sábado, 29 de noviembre de 2008

PASCUAL GARCÍA




















Mencionado por:
Francisco Javier Illán Vivas

Menciona a:
San Juan de La Cruz
Claudio Rodríguez
Jaime Gil de Biedma
Francisco Brines
Eloy Sánchez Rosillo
Luis Cernuda
Vicente Aleixandre
José Agustín Goytisolo




Breve Bio-bibliografía

Pascual García (Moratalla, 1962). Doctor en Filosofía y Letras, profesor de Lengua y Literatura española y asesor en la ERM. Ha publicado los siguientes libros: "El intruso" (Barcelona, 1995), Beca-Premio del Ministerio de Cultura; "Todos los días amor" (Madrid, 1999), Mejor Libro Murciano del Año en Narrativa; los poemarios, "Fábula del tiempo" (Murcia, 1999), “El invierno en sus brazos” (Murcia, 2001) Mejor Libro Murciano del Año y “Luz para comer el pan” (Madrid, 2002); la novela, “Nunca olvidaré tu nombre” (Barcelona, 2003); los ensayos, “El lugar de la escritura. Lectura personal de autores contemporáneos” (Murcia, 2004) y “El Paraíso en viaje a la penumbra. La obra literaria de Pedro García Montalvo” (Murcia, 2005. Fue Director de la Feria del Libro en 2006 y en 2007 ha salido a la luz su último libro de relatos, “El secreto de las noches” y en 2008 su último libro de poemas “Alimentos de la tierra”.



Poética: EL FRACASO DE LA OSCURIDAD

La concepción de un libro es un ejercicio piadoso e inevitable. Escribimos tal vez para olvidarnos de la muerte. Nombramos el misterio porque tenemos miedo e ignoramos el camino. En el atardecer, junto a la ventana por donde entra la última luz del invierno, el hombre garabatea sobre unos folios en blanco y contempla la noche recién inaugurada. El tiempo late en su pulso como un mal presagio. Escribe con furia, como si pretendiese librarse de una condena próxima y su labor fuese una fuga, una excusa para aliviar el fracaso de la oscuridad. Todos mis libros resumen la historia de un hombre, la fábula de un tiempo breve como la propia vida.




Poema


El ORDEN DE LA CASA

Busco mis pantalones en la mañana espléndida
y vienen a mis manos de sus manos
como viene la luz,
inexplicablemente.
El café, la leche y las tostadas
están en la mesa del desayuno,
y mis labios encuentran otros labios
en ese orden del tiempo detenido,
en la bellísima fragancia
de la noche reciente.
Duerme la casa en el reposo dulce
de la penumbra, y todo está en su sitio,
en el lugar preciso que la vida
le otorga, como concede la gracia
y suspende el fluido de la sangre,
mientras una mujer maneja sola
la música de las esferas, el agua limpia,
el tránsito de las corrientes y el fuego sacro.
En las habitaciones de la casa
están las huellas de sus manos, en los cajones
de la cocina fúlgida, en los baños,
prestas las toallas y el jabón
en su lugar de siempre.
También los besos en la noche cálida
son costumbre, cobijado en su pecho
como en una hospedería entrañable,
aunque el amor rompe el cotidiano
respirar en calma, y a veces quema
en lo hondo como debiera la llaga
que nos provoca su devastación;
pero muy pronto regresa el orden a la casa,
de amanecida, y su cabeza
en mi pecho, desnudos ambos,
mientras sentimos el aliento breve
de la casa, las cortinas echadas,
los muebles en reposo
y el orden milenario de sus manos,
que arropan nuevamente mis manos
con un temblor de música y de frío.

Cada mañana lleva su porción
del nuevo día, pero sus manos son iguales
y de igual modo construyen la casa,
cierran los cajones y abren los grifos,
y sale el agua como un regalo de los dioses;
comemos con palabras, sentados a la mesa,
y la cocina es suya, la sopa y la ensalada,
el pescado en el horno y las lentejas.
Sirvo el vino y estalla la luz, ciega
los ojos y empapa las manos húmedas,
los rostros satisfechos y los besos
venidos a su cita acostumbrada,
conformes en el rito y en la fiesta,
pues pasa el día y suceden las horas
y todo está en su sitio.

Pascual García

miércoles, 26 de noviembre de 2008

VÍCTOR SIERRA














Mencionado por:
Gsús Bonilla
Menciona a:
Jesús Aguado
Pablo Texón
Ana Baena
Carlos Edmundo de Ory
Gsús Bonilla
Gonzalo Escarpa
Óscar Aguado
David González
Jon Juaristi
Enrique Cabezón
Pere Gimferrer
Daniel Herrera
Ana Pérez Cañamares
Francisco Cenamor
Rafa Cofiño
María Salgado
Isabel García Mellado
José Naveiras
Ignacio Escuín
Sesi García


Bio-Bibliografía

Víctor Sierra, (Madrid, 1986). Estudiante de Filología Hispánica. Ha publicado el poemario Garabato (Scythecut, Madrid, 2008), cuentos y poemas en las revistas Es hora de embriagarse, Trampolín y Siglo XXI, y ha sido incluído en las antologías Nueva poesía Hispanoamericana (Ediciones Lord Byron, Madrid, 2007) y Bukowski Club 06/08 (Ediciones Escalera, Madrid, 2008).


Poética

La pluma el arquitecto
y el poema es el puente
el lector abierto en canal
y yo abierto

y la corriente:
la tinta;
pasan los barcos

y yo abierto
y yo abierto

y yo abierto




Poemas


Deriva
Blanco esturión, naciste para domar las aguas
Entre los dientes, una lengua te entrega
a la memoria: límpida, perfecta, rotunda

El color de la tinta es el color de los mares
cuando avanzan, invisibles, hacia la noche

Olas llenas de palabra brotan en los labios
coronándote de sal y de misterio
- el secreto idéntico del verso y los océanos -

Sobre el horizonte, un dios náufrago entre lágrimas
muere como el pez, a orillas del poema





Marionetas
A Rebeca Linares
Rosada y se te va multiplicando
perfecta de tu cuerpo aquella arruga
que a veces me marea como cuando
pasea por tu vientre de tortuga

Aunque desconozcas el plan de fuga
trazado por un as del contrabando
ya sabes que mi alma es de lechuga
poco a poco me vas aniquilando

como a una bestia que la carne doma
rendida ante la niña y cae su altura
y el monstruo se desgarra los nudillos

¡Tristísimo escenario de locura!
Pareces un balcón por donde asoma
la noche acariciando sus cuchillos





Automortología


Vámonos juntos a morirnos solos
Sólo los dos solos, vayamos
de espaldas a lo oscuro,
con anzuelos en la boca,
allá donde no crece el mar
porque hasta el mar termina

Vámonos juntos a morir en tus bahías,
como náufragos del aire
al silencio anclados, vayamos
de frente, siempre de frente
a buscar el cataclismo
que nos ahogue

Vayamos, sólo vayamos,
y que el barro se haga carne ante nosotros
Comamos un trocito de la muerte
pero sin rezarle a la muerte,
por favor

domingo, 23 de noviembre de 2008

JULIO SANTIAGO























Mencionado por:
Manuel López Azorín
Aurora Pintado
Jara Bedmar

Menciona a:
María Eloy-García
Aurora Pintado
Santiago Tello
Mills Fox Edgerton
Pablo Méndez
Julio Mas
Soledad Sánchez Parody
Bárbara Butragueño
Silvia Gallego
Juan Antonio Loro
Moncho Otero
Rafa Mora
Pepe Ramos
Óscar Martín Centeno
Rocío Peñalta Catalán
Déborah Vukusic
Andrés González Andino
Diego Medina Poveda
Alicia Arés
Marta López Vilar
Vanessa Pérez-Sauquillo
Juan Diego Ayala




Bio-bibliografía

Julio Santiago, Miajadas (Cáceres), 1975. Ha publicado los libros Historia de Miajadas (Publi Sher, 1994), Poemas de amor para una reina destronada (M.E. Editores, 1996), Beso en verso (Edimat Libros, 1998), Risa Bajo el ombligo (Vitruvio, 2000), Memoria de libertad (Vitruvio, 2002), Neruda desnuda (Vitruvio, 2003), El bostezo de la nuca (Vitruvio, 2004), De canela y verso (Vitruvio, 2006). Ha realizado la edición del primer volumen de la poesía inédita de Gloria Fuertes Derecho de Pasión (Cuadernos del Laberinto, 2008). Ha colaborado en los libros Lo que aprendí de Gloria Fuertes (Nostrum, 2000), El Quijote en el Café Gijón (IV Centenario, 2005), 55 años de la Tertulia Hispanoamericana Rafael Montesinos (Mar Futura, 2007). Ha sido incluído en las antologías poéticas La voz y la escritura (SIAL, 2006), Los jueves poéticos II (Hiperión, 2007), Poesía Capital (SIAL, 2008).




Micropoética

Los unicornios se apoderan
de mi escritorio
atestado de papeles inservibles,
ellos se los comen pacientes
para convertirlos en otra cosa.



Poesía depilada



I
Soy
absurdo
como
la
vida
sorda
tan
absurdo
como

cuando
me
lees
y
te
gusto.









II



Beso
cada
uno
de
los
pliegues
de
tu
cuerpo
como
quien
comulga
el
cuerpo
de
su
dios.







III



Tu
sexo
es
el
blanco
acrílico
que
me
corrige
la
nostalgia…

miércoles, 19 de noviembre de 2008

JR CRESPO















Mencionado por:
Manuel López Azorín.

Menciona a:
Luisa Castro,
Leopoldo María Panero,
Manuel Romero,
Pepe Ramos,
María Salgado,
Eduardo Andradas,
Óscar Martín,
Luz Pichel,
Jesús Urceloy,
Pepe Viyuela…



Apunte de una vida

Nací en Madrid, o como dijo el poeta, “me nacieron”, un día de mayo de 1972. Crecí, no me he reproducido de momento y espero morir dentro de mucho tiempo.
Me licencié en Historia Medieval en la Universidad Autónoma de Madrid en 1998. Aunque lo que me interesaba realmente era la literatura, no me matriculé en Filología por miedo al latín (eso de declinar me sonaba triste).
Allá por el año 2000 entré en contacto con el grupo de “jóvenes poetas” del CEP de San Sebastián de los Reyes con quienes participé en recitales y espectáculos que sería prolijo mencionar aquí. En el año 2004 entré a formar parte de la asociación “DRUIDA teatro” con la que he participado en 7 representaciones sin contar la que estamos preparando actualmente. Aparte de mi pertenencia a grupos, también he organizado varios espectáculos “por mi cuenta”.



Poética

2003. Publicación del poema “Blues del poeta colgado” en la antología “VIGILIA POÉTICA. Solsticio de Verano. 2003” del Centro de Poesía “José Hierro”, Ayuntamiento de Getafe.
Publicación del artículo “De repente las palabras” en el número 9 de la revista EL COBAYA de Ávila, dedicado a la memoria de José Hierro.
Noviembre. Publicación del poema “Estimada señorita” en el número “especial décimo aniversario” de la revista “El erizo abierto”, de Granada.
2006. Publicación del poema “La noche que te llevaste todos los paraguas…” en la antología Agua, símbolo y memoria, editado por Libertad8.
Actualmente estoy buscando editor para mi primer libro de poemas, titulado Tras los muros del silencio. Además, he escrito alguna letra para un grupo de Rock duro de Alcobendas llamado LA BANDA DEL DESTIERRO.




Poema

De Tras los muros del silencio.

EXPERIENCIA EXTRATEMPORAL CON FONDO DE “VIDA”

A José Hierro, con retraso

“Sweet Mary” trepa por los acordes de humo. Siento cómo corren por mi piel los eones desde antes del Big Bang en unos pocos segundos.
Ojos de madrugada buscan el sol entre renglones torcidos y ruido de puertas condenadas. Sombras de cuervos llaman con sus alas blancas (hubo un tiempo –me dice “Sweet Mary”- en que los cuervos eran blancos). Desde entonces, los años robados del diablo ciego. Pero aquello fue hace unos minutos. Aquello fue antes del Big Bang, pero ya lo sabíais, ¿no es cierto?
Ahora, aquí, aullando versos de José Hierro a la luz de los halógenos mientras “Sweet Mary” trepa hasta el fondo de las botellas, el tiempo no tiene sentido, igual que cuando estuvimos en la cárcel. Pasan dos, cuatro, siete años sin que nadie cuente las horas. Estamos a varios siglos de la luz y, después de todo, todo es nada y, a pesar de la nada las botellas, los cigarrillos, este Blues...
Y la cabeza rotunda de José Hierro riendo a pesar de todo, a pesar de la tos y las quemaduras en el papel. Ríe la cabeza de hierro, flotando en marihuana y alcohol –damos las gracias a todas estas drogas que nos hacen inmortales: la marihuana, el alcohol, la poesía...
Damos las gracias a José Hierro por una noche inolvidable que, sin duda, acabaremos olvidando; después de todo, sólo queda ceniza de la nada.

sábado, 15 de noviembre de 2008

ARTURO TENDERO















Mencionado por:
Francisco Javier Irazoki
Ricardo Fernández Moyano
Rubén Martín Díaz
Andrés García Cerdán

Menciona a:
Antonio Cabrera
Karmelo C. Iribarren
Francisco Javier Irazoki
Eloy Sánchez Rosillo
Miguel D´Ors
José Corredor-Matheos
Francisco Brines
Vicente Gallego
Carlos Marzal
Antonio Moreno
Ángel Aguilar
Javier Lorenzo
León Molina




Bio-bibliografía

Arturo Tendero nació en Albacete en 1961. Estudió teatro y periodismo en Barcelona, pero tras cinco años de ejercer, cambió de gremio. Ahora imparte clases de Educación Física en un instituto de su ciudad natal y de Poesía en la facultad de Humanidades, en el Centro de Profesores y en la Universidad Popular. Ha publicado varios poemarios; los últimos: Adelántate a toda despedida (Pre-textos, 2005), La memoria del visionario (Visor, 2006) y Cosas que apenas pasan (Hiperión, 2008). Ha ganado algunos premios, como el Manuel Alcántara, el José Agustín Goytisolo, el Gerardo Diego y el Jaén.




Poética

Después de haberle leído a Borges que él no profesaba una poética, sino que con el tiempo había ido aprendido algunos trucos útiles, ¿cómo voy yo a enmendarle la plana al maestro? La experiencia me ha enseñado que cuando te pones a escribir, estás empezando cada vez, y que los aprioris, más aún si son teóricos, lo único que consiguen es falsear tu escritura (esto se lo había leído a José Ángel Valente). En cambio los trucos, o el oficio, la parte artesanal de la escritura, como queramos llamarlo, acaban ayudándote a encarrilar la inspiración, a borrar con trabajo las huellas del trabajo, como siempre anda repitiendo Miguel D´Ors.




Poemas



La lluvia en el umbral

Igual que una trampilla que se cierra de golpe
y nos deja en penumbra, prisioneros,
un trueno repentino es la señal
de que el verano acaba.
Es sólo media tarde y ya tenemos
que encender la bombilla
para alumbrar las simples
tareas cotidianas.
Dos moscas aturdidas sobrevuelan
las sobras del almuerzo
y del verano.
De pronto no apetece ya salir.
Miro por los cristales,
recorro las estancias sin fijeza,
como las moscas, con un peso en las alas
que no deja volar el pensamiento.
Estamos de mudanza sin habernos movido.







Alcancía

Igual que una moneda
antigua, diminuta,
también, si así se quiere,
completamente inútil,
aquel cañón de sol
que llegaba a mi infancia
por la persiana rota.
Eternas caravanas
de motas peregrinas
danzaban en su haz.
Sabe Dios desde dónde
vendrían a mi alcoba.
En esta luz de mayo
renace aquel asombro
de la contemplación.
Tú formas parte de ella,
pues se escuchaba,
del fondo de la casa,
tu trajín laborioso
y todo lo tangible
como un aura guardaba
tu olor, tu protección.
Ahora que es infinita
la grieta en la persiana
y que cabéis de sobra
la casa y tú en su espacio,
en la luz que poblasteis,
como en un ascua, soplo
y se reaviva el fuego
dormido de mi vida,
que está ya para siempre
expuesta a la intemperie.







Finis terrae

Despierto y oigo un mirlo
que disputa al silencio su reinado.
Vuelvo a cerrar los ojos.
La mañana es un tren que se avecina
en la estación desierta.
Todos duermen,
nada, sino la voz del mirlo
deja pensar que el mundo está existiendo.
Como si, solos,
el mirlo y yo que escucho,
no muy despierto aún,
mantuviéramos viva
la conciencia del mundo.
Por eso, cuando el mirlo calla más
que de costumbre,
vacila la existencia, se adelgaza,
más leve que el rocío,
se desvanece en humo su fragilidad extrema.

lunes, 10 de noviembre de 2008

JUAN MANUEL MACÍAS























Mencionado por:
Juan Vico
Olga Bernad
Ángel Cerviño
Francisco José Martínez Morán
Martha Asunción Alonso

Menciona a:
Jesús Hilario Tundidor
Eduardo Moga
Sergio Gaspar
Martín López-Vega
Olga Bernad
José Vicente Sala
Julio Martínez Mesanza
Juan Vico
Álex Chico
Diego Vaya
Juan Andrés García Román
Ana Gorría
Jordi Doce
Jorge Urrutia
Efi Cubero
Ángel Cerviño
Laia López Manrique
José Luis Gómez Toré
Marta Agudo
Luis Miguel Rabanal
Martha Asunción Alonso





Bio-bibliografía

Cartagena, 1970. Es filólogo, helenista y traductor. Colabora en diversos medios escritos con artículos, poemas y traducciones de poesía griega. Tiene publicados la traducción y edición de las poesías de Safo (DVD Ediciones, 2007), del poemario de María Polydouri Los trinos que se extinguen (Vaso Roto Ediciones 2013. Premio de la Sociedad Griega de Traductores de Literatura a la mejor traducción de una obra griega contemporánea, 2013) y de la poesía completa de Cavafis (Pre-Textos 2015); asimismo, es autor de los libros de poemas Azul de enero (2003), Tránsito (DVD Ediciones, 2011) y Cantigas y cárceles (Isla de Siltolá, 2011), y del libro de prosas y ensayos Sucede en la voz de otros (Isla de Siltolá 2015). Ha coordinado la página web de DVD Ediciones. Es fundador de la revista de poesía Cuaderno Ático

http://www.diosas-nubes.blogspot.com/



Poética

“A los más de los poetas, padres y jóvenes dignos de padre,
nos confunde la imagen del bien. Lucho en ser breve,
me hago oscuro; el que busca lo sutil extravía
nervio y aliento; se infla quien va tras lo sublime;
por tierra el muy prudente repta, y el que huye al trueno;
quien quiere una variante prodigiosa dibuja
un delfín en los bosques y un jabalí en las olas.
Evitar un pecado conduce al vicio cuando falta el arte.”

(Horacio, de Epístola a los Pisones, traducción de Juan Manuel Macías)

***

Más allá de las enfermedades del conceptismo, concibo un poema como un objeto fabricado de pura memoria. Un objeto cantable. Y, si hay suerte, hasta bailable.



Poemas


ABRIL Y LA CHICA DE LA CANTIGA

E nulhas guardas migo non trago
ergas meus ollos que choran ambos.
Martín Códax


La lluvia en el tejado y tú lloviendo
de tus ojos, eterna, en la cantiga.
Abril. El mar sombrío. Y tú, la espiga
sola y frágil, tejiendo y destejiendo

por la encharcada noche. Yo te tiendo
todo mi espeso sueño y mi fatiga,
pero tú no me escuchas, alta amiga.
Tú, vigilante y sola. Yo cayendo.

Quien te soñó de cara al mar de Vigo
ha muerto, ha muerto igual que yo y que todos.
Quedan tus ojos rotos en mil gotas,

la sal de abril sonora de gaviotas.
Y tú lloviendo. Y yo por estos lodos
sé que nunca seré ―nadie― tu amigo.

(De Azul de enero, Madrid, 2003)




ALGUIEN

Es la noche infinita, como un ánfora,
donde el recuerdo se parece al vértigo;
donde las sombras quieren perfilarse
en cuerpo, en ola, en tempestad, en isla.
Este vago murmullo de silencio
forja de nuevo voces que callaron
para siempre en mi oído. Es la noche
desesperada por la exactitud.
La caverna del cíclope, su aliento
bañando en vino y sangre las palabras
pesadas como piedras sin edad.
El sabor en mis labios del naufragio.
El sabor en mis labios de los besos
de Calipso, en porfía de sus lunas.
El largo cielo de las travesías
que era espejo del mar, y el mismo mar,
inagotable espejo de ese cielo.
Los miembros y las vísceras trillados
por un monstruo de insomnios y leyendas;
los miembros y las vísceras que fueron
antes la voz riendo ante la hoguera
o la mano leal con una lanza.
El incesante coro de sirenas
cuya virtud reside en que, al dejarlo
de oír, vuelve y persiste en su tristeza
y teje de dolor la lejanía.
Los ojos de Nausícaa, que a menudo
se parecían al otoño joven.
Es la noche infinita, y ya no sé
si soy el viajero, el que recuerda,
si mi recuerdo es sueño, si yo mismo
acaso soy el sueño de algún otro;
y no encuentro mi nombre, y tengo miedo
de perderme en la noche para siempre.
Pero de pronto hay un atisbo, un trueno,
la lluvia que amartilla los tejados,
la humilde tierra, ebria de humedad,
tu cuerpo que palpita junto a mí,
tus ojos que no veo y que me miran
desde tu umbría, el remanso en tus labios
que recorren mis dedos, y los surcos
de tu cara, con todas las respuestas,
reconstruyéndome a la luz del tacto.
Esos surcos que dan por fin la forma
a la noche infinita como el mar.

Cantigas y cárceles (Isla de Siltolá, 2011)




CADENCIA

Vinieron los desiertos
gritando
para besar el filo de los párpados.

Pudiera ser la sangre
una partitura en blanco.
Y el corazón vagaba por sus márgenes
arrancándose las tardes una a una.

O tal vez la esperanza
un tardío paso de baile
desarbolado sobre el calendario.

Pudiera ser el miedo
la habitación de un hotel
momentos antes de mudar de ángel.

Era tanta la cólera o el llanto
que todas las agujas solidarias
marchaban como un sueño
a clavarse en los ojos del piano.

(De Tránsito, DVD Ediciones, 2011)

viernes, 7 de noviembre de 2008

J. RICART























Mencionado por:
Sergi Quiñonero

Menciona a:
Felipe Benítez Reyes
José Blanco
José María Corbalán
Carles Duarte
Manuel Forcano
Pablo García Casado
José Luís García Martín
Juan Antonio González Iglesias
José Luís Jover
Alfonso López Gradolí
José Más
Vicente Luís Mora
Kepa Murua
Josep Piera
Ponç Pons
Jorge Reichman
Lluís Roda
Jenaro Talens
Elena Torres
Luís Antonio de Villena


Bio-bibliografía

J. Ricart (Valencia, 1973) Poeta discursivo y visual. Desde hace cinco años vive afincado en Barcelona donde es profesor de secundaria. Tiene publicados: “Espejos y mentiras”, “Haikus”, “Tankas”, “El mar de Homero”, “Desde la Jarquía” y “Riad secreto”. Como editor ha preparado 20 años de poesía a la universidad, 44 Micro-cuentos y La mirada leída. Como poeta visual ha organizado diversas muestras colectivas, a parte de varias exposiciones individuales.

http://jricart.blogspot.com



A modo de poética

En primer lugar la literatura - por mucho que otros se empeñen- no es más que negro sobre blanco: libros, líneas, letras o lo que es lo mismo silencio y olvido. Las bibliotecas ilustran estos reinos de ruinas. Por su parte, la poesía es arte de ficción, cualquier semblanza con la realidad es fortuita o mera coincidencia; por esta razón, la poesía es una mentira falaz, feliz y a veces fácil. La lengua es el órgano del placer y al mismo tiempo también el de la mentira. La poesía más que un vicio onanista, como dijo alguno, es un acto sadomasoquista. El poeta no es ningún mago, sino más bien un ilusionista de palabras de poca monta. Técnicamente es una especie híbrida entre el “homo ludens”, el “homo esteticus” y en un gran porcentaje de “homo eroticus” como en mi caso.












Poemas






PIRATAS TURCOS

Me atrapó con el garfio del deseo.
Robusto y fuerte como un gladiador,
un perfil de camafeo romano
y un abdomen con abscisas perfectas.
Conocí en el muelle
a uno de esos piratas turcos,
rudos y bellos,
que desde siglos
vienen asaltando las costas.

Desoí a los oráculos
que advierten de la piel peligrosa
de los marineros;
y me ha robado la cartera.
(La vida es siempre una apuesta)

Muere la tarde
y con ella Bizancio,
pero la noche
no manchará nuestros sueños.

(Del libro “Desde la Jarquía
Ed. Brosquil, Valencia 2004)









SIESTA

Tumbado sobre la arena
cierro los ojos y miro hacia adentro.
La brisa trae perfumes de sal y resina.
Declina la respiración
como una hoguera que se extingue.
Sin embargo, los poros encendidos
se abren como madréporas.
A través de ellos
una gota de sudor fugitiva
escribe el estribillo del verano.

Imagino el mar como
una lejanía azul desmedida.
Cuento sus olas como si fueran sílabas;
despilfarro así el tiempo
Este rumor amortiguado
acuna el pensamiento.

Dejo de ser:
simplemente habito en este plácido silencio
sin preguntas ni sueños.
Vacío, igual que una caracola
aspiro a llenarme de calma.
Cansado de buscar
he aprendido al fin a encontrarme.

(Del libro “Diario de Agadir” inédito)




ESBOZO

Intento atrapar el gesto entre rápidas caricias y empalagosos besos. La minucia y el detalle los reservo para la fotografía. Recorro tu perímetro: Tu piel es morena y fragante como la flor de Ketama. Después de robar la miel de tus labios, resbalo por tu cuello hasta llegar a la explanada de tu pecho. Mi lengua allí descubre dos botones encarnados, y más abajo un amonites secreto. Prosigo mi trayecto y desciendo hasta el borde peligroso de tu bóxer ajustado. Rendido por el cansancio, me hundo buscando el meridiano de la entrepierna, algunos rastros de ámbar desperdigados, o el rocío furtivo de la mañana. Tumbados sobre la cama, Rachid parece feliz escuchando una canción de moda en un walkman. Yo también soy feliz simplemente en su regazo, como si por una sola vez se hubieran sincronizado allá arriba las esferas.

(Del libro “Diario de Agadir” inédito)







martes, 4 de noviembre de 2008

ANDRÉS RAMÓN PÉREZ BLANCO
























Mencionado por:
Gsús Bonilla
Laura Rosal
Javier Das
Ada Menéndez

Menciona a:
(Son muchos. Todos los que han recitado en los recitales o lo harán próximamente)
Gsús Bonilla
David González
Ana Pérez Cañamares
Javier Das
Lluis Pons Mora
Antonio Martínez i Ferrer
Víktor Gómez
Armando Gallego García
Luis Alberto Marcet
Dioni Blasco
Colectivo La Vida Rima
Adolfo González
Leticia Vera
Luna (Teresa López)
Lucía Boscá
Isabel García Mellado
Coché López
Déborah Vukusic
Laura Rosal
Carla Badillo
Y todos aquellos que me han acompañado en mi trayectoria poética.






Bio-bibliografía

Andrés Ramón Pérez Blanco “El Kebrantaversos”, escribidor ocasional y a impulsos de tristes escritos, preso del tiempo que no deja de devorarle, de devorarnos, traficante de poetas y poemas, abducido por la luna que en su rincón duerme plácida y dulcemente cada noche.

Colaborador activo del fanzine más barato del mundo 'CREATURA'

Perpetrador de 'SATÉLITE DE INHÓSPITO PLANETA'

http://elkebrantaversos.blogspot.com/




Poética

Todos tenemos algo que decir: escribámoslo. Llenemos al mundo de POESÍA.



Poemas


Nunca he perdido la esperanza, Luna
de quizás una noche acariciarte,
satélite de inhóspito planeta,
un anhelado sueño inalcanzable,
cobijo de borrachos y poetas,
una eterna canción inacabada.
Te nutres de los sueños de la gente,
devoras pesadillas... limpias lágrimas,
acoges en tu lecho a las estrellas.
Serena imperas en la noche,
derrotas a la luz, matas al tiempo,
vigilas corazones desafi antes,
rescatas del olvido a la tristeza.
Te muestras tan eterna y tan distante
que tengo la osadía de ofrecerte
nada más que un triste escrito vacilante:
A ti, Luna de sangre, Luna eterna.
A ti, que siempre inspiras e inspiraste.
A ti, que de ilusiones estás llena,
que toda mi ambición es el besarte.




A David González
En tu rincón del cuadrilátero dormitas. Esperando.
Estudias al adversario: sus oscuros rincones
( todos los tenemos )
Observas, siempre observas.
En silencio.
Estudias al adversario:
Sus acciones, sus palabras, sus movimientos….
Sobre todo sus miradas.
Siempre en silencio.
Meditas tu acción. Al fi n te levantas.
Y respondes al contrario con poemas, con vida plasmada en ellos.
Tu vida, su vida, nuestra vida refl ejada en el papel.
Toda tu vida escribiendo, toda la vida observando.
La vida, hermano, es un inmenso ring.
Hagamos de ella un poema.
Nuestro, vuestro poema.

SENDOS POEMAS INCLUIDOS EN 'SATÉLITE DE INHÓSPITO PLANETA'

***


POEMA INÉDITOpero tengo poemas rotos
y tus ojos
y tu olor
y me sigo sintiendo poeta
pese a ti
pese a todo

domingo, 2 de noviembre de 2008

JORGE G. ARANGUREN
















Mencionado por:
Francisco Javier Irazoki

Menciona a:
José Fernández de la Sota
Antonio Enrique
Pilar Rubio Muntaner
Ramiro Pinilla
Francisco Javier Irazoki
Antonio Martínez Sarrión
Pureza Canelo
Fernando Aramburu
Álvaro Díaz Huici
José Hilario Tundidor
María del Carmen Pallarés
Félix Francisco Casanova
Verónica García
Karmelo C. Iribarren
Eli Tolaretxipi
Javier Aguirre Gandarias
Patxi Ezkiaga
Felipe Juaristi
Ildefonso Rodríguez
Ángel de Miguel
Carlos Aurtenetxe
Antonio Montesino



Bio-bibliografía

Jorge G. Aranguren (San Sebastián, 1938) es poeta y narrador. Ha ganado los premios de poesía Adonais (con De fuegos, tigres, ríos…, en 1976) y Ciudad de Irún (con Largo regreso a Ítaca y otros poemas, en 1972). También obtuvo el premio de relatos Ciudad de San Sebastián (con Últimas imaginarias, en 1974) y el de novela Villa de Bilbao (con El cielo para Bwana, en 1976). Cofundó las revistas literarias Kurpil (1973-1977) y Kantil (1977-1981). El volumen Fuego lento (Universidad del País Vasco, Leioa, 1989) recoge su poesía completa hasta el año 1988.
Es asimismo autor de las novelas Un hueco en el mundo (Editorial Txertoa, San Sebastián, 1992) y Cuarto de luna (Ediciones Ttarttalo, San Sebastián, 2002), de los volúmenes de relatos Campo de besos (Editorial Dossoles, Burgos, 2000) y De un abril frío (Editorial Menoscuarto, Palencia, 2007) y de los poemarios Aquellas casas (Olerti Etxea, Zarauz, 2003) y Qué perezosos pies (Ediciones Trea, Gijón, 2007).




Poemas

LA VISITA AL AMANECER

Sarà un giorno tranquilo,
di luce fredda.
(C. PAVESE)

No será tan hermosa
como tú;
ni tendrá tu cálida sonrisa,
las pupilas como el campo de octubre,
los pómulos de fruta.

No será hermosa
pero llegará con pies livianos
al despuntar el alba.

Llegará por el camino del rocío,
con dedos nerviosos sujetará el bolso de viaje,
y después
preguntará por mi nombre mientras despiertan los pájaros del huerto.

Pienso que ha de mostrar curiosidad sincera por mi vida,
y a lo mejor,
por halagarme,
me habla de los haikais de Basho
o de mis hijas, que ya estarán casadas y lejanas,
o del mar y sus milagros.
Puede que me hable del colegio y comparta mi recuerdo
de soledad;
llegará tan de mañana que me veré forzado a comprender enseguida.

Le ofreceré de beber
-quedan naranjas frías en el congelador,
sírvase, hija…-.
Me pondré la chaqueta de los domingos y una camisa nueva.

Hablaremos un poquito de todo;
ella cobrará confianza,
le diré: usted me gusta porque se pinta discretamente.

Y nacerá un pequeño y pálido silencio
mientras pasan los primeros camiones de basura y la luna se empaña.

Abrirá el bolso y me enseñará fotos
desvaídas,
flores de papel, banderas y recortes,
sé que me va a costar aguantarme las lágrimas de viejo sentimental.

Toseré un poco, entornaré los párpados,
le diré que he olvidado tantos nombres y días,
que no me importa lo que ya sólo es polvo.

Vendrá la muerte y pisará las migas
puestas para los pájaros,
será sencillo pero tendré miedo,
clareará la mañana y el sol me obligará a cerrar los ojos,
habrá humo blanco en algunas chimeneas.

Pensaré que me quedaba un libro por abrir,
un consejo que dar,
una mejilla donde posar los labios fríos de la vejez, quedarán
amarguras para poner derechas en el último estante.

Pensaré todo eso y nos levantaremos;
ella se arreglará el cabello, me tenderá la mano
con cierta indecisión,
y abriremos sin demasiada prisa la puerta que da al campo
-la tierra helada en la delgada siembra del rocío-.
Cómo te añoraré…

Y creo que por primera vez
una mujer ha de cederme el paso, y yo voy a aceptarlo.

(Del libro Vivir con Proserpina, Kurpil, San Sebastián, 1974)


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MÍNIMO HOMENAJE A BORGES

Teresa de Jesús oyendo ladrar los perros hasta el alba,
y César Borgia bajo el aguanieve, con los ojos hundidos en el bosque,
y David Hume sobre su cama, agitándose por el hedor de las paredes,
y María Alexeia que tosía en el atardecer de Georgia,
y Francisco de Laprida sorbiendo un mate apresurado entre dos luces,
y Lope de Aguirre entretenido en reventarse las chinches,
y Cesare Pavese con sus gafas ahumadas para protegerse del siroco,
y William Beckford haciéndose sangrar por el Físico,
y María Goretti perseguida por los falos de las lechuzas,
y Albert Camus cortándose el cabello en una calle amarilla de Agadir,
y Saint Exupéry volando a Comodoro Ribadavia,
y Nathan Hale ajustándose los quevedos,
y Quevedo arrebujado en su sobretodo, muerto de amor por las cenizas
y las causas perdidas,
y Franco Bahamonde en el quirófano, viendo en el techo las grises
parvadas del Jarama,
y tú que estás leyéndome,
todos nosotros,
Jorge Luis, que somos
tan sólo sueños, sombras, recortes de ficciones.

(Del libro De fuegos, tigres, ríos…, Rialp, Madrid, 1977)


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FRANCISCO FRANCO

Subes toda la noche por un camino de moreras
hacia poniente,
sobre guijarros que son nombres de hierro,
manos alzadas, fulgores de una despedida;
y también cicatrices,
daguerrotipos sin reposo,
memoria de la ceniza en las cunetas,
en el sucio mármol de los desolladeros,
consejas ínfimas, bulas
para la muerte,
voces escarnecidas y vacilantes,
pedacitos de aserrín.
Todos los guijarros que no ves
ya no te alcanzan la pena.

Subes toda la noche por un camino de moreras
cuyo fruto nunca tiene consuelo,
recogiendo semillas que enterraste en días de mucha fiebre
con unas uñas poderosas
y que atisban
tras la montaña de despojos;
lívido por el ardor de la vigilia.

El campo frío rompe bajo tus pasos
sus costales,
las tiernas vértebras,
mientras caminas ciego de ansia y displicente
como un profeta,
pequeño dios;
tapas tu carnadura entre el capote y los huesos
con un crujir casi calizo,
desmenuzando entre las botas
los rostros cosidos con alambre,
soñados cuantas veces la guerra te fingía muecas delicadas.

Y piensas en esa pesadumbre
del purgatorio que vas a recorrer
(interminable y con cartones como la piel de la gallina).
Allí tendrás que amarnos
con ardimiento,
con una inútil
feracidad;
y nadie va a corresponderte.

(Del libro Doce para un fagot, Hiperión, Madrid, 1981)