miércoles, 30 de enero de 2008

MERCEDES ESCOLANO




















Mencionada por:
Herme G. Donis
Javier Pérez Walias
Josefa Parra
Charo Troncoso
Amador Palacios
Francisco Domene
René Letona

Menciona a:
Aurora Luque
Francisco Ruiz Noguera
José Ángel Cilleruelo
Juan Carlos Mestre
Juana Castro
José Antonio Saez
Josefa Parra




Bio-bibliografía

MERCEDES ESCOLANO (Cádiz, 1964) es Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Cádiz. Prosiguió estudios de Doctorado en la Universidad de Sevilla. Fue alumna de la Universidad Clásica de Lisboa durante el curso 1989/1990, con una beca de la Fundación Calouste Gulbenkian.
Ha publicado Las bacantes (Madrid, Catoblepas, 1984), La almadraba ( Madrid, El Crotalón, 1886), Felina calma y oleaje (Córdoba, Diputación Provincial, 1986), Estelas (Madrid, Torremozas, 1991; 2ª edición, Cuenca, El Toro de Barro, 2005), Reales e imaginarios (Palencia, Astrolabio, 1993), Malos tiempos (Cádiz, Quórum Ediciones, 1997; 2ª edición, Cuenca, El Toro de Barro, 2001), No amarás (Cádiz, Diputación Provincial, 2001), Islas (Madrid, Ediciones La Palma, 2002), la antología Juegos reunidos. Poesía 1984-2004 (Málaga, Ayuntamiento, 2006), Fascinación del Atlántico (Cádiz, Diputación Provincial, 2007), Café & Tabaco (Sevilla, Libros del Malandar, 2007), La bañera de Ulises (Jerez, Cádiz, EH Editores, 2008), Habitación de hotel (en colaboración con Josefa Parra; Granada, La Compañía de Versos, 2010) y Jardín salvaje (Madrid, Del Centro Editores, 2011).
Ha participado en numerosas antologías de poesía. Poemas suyos han sido traducidos al inglés, francés, italiano, árabe, portugués y sueco.






Poética

El mundo poético que conozco tiene mucho que ver con el mar (que aparece en mis libros Felina calma y oleaje, La almadraba, Islas, Fascinación del Atlántico), pero también me gusta imaginarme viviendo en la época romana (en el libro Estelas), bebiendo en la barra de bares canallas (Malos tiempos) o paseando las solitarias calles de Lisboa (en No amarás). Mi literatura tiene mucho de fascinación, de juego lúdico, de sugerencia. No sé vivir sin la literatura, aunque a veces resulte insolente y caprichosa su compañía.




Poemas


LAS ISLAS DEL SUEÑO


Fuera de las rutas, más allá del mar
conocido, hay islas sin pájaros
donde crecen los árboles del sueño.
Los navegantes que a ellas arriban
quedan sumidos en un profundo sopor
que invade sus miembros y los paraliza.
Por el número de huesos esparcidos
junto a los troncos, se calcula
el número de infortunados.





LA ISLA DE LAS MUJERES

Cuando al amanecer, calmados los vientos
que horas antes agitaban las jarcias,
los tripulantes decidieron dirigirse a la isla
en busca de agua y provisiones,
eligieron una bahía serena y recogida
para desembarcar. Ya en tierra firme,
sobre cada uno de ellos se abalanzaron
más de cien mujeres, y cada una
se disputaba al hombre elegido,
y los hombres, exhaustos,
obligados a gozar sin parar
de todas y cada una de las hembras,
morían con los ojos en blanco.





ÍTACA

La bajamar se lleva a los muertos.
Nadie sabe adónde.

Si a islas de coral con abundante pesca,
si a playas donde nunca sopla el viento.
Se los lleva y no vuelven
a llenar nuestras vidas.

Lentamente
la bajamar los seduce,
los engalana uno a uno
con su collar de algas.

Cuando muera,
ven a espiar la marea y ver
cómo va lamiendo mi corazón
hasta dejarlo reluciente.


Poemas de Mercedes Escolano, del libro Islas (2001)

lunes, 28 de enero de 2008

JAVIER ALMUZARA


Mencionado por:
Hermes G. Donis

Menciona a:
Francisco Brines
José Cereijo
Isabel Escudero
Vicente Gallego
Enrique García-Máiquez
José Luis García Martín
Luis García Montero
Aurora Luque
Carlos Marzal
José Mateos
Miguel d’Ors
Miguel Postigo
Andrés Trapiello



Bio-bibliografía


JAVIER ALMUZARA (Oviedo, 1969) ha publicado los poemarios El sueño de una sombra (Oliver, 1990), Por la secreta escala (Renacimiento, 1994) y Constantes vitales (Visor, 2004, II Premio Emilio Alarcos). Es también autor de dos libros de prosa miscelánea: Letra y música (Llibros del Pexe, 2001) y Títere con cabeza (AMG, 2005, XII Premio Café Bretón).




Poética vital

Con cerca de setenta años, mi abuela Leonarda vino a conocerme, casi recién nacido, y vio por primera vez el mar, siempre empezando.
Yo los cité. Ahora me dirijo a lectores que no conozco para hablarles de la vida, del amor y de la muerte, palabras oceánicas de honduras abisales. Cuanto pueda decirse de ellas se perderá en su indiferente misterio. No ceder al desánimo de ese naufragio es la tarea. Hay que avivar la sed de explicaciones, certezas y límites con intuiciones, atisbos y horizontes.
Yo nací para que mi abuela viera el mar, y aún sigo convocando lejanías.




Poemas



autoexploración

Me pregunto quién soy ante el espejo
tan familiar y extraño de mi nombre.
Recuerdo al niño y adivino al viejo
que un tiempo fue y será este mismo hombre.

¿De dónde vengo? ¿En qué remoto ser
inaugural estaba mi futuro?
El ingente pasado hace creer
que el raro azar es ese padre oscuro.

¿Adónde voy desde el vedado inicio?
No sabré la respuesta mientras viva.
Este vértigo intuye un precipicio;
La muerte, soledad definitiva,

una caída libre hasta el abismo
que hay al fondo del pozo de mí mismo.




vivo retrato

He visto un ser humano
donde las aves no
ven más que un árbol raro,
y en un soplo de vida
al norte levantado
el saludo nervioso
de ese imposible hermano
que alguien plantó en la tierra,
como a mí, burdo espanto
de sí mismo, hombre hueco,
jirón deshabitado,
con la cabeza sola-
mente llena de pájaros.





señas de identidad

Prefiero la alusión al testimonio,
el íntimo dolor al escenario.
Y, aunque mi estilo finja lo contrario,
gustándome Manuel yo soy de Antonio.

Admiro el verso exacto que perdura
porque está bien pensado. Queda claro
que no aspiro al misterio sino al raro
dominio de la luz y de la hondura.

Quisiera dejar fiel memoria mía
diciendo altas verdades que no sé
si en voz baja desmiente la ironía.

Así queda grabado en cuanto escribo
lo que fui, lo que soy, lo que seré.
Por no morir del todo me desvivo.

sábado, 26 de enero de 2008

NAIRA PERDU MOLINA





















Mencionada por:
Luna Miguel

Menciona a:
Luna Miguel
Ana Gorría
Elena Medel
Rocío Ruíz
Javier Rodríguez Marcos
Amaya Blanco
Franciso Aranda


Bio-Bibliografía

Naira Perdu Molina. Ciudadana del mundo que nace el 27 de mayo de 1990.
Reside en Almería donde estudia 2º de bachillerato en el IES Alborán.
Pianista y violonchelista, cursa 6º de grado medio de piano y 1º de grado medio de canto.
Durante el comienzo de su educación secundaria fue ganadora de tres premios escolares de literatura en el IES Alborán y una mención honorífica en el concurso de “Solidaridad en letras” organizado por la Junta de Andalucía, todos ellos en la modalidad de relato corto. Cuenta también con publicaciones de poesía en la revista literaria Salamandria, en La Candela, el Coloquio de los Perros y es una de las directoras del fanzine poético “Espejos y Espejismos”.




Poemas



Renacimiento
Qu’es de ti desconsolao
Juan de la Encina

Miro hacia delante
no sé dónde estás
no sé cuando vuelves

Preguntan por ti
y me duele la tierra
bajo los pies

Echo de menos
ámbar y cuerda
gritos y cuando

entre tus sombras
se me perdían
las notas y

abrazarte.






Nisi Dominus (Tomás Luis de Victoria)

De nuevo en Alemania, esta vez sin aviones.

Hoy vengo llena de presente y de futuro
pero vacía de palabras.

Vengo sin poema, sin idioma,
con un lago en los bolsillos
con sirenas en el aire
con miradas grabadas en la piel
y una canción dormida en la garganta.

Vengo de noviembre aunque estemos en octubre.
Vengo de un viaje a la inversa
en el que tocan a mi puerta
se abre el telón y suena la música
para recordarme que allí
donde los paisajes gritan colores infinitos
el tiempo me espera.





Mc Guffin

Dos viajeros se encuentran en un tren en Inglaterra. Uno de dice al otro:
"Oiga, ¿qué es ese paquete tan extraño que ha depositado en la red sobre su cabeza?"· ¡Oh! Es un McGuffin.· Y ¿qué es eso?· Es un artefacto para cazar leones en las montañas Adirondaks, en las highlands de Escocia.· Pero, ¡no hay leones en las highlands escocesas!...- En ese caso no es un McGuffin.
(Alfred Hitchcock)

“Un McGuffin es algo que para los personajes es extremamente importante pero que para la audiencia no(...)
Un montón de gente piensa que el McGuffin es lo más vital de una película y es lo menos importante.”


Te vi a lo lejos
Te conocí otra vez
Y eso fue todo.






Bad Münstereiffel

(estación de tren)

La expectación
de todo un bosque antes de la tormenta
cabe entre las paredes
de mi estómago

Formando poemas truncos

Atrapados
en la belleza de un idioma desconocido
(silencio)
(silencio)

miércoles, 23 de enero de 2008

ALFREDO SALDAÑA































Foto: Columna Villarroya

Mencionado por:
Ángela Ibáñez
Antonio Pérez Morte
Nacho Escuín
Ángel Guinda
Ricardo Fernández Moyano
Ángel Sobreviela



Menciona a:
Fernando Andú
José Antonio Conde
Nacho Escuín
Ángel Gracia
Ángel Guinda
Manuel Martínez Forega
Antonio Méndez Rubio
Elena Pallarés
Jorge Riechmann
Tomás Sánchez Santiago




Bio-bibliografía

Alfredo Saldaña (Toledo, 1962), profesor de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Zaragoza, es autor de los libros de poesía Fragmentos para una arquitectura de las ruinas (Zaragoza, PUZ, 1989), Pasar de largo (Zaragoza, PUZ, 2003), Palabras que hablan de la muerte del pensamiento (Zaragoza, Olifante, 2003), El que mira las palabras (Bari, La Torre degli Arabeschi, 2004) y Humus, inédito.





Poética

Escribir con la voz que dicta la conciencia más severa,
escribir al margen de los coros más afónicos y las modas más obscenas,
escribir desde la soledad solidaria con los otros,
escribir desde la desposesión y la distancia de uno mismo,
escribir desde la diferencia, desde la orilla, desde el otro lado,
escribir desde ese lugar donde la palabra apenas se oye pero más y mejor se escucha,
escribir desde la línea en que la vida encuentra su frontera con la muerte,
escribir desde el amor vencido y contra el amor amordazado,
escribir al compás del tiempo traicionado,
escribir contra el miedo, contracorriente, a contratiempo.

(De Pasar de largo, 2003)




Poemas



HOMICIDIO

La vida —uno de los rostros
de la muerte— lo mató
aunque lo matara otra metáfora.

(Variante)

Qué más da qué metáfora lo matara,
la vida al fin y al cabo le dio muerte.

(De Pasar de largo, 2003)



* * *



Ahora sé que el dolor es sólo la idea del dolor, un lugar irreductible al lenguaje, no es más que sentir —como escribiera Artaud— cómo se desplaza el pensamiento en uno mismo. Ahora sé que la herida ocasionada por la ausencia se cierra en el encuentro con el silencio, más allá de las palabras con las que nos presentamos y en las que creemos reconocernos ante los demás. Ahora sé —lo he leído— que el dolor carece de nombre y de identidad, no es de nadie, ni tuyo ni mío, es de todos y sé también que cuando alguien cae en la batalla todos, de un modo u otro, caemos con él. Ahora sé que hay un mundo más allá de este mundo, una casa dentro de esta casa, unas líneas ocultas entre las líneas escritas de este texto, un atardecer perdido entre el día y la noche. Ahora sé que todo fue un sueño, que mi corazón fue una construcción de tu conciencia y que hoy descansa entre libros, sobre las estanterías de escayola de este cuarto abuhardillado, entre la tierra y el cielo, entre la memoria y el deseo, entre la sangre y el aire, sobre el recuerdo histórico de todos nuestros muertos. Ahora sé que sólo soy un personaje de ficción cuya sangre alguien está transformando en la tinta impresa de este texto: soy ya un texto, tejido textual, cuerpo devenido en discurso que fluye como la corriente de este río. Alguien me escribe —quiero decir que alguien está reduciéndome a escritura— y sé que jamás leeré lo que los ojos del murciélago trazaron con su mirada sobre la superficie de las aguas. Ahora sé su nombre y dos o tres cosas más.

(De Palabras que hablan de la muerte del pensamiento, 2003)



* * *



Cuando la devastación haya concluido su trabajo,
¿quién avivará el fuego en las mañanas de invierno?,
¿quién dará testimonio con su palabra?,
¿quién conservará en sus pupilas los paisajes de la memoria?,
¿quién calmará la sed de todos los vencidos?,
¿quién rasgará con su faca la línea quebrada del horizonte?

Entre los pliegues de su corazón el bosque aún protege su secreto.

(De Humus, inédito)

domingo, 20 de enero de 2008

ANTONIO HUERTA ORIHUELA







Menciona a:
Antonio Orihuela
Jorge Barco
Antonio Portela
Juan Antonio González Iglesias
Octavio Gómez Milián
Antonio Pérez Morte
Carolina Vanni
David González
Jaime Siles
Luis García Montero




Bio-bibliografía


Antonio Huerta Orihuela (Cádiz, 1984) ha publicado el libro de poemas Mi último verso (2006), Tuyo y mío (2007) y el cuaderno Dichosa tarde en escala de grises (Black Hole, 2008).





Poética


Mis poemas son el final de una historia que ni siquiera ha comenzado.





Poemas




SONÁMBULO


Hoy, noche de luto,
iluminada sin estrellas
que puedan suplir
los recuerdos
que acuden a estas manos.

He trasnochado
para verte una vez más,
entre sombras.






TU CUERPO REFLEJA EL MAR

No te preocupes no tengo prisa,
desanuda las trenzas que adornan tu pelo,
olvida por un rato lo que hiciste en la oficina,
relaja tu espalda, necesitas descansar.

Si quieres puedo acompañarte
al umbral de los sueños,
hacerte reír hasta que caiga rendida la madrugada,
podría acompasar cada uno de los suspiros
que exprima tu almohada, sentir celos.

Podría permanecer junto a tu sombra
hasta el fin de mis días,
viendo como amanece tu cuerpo desnudo
tras la ventana, cuna de sirenas y veleros.




¿SERÁ POSIBLE?

Será posible, cuando mis dedos dejen de gritar al vacío,
cuando aguarden las infinitas horas su turno,
cuando disimule el ego su existencia,
cuando respire el silencio la musicalidad de tu voz.

Será posible, aún soñando que conquisto para ti
las sobras del islote Perejil,
aún sabiendo que Hannibal Lecter habita dentro de mí,
y verá la luz de la luna cada noche,
aún esperando tu beso de buenos días.

Será posible, bien sabes que es cierto,
lo sabes por mis ansias de comer,
por el nerviosismo que inunda mi mirada,
porque después de que nos envuelva el amor
caigo rendido a tus brazos.

Será posible, lo conseguiré cariño, dejaré de fumar.

viernes, 18 de enero de 2008

LAURA FARÍAS














Mencionada por:
Ana Estepa Román

Menciona a:
Ana Estepa Román
Sabeli Ceballos Franco
Morgana de Palacios
Isabel Reyes
Daniel P. Ilardi
Solange Schiaffino
Horacio Aragón
J. Azimut
Santiago Redondo Vega
Hector A. Michivalka
Idella Esteve



Biografía

Mexicana, nacida en un poblado de Morelos pero radicada en Mazatlán Sinaloa, México, gusta más de leer que de escribir.
La obra de Laura Farías se reduce a participar en dos foros de internet, y un par de inserciones en el periódico local (con seudónimo)




Poética

Si no escribiera,
si no dejara escapar en las palabras
(que algunos llaman versos)
los arcángeles y los monstruos que me habitan
éstos ya me habrían asesinado hace demasiado tiempo.
Y sigo viva.




Poemas



Coincidenciario

Nunca sé lo que piensas
cuando estiras los brazos del instinto
para alcanzar el aire
y arrancarle la sábana a la noche,
como si le bastara
a tus ansias de lobo enardecido
la desnudez perfecta de la luna.

Nunca sé si respiras cuando entiendes
los motivos callados de callarse,
de no hablar y callarse
de morderse la lengua y de callarse
cuando el temblor se vuelve inoportuno
y la gota de sangre -de lo que no se dice-
nos mancha la camisa.

Es entonces
que ineludiblemente se presiente
que no hay nada a la izquierda
y que a nuestra derecha ya no hay nada.

Al revés de las cosas uno sabe.

Uno se vuelve sabio a fuerza
del vacío entre las piernas que no acaba,
del abismo inconcluso,
del cuento inacabable a media noche
donde el único fin
sólo es lanzarse
-siempre de cuerpo entero-
sobre nuestro sentir punzocortante.

No llegaré a saber qué estás pensando,
pero indudablemente
coincidimos.


*



Trasmutaciones.

Desde la palma de tus manos surgen
las multiplicaciones del recuerdo
con la impiedad que se acelera

y crecen
diminutas gotitas de un acíbar
que apuñalan el púlsar de la sangre.

Grafittis sobre un lienzo de agua rojas
desmenuzan despacio el onirismo
del sueño
-sólo un sueño-
constrictor como abrazo de serpiente
en la agonía de un beso largo… largo.

No duele despertar.

Duele el eclipse
que pone oscuridad en las arterias
duele el clic de los huesos que se rompen
de estirarse indagando su acomodo
más allá de la ausencia de unas manos
duele el músculo tenso que se agita
duele la boca de hambre
duele el alma de sed muriendo de agua.

Y luego todo son transmutaciones
violentas
leviatánicas
de psiquis.

Si hubieras sido un hombre…
si no hubieras llegado de otro mundo…

Hoy todo se reduce a algunas fechas
ocultas al revés de un almanaque.


*

Lo tuyo, lo mío.

El silencio es de ti.
Tan inherente como sable y sinople
decorando la encina de tu escudo
campo de azur donde tu fénix
jamás resurge porque nunca muere.

Tu silencio es la lanza y la panoplia
el gesto seco
la mirada cruda
y las manos fallebas
y los labios cerrojos
para que no se dispersen las palabras.

El silencio es de ti. Fiera rampante
elíptica
de fuego
que a golpe de sordinas se sostiene
de atalayas y torres.

Lo mío es la alteración, lo viceverso.

La desnudez total
los sonajeros con latir de abejas
desprendiendo su canto en los tobillos
cuando buscan los hombros.

Lo mío es el respirar en tus pulmones
curvarme en tu cintura
y llevarte el sabor anaranjado
de mi fiebre a tu boca
mecida en los columpios de tus brazos
clavarte hormigas negras en la piel
y luciérnagas blancas en los muslos.

Lo mío es el canturrear
mientras te hago el amor impunemente,
y adormilarte en medio de mis piernas
y reír despacito en tus asombros…

Lo tuyo es la utopía de las grandezas
lo mío es la conversión
en la grandeza de las cosas simples.


*

Háblame, no me cuentes.

Háblame de los líquenes de otoño
de los muros de piedra que aun florecen
con sus lirios
purpúreos
deshojando sus pétalos de aurora
sobre la mano oscura de la tierra

háblame del sinfín de las escalas
donde cada peldaño que conquistas
te significa renunciar al vuelo
y atarte más al fondo…
más abajo

y cuéntame las cosas de las águilas
nacidas de la sangre
que en anormal obstinación se enfrentan
al pedrusco
al fusil
a los turbiones
y a las lenguas que escupen sus relámpagos

dime del canto gris de las maderas
y del pájaro azul que se hizo toro
y de la sed extraña
de los ríos…

háblame del mañana que te grita
y del rebelde ayer
que como Hamlet –por dentro- te interroga

pero nunca me cuentes si te duele
la encarnadura de las cicatrices
forjadas entre rosas
y puñales
que tiemblan en la estepa de tu pecho

no me cuentes del rastro de cenizas
ni la humedad que arropa
tus almohadas...

*

miércoles, 16 de enero de 2008

JORGE DÍAZ














*


Eduardo Chivite





Bio-bibliografía
Jorge Díaz nació en Córdoba en 1977. Vivió en Granada entre 1998 y 2006, donde se licenció en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada. Actualmente vive en Barcelona. Ha publicado los libros: La piel de la memoria, Visor, 2005; Cómplices, Cuadernos del Laurel, 2006 y Almizcle y tabaco, Pre-textos, 2006.

http://es.youtube.com/user/jorgediazmartinez


Poética

Considero nuestra poesía un género demasiado conservador y chovinista. No podía ser de otra manera, pues es lo mismo que pienso de la sociedad que la publica. Sin embargo, al igual que uno acaba, a la fuerza o pese a todo, reconciliándose con la sociedad, también termina uno por regresar a la poesía, o la poesía vuelve a uno.
Comunicación, ficción, elipsis, culturalismo, vanguardia, objetivización… en fin, debates que me parecen muy interesantes, pero que por desgracia suelen comportar en su propia sintaxis una carga innecesaria de asertividad y categorización, cuando no de partidismo. Y aquí volvemos al problema de antes: cuando las convicciones ideológicas conllevan una determinada orientación de la poesía (o de la estética) que se resuelve en decreto, me parece estar viviendo todavía en la Grecia clásica. Va a ser eso.
Quizá por mis maestros, he intentado escribir una poesía que no fuera elevada y no por ello fuera peor (¿socialismo?), y también he intentado llevar hasta mis versos el lenguaje de los voluntariamente marginados. De lo inédito: pruebas de sonido, collages y otras vueltas de tuerca.




Poemas



COLADA

Algo importa si sufres
esas pinzas,
la cuerda que sostiene
el margen de tu cielo,
cómo limpia
piel muerta de la piel
el viento que voló
tu ropa de la cuerda.

Importa dónde caes.

(de La piel de la memoria)





VALENTINA, EL INVIERNO.


Serán más de las nueve de un domingo.
La gente entra y sale de las cafeterías
o desayuna al sol en las terrazas,
pero Valentina duerme, duerme tranquila.

¿Que si trabajé… Trabajé en un montón de sitios!
Yo tenía que cuidar de mi hermano
y tenía que comprarle la ropa y las cosas del colegio,
los cuadernos, los lápices, los libros, la ropa… todo.
Yo era la que traía el dinero a casa
y cuidaba de mi madre también,
que estaba siempre bebiendo…
y yo era sólo una niña!

Valentina amanece en el suelo, en la esquina
de Reyes Católicos con Calle Elvira.
Sus perros, como ángeles, la arropan.
No la despierta el humo
ni el ruido de los tubos de escape,
no la despiertan los pasos
ni el sol
que en los labios hinchados
ya la besa.

Una rasta rubia le cae en la mejilla.

Su sueño será espeso y pegajoso.





PAISAJE DE LA MULTITUD QUE SNIFA.

“Mi vaca tiene un trozo por la sangre
de paisaje comido.”
Leonidas G. Montoto.




No podemos esperar no se puede es posible más?
Mascar glándulas de perro, bocinas de papel, orina, perfidia.
Negra
bésame láctea, peca.
Dame u n p o c o m a s d e p e r f u m e v enad o .
Mi blanda de cristal, por qué me
aprietas de vapor bajo tus
ganas, cierra lapuertaja

insomnes de débil suerte
escupidera boulebar son siete
vamos a
des g r a n a r h o n d o n a d a m a ña n a . ..
Huele a pólvora el aire
l a t e r s u r a d e l a i r e e n l a g a rg a n t a
raíles súbitos
alastiza tempranos
en la red ondulada
subastas del ánimo
e n l a s u p e r f i c i e u n l a g o l a m i n a d o





LABERINTO

Perdido en un laberinto
con paredes llenas de libros,
leer de aquí y de allá
tranquilamente, y entretenerse
un rato con los amigos, ir de copas, beber,
fumar, enamorarse…
es agradable, y placentero
y si no fuera
por ese mínimo hilillo de cordura
que procuramos acallar, suavizar
bajo la onda de una música
amortiguada, y si no fuera
por lo que hemos entrevisto en
destellos y por esa constante inquietud
que nos acompaña
asomándose de vez en cuando
hola! y que nos deja
como un niño con sus juguetes
por el suelo, absurdos, desarmados
y pregunta en el metro
cuando vuelves del curro
iluminado
y contestas que vale,
que es aquí.


El poema Valentina, el invierno pertenece al libro: Almizcle y tabaco. Los poemas Paisaje de la multitud que snifa y Laberinto están inéditos.

lunes, 14 de enero de 2008

ÁLEX CHICO

Foto: copyright Pedro Gato

Rubén Darío Fernández
Annalisa Marí Pegrum

Menciona a:
Alberto Santamaría
Álvaro Valverde
Antonio Gamoneda
Antonio María Flórez
Basilio Sánchez
César Simón
David Vegue
Efi Cubero
Juan Gil Albert
Juan Vico
Julio César Galán
Óscar Borona
Jordi Doce
Sergio Sastre
Rafael Fombellida
Javier Pérez Walias
Víctor Martín Iglesias


Bio-bibliografía

Álex Chico (Plasencia, 1980) es licenciado en Filología Hispánica y DEA en Literatura Española. Ha publicado los libros de poemas Un lugar para nadie (de la luna libros, 2013), Dimensión de la frontera (La Isla de Siltolá, 2011) y La tristeza del eco (Editora Regional de Extremadura, 2008), además de las plaquettes Escritura, Nuevo alzado de la ruina y Las esquinas del mar. Sus poemas han aparecido en varias publicaciones (Turia, Espiral, Cuaderno ático o Paralelo Sur, entre otras), y en diferentes antologías (Punto de partida. Jóvenes poetas en España, UNAM; Martiz desposeída. Últimas voces de la poesía extremeña, El Brocense). Ha ejercido la crítica literaria en diversos medios, como Ínsula, Cuadernos Hispanoamericanos, Nayagua, Revista de Letras, Clarín, o Ex Libris. Fue cofundador de la revista de humanidades Kafka. En la actualidad ejerce de profesor en un instituto de El Prat (Barcelona) y forma parte del consejo de redacción de Quimera. Revista de Literatura.

Su blog es: http://www.iselca.blogspot.com/



Poética

Escribir es defenderse del lugar que se habita. La única manera de resguardar la habitación vacía. Y de protegerse, al cabo, de uno mismo. Porque en ese diálogo a oscuras se establece una comunicación con lo que ya no somos, con lo que fuimos.

Escribir es ocupar un espacio desconocido por sobradamente cercano (Hay también lo invisible, Gil Albert). Un diálogo en penumbra con la frontera. En esos márgenes que delimitan la incierta presencia de la memoria.

La escritura es, al final, un pequeño ejercicio de resistencia. Una respuesta a esos sapos reales en jardines imaginarios (T. Capote).

No sé por qué escribo, pero sé que sería mucho peor si no lo hiciera (Auster).




Poemas



Primer momento

Lo más extraño del viaje
es no saber hacia dónde se regresa.

Acaso diría Walter Benjamín
que en esos lugares parece haber pasado todo
lo que aún nos espera.

(de La tristeza del eco, 2008)



Instante

Ciertos lugares conservan el paso
de los que se detienen, y deciden –al cabo –
observar lo que les rodea.
Sin más interés que el de permanecer allí
por algún tiempo.
Esos territorios en donde el instante
pretende ser perpetuo,
cercados por un bosque.
En esos lugares se aprende a decir: lo desconozco.
De ahí su condición inabarcable: siempre quedarán
sujetos a una duda.
Un espacio –un lugar – que acaba por no saberse
si existió, y logrará subsistir en la distancia.
Donde no ha ocurrido nada y sin embargo
se logra no haber sido nunca.

(de Dimensión de la frontera, 2011)




El lugar de la escritura
                                                    buscaste una casa
                                                    y encontraste
                                                    la prolongación
                                                    infinita
                                                    de una sombra
                                                             Laia López

Hay algo heroico en cerrar una ventana
y echar la llave a una puerta.
Algo heroico en apagar la luz
y buscar a oscuras una butaca.
Heroico es levantarse
y comenzar a caminar por la habitación,
porque se ha recordado una frase de Pascal.

Hay algo heroico en querer habitar
una ausencia de luz.
En cerrar los ojos para añadir más oscuridad.

Mirar hacia el interior debe ser eso.
Dar vueltas en círculos
y averiguar el alcance de las manos.

Hay algo heroico en ser uno mismo
y abandonarse.
Aunque no haya nadie alrededor.
Aunque la habitación se estreche
cuando alargues los brazos.
Aunque la pared se acerque
y ya no puedas sostener su empuje.

Hay algo heroico en quien no logra vivir
más allá de una habitación cerrada.


(de Un lugar para nadie, 2013)

viernes, 11 de enero de 2008

ESPERANZA MEDINA





















Mencionada por :
Marian Suárez
Natalia Menéndez
Francisco Priegue

Menciona a:
Aurelio González Ovies
Cristina Peri Rossi
Guillermo del Pozo
Herme G. Donis
Jose Luis Piquero
Marian Suárez
Nacho Buzón
Natalia Menéndez
Santiago García Castañón



Bio-bibliografía
Nacida en Avilés, Asturias, en 1964.
Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Oviedo y diplomada en Magisterio por la misma Universidad.
En 2006 gana (ex aequo) el Premio de poesía Ana de Valle. En 2007 se publica su primer poemario Escrito con la a…

http://esperanzamedina.blogspot.com/





Poética


Sensaciones, palabras y mentiras
se enredan en mis manos,
absurda, perpleja y dolorida
las veo entretejerse.
Atraviesan la piel
buscando lo que quieren,
no importa si protesto,
la lana con que hilvanan mis deseos
nunca me pertenece.
(…)


Desde que yo recuerdo le pertenezco por entero a la palabra.






Poemas


Mientras tú te paseas por la orilla
yo le echo sal al agua,
que no sepas que el mar se está muriendo,
que se vuelven insípidas las ganas.

Mientras duermes al sol sobre la arena
yo le echo azul al agua,
que no descubras nunca que incolora
va y viene gastando las palabras.

Mientras sueñas lejanos horizontes
yo arreglo la toalla,
que si el viento te obligara a girarte
tropieces con mis ojos en la playa.





NO SOY ORIGINAL

Trazo sobre tu cuerpo
con besos las palabras que otros labios
pronuncian a diario, sin misterios.
No soy original
(ni lo pretendo).

Tus desnudos, silencios,
me envuelven como ráfagas de mar
que arrasan desbocadas y aturdidas
todo lo que poseo
-penetran tierra adentro-
No soy original
(ni lo pretendo)

Invento
mil y un vidas gozosas, imposibles,
que liberen mi ahora, prosaico y embustero.
Tú estás en todas ellas…
No soy original.

Ni lo pretendo






Saliva,
que recorre las calles sedienta y vulnerable,
que alimenta mi voz,
que borra mis palabras
como el dedo cruel del desconcierto.

Saliva.
Va
de tus labios a mi alma
vivificando arrugas, sentimientos…





Espero una palabra de tu boca,
una palabra cálida, envolvente,
que ascienda con la risa,
que gire y me enmadeje,
que se estire, me esconda y me descubra,
que adelgace tu voz,
y haga que un hilo, indestructible y frágil,
me alcance a mi, truncando la distancia.

Espero una palabra de tu boca,
sin los sonidos que la distorsionen,
muda de todo lo que la distraiga
de llegar,
certera y codiciosa,
hasta las puertas mismas de mi boca…






CARTA ABIERTA

Dime que me calle
y yo,
que no pretendo otra cosa que tus ojos
enmudeceré dócil,
olvidaré los signos de las letras,
esconderé los lápices,
dedicaré mis manos a tareas
finitas, cotidianas…

Pero dime que vuele y te recree,
que preñe la palabra
de susurros, cosquillas, sensaciones…
de promesas, de lágrimas,
y dejaré
vacía mi despensa,
solitaria mi casa,
para que quepan dentro, sonrientes,
los nombres de los hombres
a los que nadie llama.

No sé cómo nombrarte,
pero sé que me escuchas,
que me hablas…
(situado justo frente a estas palabras).

miércoles, 9 de enero de 2008

RAFAEL CALERO PALMA


















Mencionado por:
Isabel Rodríguez
Ventura Camacho
Esteban Maldonado

Menciona a:
Benjamín Prado
Javier Corcobado
Alfons Cervera
Isabel Rodríguez
María Rosal
Miguel Ávila Cabezas
Ventura Camacho
Mario Cuenca Sandoval
José Luis González Vera
Lara Cantizani
María González
Pablo García Casado




Bio-bibliografía

Rafael Calero Palma (Aguilar de la Frontera, Córdoba, 1970) es Doctor en Filología Inglesa por la Universidad de Granada. Ha publicado el ensayo Charles Bukowski, estética de un salvaje indecente (Ediciones Osuna, Armilla, Granada, 1999); y los poemarios Los poemas del frío (Ediciones Osuna, Armilla, Granada, 2000), Desorden (Ayuntamiento de Salobreña, 2002), Hablando de amor con el cobrador del frac (Editorial Alhulia, Salobreña, 2004), El amor es un helado de fresa derretido en el asfalto (Ayuntamiento de Priego de Córdoba, 2006) y La mirada del jazz (Editorial Alhulia, Salobreña, 2006) un libro en el que el artista Colin Bertholet plasma en imágenes los textos del poeta. También ha participado en la antología Versos para un fin de milenio (Ayuntamiento de Motril, 2001) y en el libro fotográfico-literario Salobreña, la bella y la bestia (Ayuntamiento de Salobreña, 2003). Sus artículos y reseñas sobre Paul Auster, John Fante, Gerald Brenan, Edgar Neville o Langston Hughes han visto la luz en revistas literarias como El Maquinista de la Generación.

http://mimargenizquierda.blogspot.com/




Poética

Escribo
para ahuyentar
a los lobos.

Y casi nunca lo consigo






Poemas



AUTORRETRATO (O ALGO POR EL ESTILO)
Me llamo Rafael.
Nací en el mes de febrero.
No soy muy alto.
No soy muy guapo.
Mis ojos son grandes y miopes.
Casi nunca recuerdo mis sueños.
Me gustan las canciones tristes de Tom Waits.
Prefiero una palabra a mil imágenes.
Aún no he aprendido a volar.






EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL EURIBOR

Te amo,
Un 2% más que el año pasado
Un 2% menos que el próximo año





REALISMO SUCIO
(Charles Bukowski)


Sucio.
Como las calles de una gran ciudad.
Como las ropas de un vagabundo.
Como las manos de un psychokiller.
Como el alma del Presidente de los Estados Unidos de América.
Como los deseos de un pederasta.
Como la parte de atrás del Paraíso.
Como un corazón en descomposición.
Como el cráneo de un suicida que acaba de apretar el gatillo.
Como las venas de un yonki.
Como las trece monedas de plata que cobró Judas el Iskariote.
Sucio.
Eso es.
Completamente sucio.

lunes, 7 de enero de 2008

RAMÓN BASCUÑANA





















Mencionado por:
Pilar Blanco Díaz
Dionisia García
Luis Bagué Quílez

Menciona a:
Eduardo García
José Ángel Cilleruelo
Dionisia García
Antonio Moreno
Esteban Martínez
Juan Antonio González Iglesias
Carlos Pardo
Luis Bagué Quílez
Luis Alberto de Cuenca
Pilar Blanco Díaz
Joaquín Juan Penalva




Bio-bibliografía

Ramón Bascuñana (Alicante, 1963) es licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Murcia. Ha publicado los poemarios Hasta ya no más nunca (1999, Premio Paco Molla), Quedan las palabras (2000, Premio Nacional de Poesía Miguel Hernández), Tal vez como si nunca (2001, Premio Esperanza Espinola), Liturgia de la profanación (2002, Premio Ciudad de Morón), Los días del tiempo (2002, Premio de Poesía Hispanoamericano Juan Ramón Jiménez), Retrato de poeta con familia al fondo (2003), Ángel de luz caído (2005, Premio Mariano Roldán), Vera Efigies (2005), Las Avenidas de la muerte (2005, Premio Julio Tovar), Impostura (2006, Premio Marina Romero), La piel del alma (2006, Premio de poesía Flor de Jara) . Donde nunca ya nadie (2007, Universidad de Alicante). Colabora en diversas revistas: Empireuma, Papers de Versalia, Ex Libris, Lunas de papel, Piedra de Molino




Poética

Para mí la poesía es una mezcla de fulgor de impostura. Siempre que se entienda el fulgor como un deslumbramiento y la impostura como una máscara espiritual. Luego hay que tomar distancia y añadir unas gotas de ironía.




Poemas



MÁSCARA

Sobre el rostro del alma, la máscara del rostro.
Un rostro que nos mira desde un fondo de sombra,
un rostro donde el tiempo deposita misterios,
un rostro que duplican los espejos del agua.
Ese rostro es el rostro que acompaña estos versos
que son, en cierto modo, el rostro de mi alma.

(De Los días del tiempo)






UN PERFECTO INÚTIL

La poesía que es inmortal
y pobre…poco a poco me fue llevando
a una casi perfecta inutilidad,
con el consiguiente coste económico
que semejante situación conlleva.

Víctor Botas.


Cuando les comuniqué mi decisión,
leí en sus ojos perplejidad y espanto.
Mi padre se quedó sin palabras
-lo único que a mí me sobran-
y mi madre aseveró que, de perseverar
en el empeño, acabaría como un perfecto inútil.

Ni los premios,
ni los libros de versos publicados,
ni las cada vez más frecuentes presentaciones,
cambiaron aquella primera opinión materna.
Es más, los premios, los libros y las presentaciones
reafirmaron a mi madre en su parecer
y confirmaron sus peores sospechas.
Eres un perfecto inútil, me decía.

Desde su punto de vista, es comprensible.
No me marché de casa en su momento
y ahora, si me marcho, no es por mucho tiempo.
No he formado una familia decente y honorable,
ni les he dado nietos
que entretengan sus ocios y fines de semana,
ni poseo un trabajo estable y bien remunerado,
ni ayudo y colaboro en ninguna
organización de voluntarios,
ni he cejado en mi empeño
por alcanzar la luna de mis sueños.

Es comprensible.
A su manera,
soy un perfecto inútil.

(De Vera Efigies)





IMPOSTURA

El poeta es un fingidor.
F. Pessoa.

Aceptaré las quejas, si tú reconoces
la legitimidad de la impostura.

Luis García Montero.


Para llegar aquí, hasta este verso
que busca reflejarme en su mirada,
han sido necesarios muchos años
de callado trabajo solitario;
muchos años de pacientes lecturas
que han dejado en mi voz múltiples ecos
y un sedimento de turbia tristeza
que impregna mis palabras de ceniza
y de cierta ironía pesimista.

Para llegar aquí, han hecho falta
Inviernos, primaveras y veranos
-del otoño es mejor no escribir nada-
de dura incertidumbre y de fracasos;
largas tardes luchando, sí, luchando
a brazo partido y con mil tretas
contra el verso que se me resistía
o contra algún poema interminable.

Para llegar aquí, al verso dieciocho
de este poema que intenta contener
en su mínima forma mi concepto
del mundo y expresar mi verdad, mi yo
más hondo y misterioso, he tenido
que echar mano de mi propia experiencia,
pero también de la experiencia ajena;
fingir que soy los otros, que nunca soy
yo mismo, que pude haber escrito:
lo has llamado el otoño de las rosas,
o ciertos versos soñados por Pessoa:
no quiero rosas mientras haya rosas.

Sí, para llegar aquí, muchos otros
tuvieron que inventarse las máscaras
que mejor reflejaran sus instintos
y mejor protegieran sus deseos
para no ser heridos si mostraban
el corazón abierto de sus sueños.
Sobre la doble impostura de no ser
y ser al mismo tiempo, se levanta
la estructura interior de este poema
que es como mi vida y mis anhelos,
reflejo de un reflejo de un reflejo.

(De Impostura)

sábado, 5 de enero de 2008

AGUSTÍN PORRAS

















Mencionado por:
Antonio Pérez Morte
Ricardo Fernández Moyano

Menciona a:
Ángel Guinda
Manuel Moya
Javier Salvago
Ricardo Paseyro
Lorenzo Martín del Burgo
Herme G. Donis
Mª Antonia Ortega
Jorge Riechmann
Amador Palacios
José Cereijo





Bio-bibliografía

AGUSTÍN PORRAS (Antequera, Málaga, 1957).
Embarcado desde muy joven en múltiples aventuras poéticas (fundó las revistas Acera, La Corná, Poesía, por ejemplo, La primera piedra y El invisible anillo), pronto saldrá a faenar a bordo de El Alambique.
Es autor del libro de poemas Ojalá (Huerga y Fierro, 2006), de una biografía de Gustavo Adolfo Bécquer (Eneida, 2006), de la antología poética Cuatro gatos (Huerga y Fierro, 2009) y del simpático romance La mosca becqueriana (Ed. Olifante, en prensa).




A modo de poética

Qué utilidad pueda tener mi vida
es algo que quizá no entienda nunca,
pero sé que no podría vivir
sin hacerme a menudo esta pregunta.

* * *

Como el gusano de seda
que alza el vuelo con orgullo,
ojalá también yo pueda
en el tiempo que me queda
dejar de hacer el capullo.






Poemas



CUANDO MURIÓ MI HERMANO JESÚS

A mi madre. A mis hermanos Enrique, Antonio
María, Manuel, Carlos, José Luis, Mari Celia, Luis Fernando, Juan, Rafael, Javier, Mari Carmen, Pablo y Mario.



Cuando murió mi hermano Jesús
juré que le vengaría.

Él fue el más honrado representante
de nuestra familiar enajenación,
pero con tanto éxito simbolizaba
la incomprensible dinámica del mundo
que, justo en el instante
de poder brindar ¡al fin!
por su heroico regreso a la salud,
le atacó una antigua
(y hasta aquel entonces dormida) enfermedad
extremadamente violenta.

Cuando murió mi hermano Jesús
juré que le vengaría.


Recuerdo que, siendo él muy niño,
le era imposible dormirse
sin antes atrapar (literalmente)
la realidad de su ya enigmática naturaleza;
y cómo, a pesar de los severos registros
a que era sometido cada noche,
siempre lograba, inexplicablemente,
alcanzar el día aferrado a un tornillo,
un puñado de tierra,
un tapón de corcho, una piedra,
un muelle de alguna de las camas...

Cuando murió mi hermano Jesús
juré que le vengaría.

Es verdad que durante su breve
y dolorosa historia
apenas conoció situaciones de peligro
en las que no participara,
pero siempre creí
que aquella pasión tan generosa
con que solía envolver
la ingenuidad de sus errores
recibiría, tarde o temprano,
una más que merecida compensación.
Jamás podré entender a un Dios
capaz de permitir
crueldades como ésta.

Cuando murió mi hermano Jesús
juré que le vengaría.

Algo mayor en edad
(pero no por eso menos testarudo),
también yo viví, desde muy joven,
en grave y permanente conflicto,
convencido de que el único placer
que debía con justicia corresponderme
era el de sentirme culpable
de tanto cobarde
e innecesario sufrimiento;
y hacia este último, sin duda, me dirigía
cuando tuve la enorme fortuna de tropezar
con el abrazo
de su incondicional afecto.
Todavía hoy me sorprende
con qué insistencia,
tras la pérdida de nuestro padre,
desplazó su idealizada figura de tutor
hasta el atormentado adolescente que yo era,
habiendo (como había) otros once varones,
nueve de ellos adultos, en la casa.

Cuando murió mi hermano Jesús
juré que le vengaría.


Muchas fueron las emociones que compartimos,
aunque no llegásemos a un acuerdo
sobre la actitud que mejor aliviaría
nuestra común tristeza:
a él, como al hierro los imanes,
le atraían fatalmente toda clase de utopías,
soñando en soledad
con un imposible paraíso para todos;
a mí, por el contrario,
sólo imaginarme ser capaz
de abandonar un dolor tan narcisista
superaba cualquier tipo de ficción.
¡Qué extraña experiencia es discutir
el posible sentido de la vida
con alguien que sabe
que muy pronto ha de perderla!

Cuando murió mi hermano Jesús
juré que le vengaría.


Juré que le vengaría, sí,
aunque han pasado ocho años
desde aquella primera despedida
y aún estoy muy lejos
del alegre, lúcido y sereno autorretrato
que prometí ofrecerle a su memoria
cuando llegase el momento
de nuestro definitivo adiós
(que éste y no otro
es el principal argumento
de tan saludable amenaza).

A veces me desespera
la penosa habilidad que todavía conservo
para aplazar, indefinidamente,
un simple gesto inequívoco de amor,
pero quiero creer que algún día
me atreveré a representar,
con toda naturalidad,
la enorme ilusión que exige
y sabrá justificar este poema
nacido en Málaga
el mismo día, la misma noche,
de aquel verano de 1994
en que murió mi hermano Jesús,
y yo, violento e impotente a su lado,
juré que le vengaría.

( marzo, 2003 )




POR FIN
A Alberto Bailón

He soñado
que me entregaba a la muerte.

Lejos de temerla,
me aferraba a ella
como a un bote
las víctimas de un naufragio;
como a la vida
un joven enfermo terminal.

He soñado
que me entregaba a la muerte.


Ojalá este simbólico deseo
vaticine el adiós definitivo
a tanta enajenación
y despierte en mí
naturaleza suficiente
para existir sin miedo.

He soñado
que me entregaba a la muerte.


Y aunque nada envidio menos
que toparme con ella cara a cara
(pues nunca como ahora disfruté
de verdadero diálogo con el mundo),
espero recibir agradecido
esta grave y última experiencia
que me reserva la vida.

Por fin soñé
que me entregaba a la muerte.

jueves, 3 de enero de 2008

JAVIER VÁZQUEZ LOSADA























Mencionado por:
José Mª Pinilla
Vicente Martín

Menciona a:
José María Pinilla
Camilo de Ory
Elena Medel
Juan Carlos Mestre
Vicente Martín
Ladislao Aguado
Jordi Doce
Teresa Núñez
David González
Andrés Neuman
Miguel Florián
Vicente Luis Mora
Pilar Adón
Yolanda Castaño
Manuel Jurado
Manuel Moreno
Javier Vela
Basilio Sánchez
Santos Domínguez
Kepa Murúa
Dolors Alberola



Bio-bibliografía

Javier Vázquez Losada. Licenciado en Derecho, escritor y profesor de escritura creativa. Colabora con diferentes empresas en la creación y desarrollo de guiones. Ha publicado las novelas Rendijas como ganadora del Premio de Novela Ciudad de Getafe 2005 y Los átomos errantes como ganadora del IX Premio Internacional de Novela Salvador García Aguilar (Editorial Agua Clara), el poemario Casi sin querer (Ediciones Baile del Sol) así como numerosos relatos y poemas en diferentes revistas y antologías.
Ha obtenido varios premios en narrativa breve y en poesía y ha sido finalista del Premio Ateneo de Valladolid de Novela, premio Juan Pablo Forner de Novela, y del Premio Calderón de la Barca de Teatro entre otros galardones.






Poética

Me deshago de este bicho molesto
con un solo dedo
y después me siento a escribir
con la intención
de ser inmortal.














Poemas





Más allá

Deja mujer,
cuatro hijos
y doce nietos.
—¿Muerto?
Tremenda rubia.





Es lo que hay

Quizás esperabas a Milton a Yeats a González a Colinas
incluso te conformabas con Travis
o con Coldplay
y te encontraste conmigo
algunas veces hasta tolerable
pero las más tan raro
como un milagro
en el motor de tu viejo coche
alguien que vomita más que habla
si lo piensas bien también tiene su mérito
pero
al menos
en noches como ésta
y después—faltaría más—
de bajar la basura
que ya da lo mismo que lleve rosas muertas
o latas de cerveza
susurro tu nombre igual igual
que un poeta verdadero.





De algo hay que hablar


Se encuentran en el portal
y en vez de saludarse con los dos besos de rigor
un tipo le dice a ella
que otro tipo ha muerto
que seguro que le conoces
que alguna vez le habrás visto
que andaba por el barrio
que se paseaba bastante
que no recuerdo el nombre
pero sí mujer uno moreno delgado alto que ya no trabajaba
y ella que no caigo
y él empeñado
ya verás cómo al final sabes quién es
que se ha muerto tía, joder, y hay que acordarse.