viernes, 13 de julio de 2007

ESPERANZA LÓPEZ GARCÍA

















Mencionada por:
Juan Frau

Menciona a:
Juan Frau García
Juan Manuel Romero
David Eloy Rodríguez
José María Gómez Valero
Lorenzo Oliván
Josefa Parra
Ignacio Sánchez-Tembleque
José Pablo Barragán Nieto





Bio-bibliografía

Nació en Sevilla en 1966. Es licenciada en Filología Clásica y ha realizado los cursos de doctorado en Lengua Española en la Universidad de Sevilla. Actualmente es profesora de español para extranjeros.
Como narradora ha publicado en la revista La vaca de muchos colores. Con el poemario Fruta madura (Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla, 2008) obtuvo el Accésit de Poesía correspondiente al XIII Certamen Literario de la Universidad de Sevilla. Ha sido incluida en la antología Femigrama. Poesía con voz de mujer (edición de La Palabra Itinerante y ACRA, 2008).

www.femigrama.com/esperanza_lopez.html
www.parquedelalamillo.org/index.php?id=44&id_poeta=206












Poética





Escribo por la necesidad de explicarme el mundo. Creo que la poesía sirve para estar menos solos. Es un puente hecho de palabras que el poeta levanta para que el lector se pasee por él, contemple el paisaje que ofrece y se acerque a compartir emociones. Es una alianza entre el que escribe y el que lee. Es artesanía esmerada. El poeta se define, ama, desama, recuerda, se conoce, se enfrenta a sus miedos, se defiende del dolor ajeno y propio a través de sus versos. El poema nos dice dónde estamos y quiénes somos o nos gustaría ser.








Poemas







LABERINTO INTERIOR

Con la rabia de días como lustros
lanzo una piedra inagotable
contra mi imagen fiel en el espejo.

Oigo cerca una risa
muy familiar que desconozco.
Giro a la izquierda y choco de frente contra ti.
Pero sales huyendo, diligente.
Te aguardo en la siguiente encrucijada.
Cuando acabe contigo se acabará el enigma:
ya no serás mi sombra
_________________ni yo mi propia cárcel.



CARTA DESDE EL PASADO

Para José L. Martín

Cuando recuerdo aquellos días
el tiempo es un desierto detenido
en un reloj de arena que me abrasa.

Me habría ido lejos,
a otra vida contigo. Siempre quise
disfrutar de la luz de ese paisaje
que tu mirada ofrece.
Siempre te quise más. Tú sólo a ratos,
de otra manera.
El amor rara vez nos corresponde:
nunca te echo de menos, me decías
para justificarte
-somos lo que decimos: las palabras
hablan con elocuencia de nosotros-.
Más tarde, me besabas tan ardiente
y desolado.

Atesoran aún mis labios
_________________las brasas palpitantes


de aquellos besos
y, desesperanzados, las alientan.

Olas de frío fuego se suceden
en este mar en fuga que es tu amor.
Tus aguas hoy me arrastran y transforman.
Sin ti sigo nadando y arrecia el temporal.









PRESO

Quieto, estás detenido. Permanece
inmóvil en el centro de la sala.
Se ha perpetrado un robo temerario
y tengo irrefutables pruebas
para creer que tú eres culpable
de tamaña osadía.

Desnúdate: tu ropa es sospechosa
y si en ella no encuentro oculto
mi medio corazón, quizás tu piel
me proporcione pistas fidedignas
del cuerpo del delito.

jueves, 12 de julio de 2007

BEN CLARK















Mencionado por:
Camilo de Ory
Luis Bagué QuílezFernando Díaz San Miguel
Gonzalo Escarpa
Domingo C. Ayala
Julio Reija
Antonio García Villarán
Javier Gato
Alejandro Lérida
Javier Cánaves
Carlos Contreras Elvira
Juan Bello
Odile L’Autremonde
Víctor Peña Dacosta
Hugo Izarra
Ángel de la Torre

Menciona a:
Javier Cánaves
Gonzalo Escarpa
Víctor J. Vázquez
Abraham Gragera
Alberto Santamaría
Jorge Valdés Díaz-Vélez
Juan Antonio González Iglesias
Miriam Reyes
Yolanda Castaño
Joaquín Pérez Azaústre
Verónica Aranda
Ángela Álvarez Sáez
Martín López-Vega
Julio Herranz




Bio-bibliografía

Ben Clark (Ibiza, 1984). Premio de Poesía Mariano Villangómez 2001. II Premio Josep Pla, 2001. Publicaciones: Secrets d’una Sargantana (Ibiza, 2001), Solstici d’Estiu VI (Fundació ACA, 2002), Capítulo Tres (Libros del Claustro Alto, 2005), Cabotaje (Premio Arte Joven de Baleares, 2005), Los hijos de los hijos de la ira (Premio Hiperión 2006 ex aequo con David Leo García). Ha recibido la beca para jóvenes creadores de la Fundación Antonio Gala. Estudia y trabaja en Salamanca.





Poética

Es fácil ser difícil. Lo complicado es ser sencillo. Estas dos frases, que obviamente no son mías, han dictado –incluso antes de que yo lo supiera– mi obtuso quehacer poético. Porque, en el fondo, soy un narrador frustrado. Empecé con este tremendo oficio de muy pequeño y, como todos los niños explotados laboralmente, trabajé y trabajé sin prestarle mucha atención a nada más. Casi sin quererlo dejé de lado las matemáticas, la geografía y la química: me había condenando a poder desempeñar una única tarea en la vida que, además, resultó ser inacabable y de un valor más que discutible. Soy poco amigo de los grupos poéticos, muy amigos de los amigos poetas –y de las amigas. Quisiera, algún día, escribir un buen poema. Con esa esperanza (y con un lugar cómodo y tranquilo para leer) me conformo.






Poemas


La hora del paseo
Un hombre que ha salido con su perro,
un hombre que ha salido muy temprano,
que pasa por delante de la mar
sintiéndose distinto a la mañana
anterior, repitiendo sin embargo
cada paso de ayer, como una máquina.
Se ignora si es la bestia quien lo lleva,
o si en cambio conduce el ser humano;
o si se necesitan mutuamente
como se necesitan con urgencia
los amantes los sábados.
Amanece despacio y alguien grita
sin que nadie pregunte ni responda.

Y es que sólo hay un hombre paseando,
no arrastra tras de sí ningún dolor,
no representa nada, no es un símbolo
de ningún tipo, no es una metáfora
de la pena y la angustia de vivir,
hay poemas mejores para aquello.

Aquí sólo hay un hombre que ha sacado
a su perro a la calle unos minutos.
Que pretende volver en cuanto pueda
a la cama a seguir imaginando
que el perro se le muere, que de pronto
se le destina a un sitio donde nadie
entienda una palabra en castellano.
Un sitio sin correas. Eso piensa
el hombre que pasea con su perro,
el hombre que ha salido tan temprano
porque le aterroriza que otros hombres
puedan interrogarle con preguntas
sobre la raza y sobre las costumbres
del animal que tiene amordazado,
mientras sale a la calle con su perro
aburrido del mundo, junto al mar,
y piensa que ha vivido muchos años
y que ha sido feliz muy pocas veces,
y que ha tenido varios perros buenos
pero sólo un amor, y ese fue malo.

(inédito)






Análisis sintacto

IV

Para Alberto de la Rocha

HOY es domingo en casi todo el mundo.
Pero aquí, sin embargo, muere el miércoles,
porque aquí la semana está borracha.
Y en su ebriedad, a veces, se le ocurren
cosas estrafalarias, por ejemplo
supo que me dejaste un jueves frío,
un día sin anécdotas –aparte
de que tú me dejaras –.
Y desde entonces siempre que se aburre
–y se aburre a menudo –
se entretiene conmigo transformando
cualquier mañana en miércoles, cualquier
radiante día nuevo en aquel día
en que sentí que el viento me miraba
un poco compasivo, cuando vi
–o eso me pareció – un gesto tuyo
en aquella mujer del restaurante,
la que no estaba sola.
Aquel miércoles
tan largo y tan espeso que avanzaba
hacia el último jueves de mi vida.

De Los hijos de los hijos de la ira





Acero inoxidable


II

"Hijos de la bonanza" nos llamaban:
los que no conocieron ni hambruna
ni las agudas larvas de estridencia
chillando en el oído por las bombas.
Y cuando nuestras piernas tan delgadas
caían y sangraban porque el parque
era de un hormigón armado y frío,
se quedaban callados, observando
nuestro llanto con un gesto de sorna.

Debíamos vivir y dar las gracias
por la ocre rozadura en la garganta
que provocaba el aire al refugiarse.
Agradecer las flechas de las nubes
y que un fango lechoso a nuestros pies
-en un último gesto agonizante-
le mordiera las botas al progreso.
¿Y cómo agradecerles la alegría?
La risa provocada por los hombres
inocentes del mar
cuando se encaminan hacia el río
dispuestos a bañarse entre excrementos.

También estaba el tedio
de tener que explicarles a los niños
palabras como pueblo indio, oso
pardo, ballena azul o lince ibérico.
Pero esto eran minucias, sacrificios
en nada comparables con el sufrido
por aquellos que ahora nos decían
"hijos de nuestra sangre", tan severos.

Aunque a veces, es cierto, no era fácil,
simplemente intentamos ir viviendo.
Haciendo caso omiso al comezón,
al vacío que moraba en nosotros,
hijos de la bonanza;
los hijos de los hijos de la ira,
herederos de todos los despojos.


De Los hijos de los hijos de la ira








martes, 10 de julio de 2007

IVÁN REPILA



















Mencionado por:
Izaskun Gracia Quintana

Menciona a:
Harkaitz Cano
Yolanda Castaño
Izaskun Gracia Quintana
Pere Mallén
Sergio Oiarzabal
Álvaro Tato




Bio-bibliografía

Bilbao, 1978. Licenciado en Filología Hispánica. Editor de profesión, trabaja como gestor cultural en Madrid. Ha publicado artículos y poemas en diversas revistas impresas y online. Actualmente forma parte del Consejo de Redacción de Primer Acto, revista teatral en la que participa activamente. Su libro de poemas El rincón y mi sombra ganó en 2004 el Premio a la Creación Joven del Ayuntamiento de Salamanca.






Poemas


vocación de blanco


soñé abrirme
soñé con la mano crispada de mi razón cuando el juicio perdido consta como una estrella
estrella que presiente mi oscuro y se niega se niega
desviada en el vértigo se incendia con un manto de sospechas como pastos de roja quietud
sobre la tierra que devora y esconde la raíz de los árboles aferrados al suelo como quien teme
donde mi sueño exacto no me permite ver el corazón del sueño.

soñé abrirme
pero me abandonó semillas de oro negro al despertar el rayo en la veladura de mis alas
fui verdor cuando acudieron a saciarse en mí las palomas que llamaban a las puertas del río
y temblor cuando los árboles pintaron con su fruto mis pies de brisa
y sin embargo sofocó mi grito la palabra en las antípodas de la luz y perdí la razón
esta vez sí, perdida
ahora que la vigilia abría las montañas y en su vientre latíamos el invisible y yo.

soñé buscarme
ir al encuentro de lo vertical y hallarlo contra un desierto echado a morir en el descubrimiento
porque en la horizontalidad de mi sueño nefasto cuando le hago el amor a los muros engendro ventanas
porque mi sueño muerde al perro que persigue la mano que le da de soñar
con la persistencia de una migración que circunda los astros y hostiga un horizonte inconquistable
y porque soñé entregarme a lo fértil para ser repoblado
y así mi descendencia llevaría por mi atrevimiento en su linaje como un signo la raigambre del no.

soñé soñé soñé a pesar
de mi ambición expuesta al abrirme los brazos únicamente los brazos a mares como lenguas
y entregarme al beso de la tierra con vuelo rotundo pese a mi orgullo de solemne derrota
hasta que al fin cadáver de ojos oscuros las olas me devolvieran a la costa negra
y anunciaran que mi oficio solamente podría contener mi oficio
porque lo que persigo me tiene acorralado a varios pasos del próximo horizonte.

soñé lo blanco
y desperté que lo blanco era yo.





La piedad

sucederá un cuerpo mío cárdeno como un cielo de bronce que combara tu abrazo:
yo precipitado en un racimo de memoria reseca a tu pecho colgaría desde el agotamiento
y tú después contenida me vendrías con viveza de mármol a levantar del oscuro reposo
y verías nunca más en mis ojos campos de trigo como un amor de espora y sol de invierno
y vería nunca más en tus ojos el lecho de los vientos aliviando la fiebre de los mediodías
y nunca más salvo en la tierra que demore mi hueso echaremos raíces yo creceré tú
me izarás como un saco de rabia.

amor mío no quiero no quisiera
yacerte junto al beso diurno de la desesperanza que el misterio posee con rubor de amante
o escuchar que tu grito retumba como un hueso feroz contagiando la cólera del mundo
despertando las grutas que avivan el negror de nuestro desencuentro
no quisiera.

pero si caigo si caigo y tú detienes
amor mía la sangre de tu sangre derramada en la víspera de mi primera siembra
si llegaras a sostener mi cuerpo inerte como una virgen a las puertas labradas de la hondura
y arrodillada me limpiaras como un fósil que aguarda para ser revelado
que un dolor despabilado de cuajo no te arranque
mi recuerdo como un golpe de mar.

y yo sería completamente por última vez tuyo
si me consientes regresarte adentro para darme a sombra y padecerme
y padecerme.





Poema falso

el mango de mi sien derecha engendra pompas de brutalidad como el aceite hirviendo
y el gatillo de mi sien izquierda desemboca en el delta de mi amnesia una tristeza de ruleta rusa.

me pregunto cómo haré para hollar el silencio de esta piel manuscrita que me cubre las manos.

en el patio de mi deceso florece un perro en rama que enterré de niño se me volvió lombrices
y en la ubre de mi nacimiento callejea hambriento aún hecho de boca su corazón el mío

y en la comisura de mi olfato cede el odre que guarda mi esqueleto como un barril de esquinas
y en el gozne de mi corazón chilla el impulso de una sombra que contra mí repica su nudillo.

me pregunto cómo labraré después de que me estallen las manos en pedazos la palabra.

echado en el propósito de mi abstinencia rompo a decir como acallando la voz quebrada de los anestesiados
y oculto en el garfio rojo de mis consonantes alzo un discurso a media piel sobre el arbusto más débil

y abierto en la hendidura de mi semejante late un dedo brutal que lacera el órgano de su desvergüenza
y torvo en la mezquindad de mi cordura azoto el pétalo fantasma que enjuga la cruz de la misericordia

y adusto en la garganta de mi afasia ruega un pulso bramante por concitar la ira contra el verbo
y harto en el marasmo de mi mansedumbre quedo me late un principio de turba desnutrido y vesánico

que expira en el resuello de mi holgura como un jardín que vela agazapado a la tierra latiente
y sabe ha de saber los hombres que remonta la costra del enfermo mientras liba su voluntad el deterioro.

me pregunto al fin cuánto puño iracundo clamará por la vida brotará de las manos repletas de palabra.

lunes, 9 de julio de 2007

ELENA FERNÁNDEZ TREVIÑO













Mencionada por:
Sergio R. Franco

Menciona a:
Sergio R. Franco
Juan Ramón Carneros
Juan García Martínez
María Eloy-García
Carmen López
J. Santana
María C. Ortega




Bio-bibliografía

Elena Fernández Treviño. Nacida el 18 de enero de 1974 en Madrid. Africana de adopción. Licenciada en Derecho por la Universidad de Granada, ciudad en la que vivió diez años. Actualmente es profesora de Filosofía en la Escuela de Arte de Melilla. En esta última participó con una lectura inaugural de poemas propios editados en un tríptico en el ciclo de lecturas poéticas “Funámbulos”.




Poética

Cansada de rumiar el abismo en la sesera vuelco poesía encima de la mesa .Mi poesía es andadura sin conclusiones, metafísica del delirio, echarle un pulso a la caída ..admitir que no se me ha perdido nada en ninguna parte pero que busco como loca…como si se me fuera algo. La lucidez es contagiosa. La poesía es mi excusa.




Poemas


Prescripción médica
Tengo una anomalía en el saboreo
y una feroz bengala en las costillas;
el doctor opina que es solo cosquilleo
efecto adverso de la insulsez, o tal vez
resquemor, por haber abusado de la vida.
Y yo le digo que es requeteamor,
afecto adverso de la lucidez, o tal vez
exceso de cordura…
A sabiendas de cierta trama laberíntica
en la que estamos inmersos sin motivo
sufro de una pasmosidad casi gangosa
ante cualquier remedio de mi vidapatía.


***

Hoy parecía fácil
Bastaba con evacuar tu recuerdo
por el trono del desmemoriado
y afeitarse las lagrimas
con saliva de tragar..
bastaba con vestirse la imaginación
con traje de segunda mano
y devolver la mirada
al anticuario por dos rictus
bastaba ,si, parecía fácil
salir sin calzarse la flaqueza
ajustarse el deseo
cerrarse los canguelos
abrocharse las penas
y bajarse las empuñaduras
pero cuando te vi
y me mire
me vi desnuda.


***

Muchos pasillos tortuosos
en los laberintos de mi querencia
Ventana al exterior
con vistas a las dudas,
Amplias estancias para los estorbos
muchas nimiedades en las cornisas
y para las pasiones
escaleras de urgencia
Tropiezos, agonías, entre los escalones
Caprichos en el patio,
epidermis herida en el ladrillo.
No hay nada eterno
Solo cadencias intermitentes en la entrada
Solo balas sin muerte en la fachada
Secuestros en los sótanos
Y duda en la entreplanta
No hay nada eterno
Se resquebraja el miedo en los pestillos
Se empañan los cristales los domingos
Funciona el ascensor de los deseos
Se escapan entre las tuberías las horas
No hay nada eterno
Los pilares se vuelven dolorosos
Los pájaros anidan de adobe
La rutina es serrín en los rincones
No hay nada eterno
Excepto la eternidad
de tu demora
entre los entresijos
de mis ruinas.

sábado, 7 de julio de 2007

ELENA FELÍU ARQUIOLA




















Mencionada por:
Juan Frau

Menciona a:
Juan Frau
Gracia Morales
Eugenio Maqueda
Juan Carlos Abril
Martín Rodríguez-Gaona
Chantal Maillard
Julia Piera




Bio-bibliografía

Elena Felíu Arquiola (Valencia, 1974) ha vivido en Madrid y Sevilla. Actualmente es profesora en el Departamento de Filología Española de la Universidad de Jaén. Ha publicado Las palabras y los días (Diputación Provincial de Soria, 2004), poemario por el que obtuvo el XIX Premio Gerardo Diego de poesía para autores noveles, y Secreta arquitectura (Diputación Provincial de Soria, 2006), libro de poemas ganador del XXIV Premio Leonor de poesía. Es coeditora de Adarve. Revista de crítica y creación poética (http://www.adarve.org/).



Poética

[…] Desconozco la finalidad precisa de mi actividad como poeta. Sé que la escritura me resulta imprescindible para tratar de comprender y de comprenderme. El poema para mí no es tanto el resultado de una reflexión como la materialización del proceso de reflexión en sí, proceso más explícito en mis primeros textos, más intuitivo y fragmentario en los últimos. También sé que escribir poemas produce en mí una mezcla de vibración estética, intelectual y puramente emocional. Así pues, poesía como conocimiento, y poesía como comunicación, si esa vibración se propaga.

[En Alarcón Sierra, Rafael (ed.), Cima de olvido. Cinco poetas jóvenes de Jaén, Huelva, Diputación Provincial de Huelva, 2006, pp. 57-58].



Poemas


Las islas

Cada nueva llegada trae consigo,
invariablemente,
una soledad más
que, ignorante del resto,
construye una espiral sobre sí misma
y en sus pliegues se esconde.
Así, cada llegada va poblando
la ciudad de figuras infinitas,
aisladas en sus líneas circulares,
nunca tangentes ni jamás concéntricas.

(De Las palabras y los días, Diputación Provincial de Soria, 2004).





La soledad del lago

No le faltan al lago
visitantes narcisos que se acercan
a contemplar su imagen sobre el agua.

Sin embargo,
nadie se asoma al pozo
en busca de un reflejo:
quien se inclina sobre el pretil de piedra
quiere saber qué oculta en sus entrañas.




Hemisferio austral

Desconocemos las constelaciones.

Perplejos, contemplamos
esta noche de pronto indescifrable,
misteriosa y hermética,
sin astros conocidos,
sin Estrella Polar que indique el norte.

Confusos, nos dejamos
llevar por la marea y las corrientes
con la mirada fija en las alturas,
para aprender las sendas
trazadas en el cielo
de esta mitad del mundo.

Buscando nuevas tierras,
hemos hallado un nuevo firmamento.

(De Secreta arquitectura, Diputación Provincial de Soria, 2006).

viernes, 6 de julio de 2007

GARIKOITZ GÓMEZ ALFARO

























Mencionado por:
Arturo Méndez Cons
Agustín Linuesa
Salvador Reyes de Cózar
Sergio Castillo Pelegrín
Lucía Boscà

Menciona a:
José Ruiz Andrés
Safrika
A(n)gus
Álvaro Yebra
Arturo Méndez Cons
Salvador Reyes de Cózar
David González
Pedro Montealegre
Daniel Martín Moreno
Haizea Nájera Muñoz
Sergio Castillo Pelegrín
Antonio Orihuela
Enrique Falcón
Eduardo Almiñana de Cózar
Manuel Astur
Luna Miguel





Bio-Bibliografia

Garikoitz Gómez Alfaro, o mejor "Gari". Nacido el 1988 en Madrid por puro formalismo -los de Bilbao nacemos donde nos sale de los cojones, ya saben- pero he gastado media vida danzando por el levante. Actualmente me dejo ver por Valencia, donde estudio Historia.
Tengo más proyectos que pelos en la cabeza, pero nada serio publicado todavía. Comparto versos y cervezas con los señores de los calambres (http://calambresexquisitos.blogspot.com/) , donde cuelgo algo mio alguna vez.Además, co-dirijo el blog literario http://cucarachasenbeijing.blogspot.com/ .



Poética

La comunicación es escribir algo lo suficientemente bueno como para que alguien te invite a una cerveza. Trabajo en ello.



Poemas


Agonizando Abril


Tejados improvisados para pieles destempladas
Furia, pausa, furia, silencio.
Senderos abstractos hacia imágenes lejanas igual de abstractas.
Más arriba, dices.

Alocada la marisma, inquietos los ánimos
Coses, descoses, coses, descoses
Y son esferas marrones las que guían tu aliento afrutado
Las calles, ah, las calles.

Acusas al caribe, a mis escritos náufragos
Esta noche, sí, esta noche: palabras.
Así estarás colocando cepos
Al amanecer recogerás tus presas con una sonrisa.

El hombre que nunca estuvo allí,
Asegura que,
Tú tampoco pensabas en nada.



Ausencias diarias

Tras las pisadas de aquellos que dormitan entre jirones de cartón
Hay historias invisibles y anónimas de quienes nunca fueron siquiera, una esquela en el periódico.
Aquellos que se hundieron en el barro tan silenciosamente como un suspiro a oscuras,
Desafían los sombreros de copa, aún estando ciegos y mudos.
Comen entrañas de nada, beben frío.
Se perforan los músculos y engañan al tiempo.

Ellos, en silencio, bajo el puente, lo saben.

Sus cadáveres en descomposición servirán, quizá, para alimentar las flores que adornarán el pelo de las hijas de otros.




Ahora que sé para que sirve el sol

Es de día
y la luz de la ventana
te permite

asentir con seguridad,
que no era una mancha
en la pared,
sino una puta cucaracha
quieta.

jueves, 5 de julio de 2007

FELIPE SÉRVULO























Mencionado por:
Marga Clark
Pepa Cantarero
Hilario Barrero
Micaela Serrano Quesada
Francisco Domene

Menciona a:
Pilar Quirosa – Cheyrouze
Francisco Domene
Ginés Reche
José Florencio Martínez
Cristóbal Benítez
José Costero
Alejandro Duque Amusco
Daniel Aldaya
Enrique Badosa
Hilario Barrero
José Luis García Herrera
Guillem Vallejo
Josep Antón Soldevila
Marga Clark
Antonio García Lorente
Pepa Cantarero
Mónica López Bordón
Micaela Serrano Quesada



Bio-bibliografía

FELIPE SÉRVULO (Jaén), es licenciado en Historia por la Universidad de Barcelona. Tiene publicados los libros de poesía: Hasta el límite de las violetas. Editorial La Mano en el Cajón. Barcelona, 1995. Las noches del sur. Colección Poetas. Jaén, 1996. Casi la misma luz. Tágilis Ediciones. Almería, 1999. Cartografía de la materia. Diputación Provincial de Jaén, 2005. Actualmente coordina el colectivo de poetas de Barcelona El Laberinto de Ariadna. Mantiene en la blogosfera las bitácoras: http://asimelocontaron.blogspot.com/ (Historia e historias) http://inventariodesilencios.blogspot.com/ (Poesía)
http://www.lacoctelera.com/felipe-servulo (Narrativa)





Poética

Padezco la presión de las palabras y me interrogo qué puedo hacer con ellas. No encuentro la respuesta.
Intento ignorarlas, pero las palabras, tenaces e inoportunas, quieren que las muestren.
Busco un lugar y las acomodo como puedo:
- Aquí un poema, aquí un amigo.
Me miro y entonces comprendo que estoy vivo.






Poemas



DE UNA CARTA A FANNY

Hay ojos que observan
el discurrir de la vida
como una noche de sábado
y otoño. Arrastran
sueños viejos tras pasos
en bares de moda y tristes
miran el esplendor de unos labios,
la simetría de los pechos un instante
y las aceradas piernas
en tejanos muy ceñidos.

Le recuerdan alguna cita,
las casas y el cielo puro
de una ciudad antigua
e ideal. La plazoleta
que miraba a los balcones,
los visillos y calles
de nombre propio
y tiempo irreducible.

Las huidas en tranvía
hacia el mar discreto y solitario
hasta las dunas de la playa.

Arena tibia, alguna caracola
ya sin susurro, algún trozo
de naufragio y un sinfín
de inútiles objetos herrumbrosos.

Luego el silencio.

Ahora el otoño
es páramo y se espesa.

Los primeros fríos
han dejado el parque ausente
de niños y caricias,
periódicos olvidados
que el viento arremolina
con zumbidos tristes.

Hace tiempo que los tranvías
van a ninguna parte...

Es tarde.

Viejas huellas derrochan
un tiempo ausente,
luz menguada,
latidos y pequeños universos nuestros
que se marchan deprisa,
muy deprisa...

Será, Fanny,
porque siempre muere
lo que más amamos.

De “Casi la misma luz” (1999)




MÁS LEJOS DE TI, REINA EL DESIERTO

Cuando llegues, sí;
cataremos la malvasía
que inútilmente envejece
y aspiraremos el humo
de alguna hierba.

Cuando llegues, sí;
desbordará el calor
por nuestra piel,
y, quemar las naves,
será nuestra revolución.

Y si a las vísperas, tú,
te sientas a la mesa
y hacemos fuego,
será mi boca
la liebre al mediodía,
la jara pegajosa
en la cintura
y al norte, pasando
la serreta de tu pecho,
la fiesta en el portal
de tus labios.

Más lejos de ti,
reina el desierto.

De: “Cartografía de la materia” (2005)





LA ÚLTIMA CALLE

Todo se hace nuevo en el silencio.

Lo sé: la historia que aguardo, la lluvia imprevisible,
o el saberme, sin remedio, arcángel maldito.

Y en cada esquina trasiego al no verte
y velo los balcones en desamparo.

Como cuando la vieja ciudad se hace sólo una calle,
que no cabe en el pecho. La última calle.

Y tras ella, los campos de ceniza,
sin álamos dónde grabar un nombre.

Porque si fueras algo más que una fiebre,
podría amarte en la quietud de la noche.

Como amo la honesta luz, que invade esta casa,
que no es la tuya, lo sé:
pero vienes como marzo, a todos los rincones.
Y te diluvias en ramas, volteas el tiempo
y haces que todo vuelva a ese instante,
en que sonríes madrugadora.

Nada sin ti.

Ni siquiera la inmensa sencillez de este misterio
que me profana; tensa las venas,
que deja la vida inflamada entre los músculos.

Que gira el planeta y hace que piense,
que ya no existe la ciudad que nos amó.

Entonces, ya no sé si alguna vez te tuve cerca;
porque, quizás, el tiempo es sólo una medida
que nos hemos dado algunos hombres.
Y los días, sus huellas.

Ellos, tan sólo, señalan el camino y te inventan.

De: “Diálogos del ensueño y la noche” (Inédito)

miércoles, 4 de julio de 2007

ISABEL RODRÍGUEZ
























Mencionada por:
Antonio Crespo Massieu
Rafael Calero
Mario Cuenca Sandoval
Luis Oroz
Ivonne Sánchez Barea

Menciona a:
Francisco Brines
Enrique Gracia Trinidad
María Rosal
Juana Castro
Mario Cuenca Sandoval
Francisco Caro
Jerónimo Muñoz Palma
Soledad Sorribes
Damingo F. Faílde
Ana Rosetti
Antonio Crespo Massieu
Alejandro López Andrada
Juan Carlos Rodríguez-Búrdalo
Pablo García Casado
Valentín Martín
Rafael Calero





Bio-bibliografía

Nací y viví mi infancia y mi adolescencia en el devastado Madrid de la posguerra, en su frío y su grisor. Me he dedicado profesionalmente a la enseñanza en Secundaria y he impartido clases en Madrid, Barcelona, Córdoba, Durango (Vizcaya) y Priego de Córdoba, donde resido hace veinticinco años. He escrito catorce libros de poemas, una novela, una novela corta, una serie de relatos. Acabo de terminar mi último poemario y trabajo en una nueva novela.





Poética

Creo que todos tenemos una poética, pero muchas veces nos es difícil definirla en unas breves palabras. A mí me lo es, sin duda. Si tengo que resumir brevemente mi poética, creo que lo mejor será recurrir a Antonio Machado: para mí la poesía es, ante todo, decir “unas pocas palabras verdaderas”. Puede que el poeta sea un fingidor (lo es en el sentido de que, como expresa José Alcalá-Zamora, “No es confesión la poesía: / Mis versos dicen de mí, / pero no son biografía”), pero yo creo con Lorca que “el poeta dice la verdad”. Una verdad que no tiene por qué ser biográfica, pero que es profunda y real, y de ahí, de esa verdad honda, irrenunciable, nace la poesía. Al menos, la mía. Volviendo a Machado: “Se canta lo que se pierde”, tal vez tenga un tono elegíaco, pero no siempre. También hay en ella una profunda vitalidad. Y formalmente, creo que el sentido del ritmo es lo más notable. Eso me parece, a saber si disparato…





Poemas


V E R A N O

Qué fulgor derramado esta luna de cera,
qué imparable este río
de mis venas abiertas
vertiéndose incesante en tu mar sin orillas.

Qué raudal de agonía
desatinada y plena
de mi boca a tu boca,
de tu mar a mi arena.

Qué deslumbrante herida,
qué llama inapagada,
qué dulce y ardua furia de cuerpos anudados,
qué tierna la derrota después de la batalla...




II


Tan alta era, tan alta,
la torre de tu cuerpo.

Y tan honda, tan honda,
mi raíz de misterio.

Yo no acerté a escalarla.
Tú no bajaste al centro
profundo del deseo.

(Primavera lloraba
soledad a lo lejos).

Se levantó la noche
desde un mar de silencio.

(De “Ardiendo en el Ocaso”)





PRIMAVERA MORTAL


Me duelen los cabellos
y las ansias...

R. Alberti


Me deslumbra el fulgor de esta mañana
atónita y redonda, su sol alto,
ese hachazo de luz
hendiéndome la carne desde arriba,
esta carne de sombra,
de silencio y de flores agostadas.

Me hace daño este azul
de quieta aguamarina suspendida,
este aire incierto y denso y sus aromas
de magnolia lejana,
su toque levemente corrompido
sobre mi carne ajena,
sobre mi piel inerme.

Me sobresaltan las tempranas voces
de primavera en todas las esquinas
de este día que surge,
oro y rosa y azul,
su algarabía
de pájaros cantores en la fronda,
el tañido del aire entre las ramas,
las voces del amor
asaltando en tropel esta paz muerta
de soledad y asombro.

(De “Los Rosales Oscuros”)





PENÉLOPE

No creáis en mi historia.

Los hombres la forjaron
para que el sacro fuego de inventados hogares
no se apagara nunca en femeniles lámparas.

No creáis en mi historia.
Ni yo esperaba a Ulises
-tantas Troyas y mares y distancias y olvidos...-
ni mi urdimbre de tela
desurdida en la noche
se trenzaba en su nombre.

Mi tela era mi escudo,
no del honor de Ulises,
no de la insomne espera
del ya más extranjero
que los osados príncipes que acechaban mi tálamo.

Y si el arco de Ulises
esperaba su brazo,
es porque yo al arquero
sólo desdén profeso,
y nada me interesan sus símbolos de fuerza:
sus espadas, sus arcos,
sus cascos tremolantes
y las espesas sangres
de su inútil combate.

No creáis en mi historia.

Cuando volvió el ausente
me encontró defendiendo con mi ingeniosa urdimbre
mi derecho inviolable al tálamo vacío,
a la paz de mis noches,
al buscado silencio:

La soledad es un lujo que los dioses envidian.

( De “Tiempo de Lilas”)




PURA VIDA

Como una aparición, como un milagro
inesperado y súbito,
aquel caballo dominando el prado.

Blanco, impaciente y libre,
nerviosamente caracoleando
o repentinamente quieto,
inmóvil,
como un ídolo antiguo y muy lejano.

Todo puro presente, pura vida,
sin apenas ayer, sin horizontes
más allá de los montes recortados,
el limpio azul, el sol y los olivos
y la profunda soledad del campo.
Sin la aguda nostalgia de lo ido,
sin la punzante duda del mañana,
sin la pugna constante
entre lo que pasó y lo no llegado.
Libre de la esperanza y el recelo:
allí, tan sólo estando.

Su imagen acompaña mis desvelos.

Aquel caballo blanco en aquel prado...

(De “Oleajes”)

martes, 3 de julio de 2007

VICENTE GUTIÉRREZ



Mencionado por:

Menciona a:
Pier Paolo Pasolini
René Char
André Breton
Gherasim Luca
Mario Cesariny
Alejandra Pizarnik
Gonzalo Rojas
Juan Eduardo Cirlot







Bio-bibliografía

VICENTE GUTIERREZ (Santander, 1977) Licenciado en Ciencias Matemáticas. Miembro del GrupoSurrealista de Madrid. Lleva varios años dedicado a lapoesía visual, al poema objeto y al poema acción. Hapublicado algunos libros de poemas como Mimo Muerto(Madrid, Devenir, 2001).
A partir del 26 de Noviembre de 2006 comienza arealizar enterramientos sistemáticos de poemas enlugares emblemáticos.
Algún vídeo puede encontrarseen:


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Poética

Yo lo vivo.






SONÁMBULA DESTRUYE LAS PRENDAS DE VESTIR PROBABLES

A Alejandra Pizarnik

No escribas más,
no escribas una música que te busque a ti,
no escribas para ella; en vez de eso, asústala para asustar
a la niña que no fuiste y que vendrá y no vendrá
para beber en ti, y ser amiga de sombras tan antiguas.

Asústala con tus ojos inadjetivables,
con los años que pasan
sosteniendo una red que presente la alucinación adentro
o dos pesados ovillos de bramante

o con un ataúd
lleno de vitriolos.

Porque su hogar no existía más allá de los patios del colegio
y ella no supo nunca nada de ataúdes.

Despiértala y dile que es un juego
–el de asustar– que comenzó hace ya tiempo,
un juego que sólo existía fuera del poema;
un juego que sé yo que ha de ser pero que no sé qué ha de ser.

No escribas más,
ni trates de acariciar con versos, disimuladamente,
sus almas de terciopelo desvanecido;
no hay una celda que cante en las palabras
o que te nutra más que los seres que te abrazan,
no hay ningún poema en el mundo que descubra su lugar al rayo.

En vez de eso,
entra en su fino pelo y despierta sus llamas tan amables,
y muéstrala su cadáver, dormido, entretejido en lo dormido,
en el fondo dorado de esos pozos cosidos; allí donde sus prendas de vestir
allí donde su esqueleto de tiza, apenas filtrado, apenas diciéndose, acechando, allí donde su invisible donde su inocencia donde su vestido de cobre de colores tan alegres donde sus animales-espejos huían de ella para siempre.

Porque, recuérdaselo, los espejos se alejaban de ella cantando
y había sobre su cama un cortejo de máscaras finísimas
un umbral delicioso en el último rayo de sol, de un sol muy dado vuelta.

Y había para ella otras edades; cada día, cada hora.

Y había para ella un manantial de espejos con suicidios y una mano para redesplegarlos en el mar en la parte opuesta de la noche.

Y ese es un lugar donde has de comprender la ofrenda azul del alba
las pequeñas vísceras del viento
que sólo existían enredadas en la melena de la niña que no fuiste.

No escribas más porque sus ojos, sus afiladas ruinas, sus pequeñas chozas
duermen en paz muestran el sol pulsan aprietan sacuden los avisperos.

Despiértala sin palabras y olvida
que dormimos al borde del mismo acantilado, junto a ella.

Y que sus manos intentan cantar en ti, en el límite de ti, movidas por el viento de la escritura.

Porque sus manos eran un viento escondido en la escritura
que lavaba el infierno con su proporción de nieve capturada, con sus aromas de lluvia y seconal.

Y si intento escribir me empezarían a doler los pájaros en el acero de los cuchillos más hermosos
y si pienso cuánto de lo invisible se ha avecinado en la escritura
me empezarían a doler los llamamientos de las mujeres muertas, los pájaros de las mujeres muertas, los clérigos abandonados agradablemente en las mujeres muertas

me acordaría de su pijama ensangrentado.


lunes, 2 de julio de 2007

MARINA OROZA

















Mencionada por:
Marga Clark
Nuria Ruiz de Viñaspre

Menciona a:
José Mª Parreño
Enric Cassases
Javier Lostalé
Olvido García Valdes
Pilar Gonzalez España
Gabriela Baquero
Juan Carlos Mestre
Noni Benegas
Mario Merlino
Mariano Peyrou




Bio-bibliografía:

Marina Oroza ha publicado los poemarios “Pulso de Vientos”, (Ketres editora, 1997) y “Así quiero morir un día” (Huerga y Fierro, 2005.) y ha sido incluída en numerosas antologías como “Poetas en Blanco y Negro” (Ed.Abada),”La Voz y la Escritura, 2006” (Ed. Sial) y “Hilanderas II”(Ed Amargord). Ha colaborado con grupos de acción poética, con artistas visuales y músicos, desarrollando un trabajo de investigación como poeta oral con sus textos.
http://www.marinaoroza.com/


“Soy una perdida con suerte y me gusta hablar en última persona”





Poemas


De “Pulso de vientos” (Ketres Editora, 1997)

NADA DE Mí

Me vi,
me vi por la espalda
hasta que no quedó nada de mí.
Me vi por ahí, despacio,
en la nada de mi.
Me vi por la espalda
y estuve a punto de atraparme,
me vi, me vi
como si fuera otra yo misma,
una adivinanza de lo que fui,
ni tan siquiera esa nada de mí.





LA PIEL

El misterio de los que no se atreven
a saberse todos mezclados siempre.
El dinero que tengo
piensan anclados,
el dinero y las cosas
que regateo al tiempo
el dinero que tengo
insisten clavados.
Y todos los que lentos van cansados
calados de paciencia, ay…
La vida es mucho más que cualquier cosa,
tu enseñas una parte que yo escondo,
y si me dejas vagar exótica
por tus acentos, de pronto descubro
una antepasada que soy de mi.
Mira cómo se me han reconciliado
en sueños las cosas que empujan dentro
y mira cómo se te despereza
el misterio de los que no se atreven
a volverse por el mestizaje
de la piel de los espejos y beberse
el agua azul de los ojos en bocas entreabiertos. El misterio de los que no se atreven
a saberse todos mezclados siempre.
El dinero que tengo
piensan anclados,
el dinero que tengo
insisten clavados.








De “Así quiero morir un día” (Huerga y Fierro 2005)





MI PASADO EN UNA CAJA DE CARTÓN

Mi pasado en una caja de cartón,
el destino es origen
el presente confusión
y el futuro no existe:
la mitad de la vida para abrir la caja,
la otra mitad para cerrarla.








AUNQUE ME FUERA LA VIDA

Abrazaría tu llanto
aunque me fuera la vida,
huracán de cristales
el valle de tu alma.
Olvidaría el hielo
de tantos proyectos
y esa maldita lluvia
de centésimas de segundo.

Desvelaría cifras borradas
bajo la máscara de tus sueños.
Andaría por los atajos
que van de mi niñez a la tuya.
Esperaría con los ojos en el barro,
de la huella del tiempo
que corre desde aquella tarde en rojo,
a qué designio de la noche entregarme.
Como si fuera parte de una copla
virtualmente antigua.

Te esperaría a un metro del suelo,
a cien minutos de tu gravedad.
Guardaría las fuerzas
para evitarte la pena de mi muerte.



TE VAS PARA NO VOLVER

Vivo en un animal que merodea
los confines del mundo,
al otro lado del cable
abandonada de mi,
encuentro burbujas de silencio
que explotan y no llegan
a formar ninguna palabra.
Me seco el pelo con el viento
que dejan los adioses de tu adiós,
te vas de una vez por todas,
te vas, te vas.
Y callo sólo lo que dices
y digo sólo lo que callas,
escucho un zumbido de planetas,
abrazo el mundo, hilos de saliva,
gotas de temblor.
Te vas, te vas, te vas,
con un antifaz de violetas
con una risa sordomuda,
mientras tu espalda se despide
y siembra la calle de adioses,
te vas y estoy aquí,
dibujo una espiral
con las cenizas del pasado
para después lamer el barro
que huele a piel a fiebre
y en el regazo amarillo
dormir con los ojos abiertos
soltando toda la savia de los sueños.
Estoy cansada.
Y que mas da
si es para no volver
no hay nada que esperar
y que mas da si ya no estás,
el animal crece y el mundo se marchita,
la danza de planetas se acelera
en reverberaciones instantáneas.
Y ya no estas, dejo mi cuerpo desierto,
vivo en un animal sin bosque,
gotas de fiebre salpican la sombra
de una esperanza perdida
en el firmamento de aquella fe,
imparable anhelo de antes de ti
y que lograste borrar con algodón negro .

domingo, 1 de julio de 2007

MILENA RODRÍGUEZ GUTIÉRREZ




















Mencionada por:
Aurora Luque
Nieves Chillón

José Carlos Rosales

Menciona a:
Ana Blandiana
Ana Becciú
Reina María Rodríguez
Antonio José Ponte
José Carlos Rosales
Justo Navarro
Aurora Luque
Juana Castro
Cristina Peri Rossi
Antonio Cabrera
Ángeles Mora
Rafael Juárez
Jennifer Clement
Julio Espinosa
Nieves Chillón



Bio-bibliografía

Milena Rodríguez Gutiérrez (La Habana, 1971) es autora de los poemarios El otro lado (Renacimiento, Sevilla, 2006), Alicia en el País de Lo Ya Visto (colección Maillot Amarillo, Diputación de Granada, 2001) y El pan nuestro de cada día (Universidad de Granada, 1998). Ha publicado también el ensayo Lo que en verso he sentido (2007), sobre la poesía de Alfonsina Storni. Desde 1997 reside en Granada, España.




Arte poética

Escribir es un modo
de mantener silencio,
silencio de los ojos y la boca,
de timidez, o miedo.

Escribir, quién lo duda,
puede ser la manera
de seguir sin ser algo:
allá abajo, pequeños,
perdidos en el fondo del papel.




Poemas


EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA

Las mujeres se sientan detrás de sus sueños a esperar por los hombres
y los hombres no vienen.

Las mujeres les quitan la cáscara,
les echan sal y azúcar,
los ponen al fuego,
les dan vuelta y vuelta.

Y los hombres no vienen.

Y se pasan, se pasan...

Y los sacan del horno.
Y se van hasta el patio.
Y se los comen.
Solas.

(De El pan nuestro de cada día, 1998)



BLANCA NIEVES Y LOS ENANITOS

Pasan años y no crecen. ¿Quién dijo que eran siete? Son cientos, miles, tal vez millones; no logro verlos a todos. Nuestro rey dijo: "Creced y multiplicaos." Pero ellos escucharon sólo la segunda parte del mandamiento: sus oídos son también pequeños. De nada sirve que les eche agua, no logran más que ser semillas. Nos miramos pasar como seres que pertenecen a mundos distintos, o más bien los miro yo, porque ellos tienen que alzar la cabeza y eso es, quién lo duda, más difícil que inclinarla. A veces alguno me llama: "¡Blanca Nieves, Blanca Nieves!" y yo lo subo encima de un árbol y conversamos. Pero terminan por pedirme que los ponga en la tierra: se sienten extraños fuera de su ámbito. En otras ocasiones, yo me agacho y permanezco con ellos un rato, mas acabo por cansarme. ¡Ah, si supiera un conjuro, una palabra mágica que hiciera que aumentaran de tamaño! Pero en el bosque sólo las brujas conocen los hechizos y yo no soy más que una princesa del montón. Últimamente, he pedido a la luna que me convierta en hormiguita. Pero de ella ha salido una voz que me decía: “Blanca Nieves, Blanca Nieves, muchacha ingrata, soy la soledad. ¿Por qué te empeñas en dejarme si en este tiempo soy la única, la única, Blanca Nieves, que se ha puesto a crecer día tras día con tal de estar siempre a tu altura?”.

(De Alicia en el país de Lo Ya Visto, 2001)



TIERRA A LA VISTA
Se vive tan tranquilo en la ignorancia,
hospitalaria tierra
de corazón abierto para todos.

* * *

En la ignorancia no entran moscas,
ni sonidos molestos
(un ruido suena bien en la ignorancia).

No hace frío jamás en la ignorancia
y si el calor acecha
la ignorancia en su sombra te cobija.

Se come bien en la ignorancia:
sus bocados
alimentan más que pan y leche.

No hay sobresaltos nunca en la ignorancia,
ni inquietudes, ni dudas
(uno puede dormirse
en la ignorancia todo el tiempo).
Una fiesta perpetua es la ignorancia:
llanto allí
es palabra innombrable, de otro idioma
(en la ignorancia no entran lágrimas).


* * *

¡Ah, la ignorancia!...
Qué feliz era yo
cuando habitaba en ella.

(De El otro lado, 2006)