
a su paso
mil lamentos
una decena de ventanas rotas
y el cadáver de un vehículo abandonado en la estación
A pesar de que
sufre el cristal, queda dolorido,
arrugas y más arrugas en el mármol de la cabeza de albañil
maestro por favor maestro por favor
maldicen puñales, maldicen reptiles
maldicen ofidios mellados y con cólera
y en clave de humor comentan
enchúfame de nuevo a la corriente
que llegue la marisma de un millón de voltios
en mi casa todavía no hay NAPALM de noviembre



***


Sola

La pobre Joyce
dos años de soledad en lugar de cien
y sin embargo
parecía tan joven
En su puerta botellas de leche y la prensa
y la pobre Joyce
parecía tan joven
En Londres se dice que la gente como Joyce Vincent
siempre se va en silencio
Sus hermanas bajaron a la calle
y compraron la comida de mañana en el supermercado.

martes, 22 de mayo de 2007

JOSÉ CARLOS CATAÑO


















Mencionado por:
Alberto Gimeno
Rafael-José Díaz
Oswaldo Guerra
Ramiro Rosón
Miguel Pérez Alvarado

Menciona a:
Ana Becciu
Rafael-José Díaz
Diego Doncel
Manuel González Sosa
Oswaldo Guerra
Myriam Moscona
Ana Nuño
Eugenio Padorno
Albert Roig
Victor Sunyol




Bio-bibliografía

José Carlos Cataño (Islas Canarias, 1954) reside habitualmente en Barcelona, después de estancias esporádicas en Marruecos, Israel y Martinica. Poeta, narrador y ensayista, ha reunido su poesía en El amor lejano. Poemas, 1975-2005 (Reverso, Barcelona, 2006) y sus ensayos en Aurora y exilio. Escritos, 1980-2006 (La Caja Literaria, Santa Cruz de Tenerife, 2007). Los que cruzan el mar. 1974-2004 (Pre-Textos, Valencia, 2004) es la primera entrega de sus diarios.



http://www.josecarloscatano.com/




Poética

BEATRICE

Pude haber optado por un tipo de experiencia más presentable, donde la audacia hubiese sido también más inteligible.
Cuna y madera, talento y principios no me faltaron. Pero prescindí, ay, de maestros, y a nadie tomé para dedicatoria, paráfrasis u homenaje, pues los pocos que despertaron mis simpatías, o estaban muertos o andaban escondidos. Y otro tanto sucedió con los temas en que me las vi. Siempre pertenecían a la otra mirada, la que despierta la sospecha de un desliz en la ciega, armoniosa enormidad del mundo que amenaza con vaciarse en el temblor de una respuesta aplazada.
La otra mirada es la mirada de los perdedores —fieles vasallos del sinsentido—, cuyo empeño queda rebasado por la ley que unos llaman dios y otros motivo de literatura, de la misma manera que la senda en el valle o la casa en el desierto son finalmente recobrados por la broza y la desolación.
Y la gente no está para lo difícil. Aplauden el estilo limpio, la intachable conducta, y eso que llaman rigor y lucidez. Aplauden la vida, el método, el triunfo.

(De El cónsul del mar del Norte, Pre-Textos, Valencia, 1990)




Poemas



ELEGÍA MARINA

Imperceptible, un sol
Declina por las ramas de la costa
Hasta las ondas de poniente
Que agitan los insectos.

Aquí reposa el cuerpo en la húmeda
Tierra de la memoria.

Un grito hubiera roto la distancia.

El único retorno
Murmura en lo más alto de la densa arboleda
De eucaliptos bajo el cielo cubierto. La sombra
Del volcán vertida al mar es el último mar
Que se cierra a los ojos en medio de un gran sueño.
El mar que penetraba por el borde más alto
Del sol, será el último mar
Para dorar tu frente. Como
Si el mar que terminara
________________________de un golpe
Cumpliera tu figura.

(De Disparos en el paraíso, Edicions del Mall, Barcelona, 1982)





TU CASA AHORA

Tu casa ahora es la celeste,
El cielo desplomado bajo el agua,
Casa del padre que apenas ha sido,
Sólo un puñado de reflejos
Traídos y llevados por el aire,

Todo el cielo amansado,
Por encima y por debajo del cielo,
Tu imagen en las olas que se vierten,

Todo el mar en silencio,
Las olas deshojadas, sin volumen,
Todo el mar sin sabor,
Entero, ignorándose.

Enséñame la luz,
Enséñame el valor de la luz, tú, que no sabes.

(De En tregua, Plaza & Janés, Barcelona, 2002)






IMAGEN DE NOCTURNO EN CALMA

La imagen de las ramas que acarician
La pantalla, la lámpara encendida
En el pequeño balcón de madera
A la vista de Orión
A ras del horizonte
Invisible, la imagen de las ramas
Como trazos en círculos
Con sed de transparencia, el mar a oscuras
Latiendo en otra parte, nada alienta
Ni trasciende, ningún motivo, nada
Más que las sombras
Cerrando las auroras fulminantes

Del pasado, volcando sus eclipses
En estas líneas
Que se aventuran, salen afuera, indagan
Su propia llama, así yo ahora dando
En esta distancia sostenida vueltas al aire,
Al latir de un entonces en la noche, en la imagen
Que dice no decir, no alentar nada,
Sólo la luz buscada casi abierta,
Encarnada en los trazos de estas letras,
Claros fulmíneos, sombras sucesivas,
Todo en los márgenes vertido,

La tornadiza luminosidad
Que arroja aquí hasta hoy
La lámpara encendida, aquella noche
En esta noche de ahora,
A semejanza el aire
Del aire de la noche de todos los entonces,
Violentos, como sangre que discurre
Encandilada de horror, a lo lejos,
Para hallar un sereno
Dominio de cosas próximas y no cercadas,
Flotando en paz,
Hacia todas las partes.

(Libro inédito)