miércoles, 31 de marzo de 2010

ALEJANDRO LÉRIDA HORMIGO




















Mencionado por:

Marisa de la Peña

Menciona a:
Diego Vaya
Beatriz Ros
Ben Clark
Iván Lérida
Javier Cánaves
Diego Mille Notario
Luis Alberto de Cuenca
Juan José González Mora
Sara Contreras Luna
Marisa de la Peña



Bio-bibliografía

Alejandro Lérida Hormigo (1979). Diplomado en Ciencias de la Educación, en la especialidad de Educación Infantil, por la Universidad de Sevilla. 1.º Premio de poesía del XII Certamen de Creación “Fronteras de Papel”, convocado por el Ayuntamiento de Sevilla; mención honorífica del jurado del Primer Concurso Internacional de Poesía Breve “Harawiku”, organizado por la Fundación Scorza. Algunos de mis poemas han ido asomando la cabeza en varias revistas, como son, por ejemplo, “Algarrobo”, “Sentido Figurado”, “La rosa profunda”, “Narradores”, etc. Soy el autor del blog http://enarmascontralasoledad.blogspot.com/ Hasta la fecha, no he publicado ningún libro. Poemarios que están, por tanto, en el cajón: Éxtasis (2005), Las noches de diario (2005), Los cuerpos que se buscan (2006), Los espejos vacíos (2007). Hoy por hoy, trabajo en mi nuevo poemario, titulado Paso de peatones (2008-200?).



Poemas


NOVIEMBRE, 13

Sonia, pastel de ron y madrugada,
como una ducha fría en el infierno.
Sonia pinta de azul cualquier averno
con ojitos de niña maquillada.
Sonia lo espera todo o casi nada.
Sonia, carmín, imán, frugal, eterno,
siempre saca calor del peor invierno.
Sonia, sin mes de abril, flor despistada.
Sonia, novia formal de los espejos,
risa del Paraíso, aunque esté lejos.
Sonia, no sé si hay labios más legales,
pubis de sol, envidia de la luna.
Eres desde el principio -tú en la cuna-
como quisieran ser las catedrales.





RETORNO A HANSALA*

*Inspirado en la película del mismo nombre

Piso la más que nunca dudosa luz del día.
Cada reloj del mundo
muestra una hora diferente y triste.
Ojalá que no hubiera amanecido nunca.
Es la muerte que habla con los ojos.
Porque está todo –como dice el dictum–
tan cerca de mis ojos, tan lejos de mi vida.

Si lo que digo es cierto,
el alma es una carta con remite,
pero sin dirección.
Y su desnudo es tierra en tantos ojos
mezclado estrechamente con la muerte,
ese final tan lejos de su origen,
esa agua salada, ese segundo...

He ido tantas veces a ver el horizonte
a los pies de esta playa –al Sur del Paraíso–
con vistas a la muerte, ese naufragio
de Dios en mi mirada tantas veces.
No lo hubiera creído,
pero la muerte quiere parecerse al futuro,
sueño que en la distancia es tan brillante.

¿Has visto esta mañana
cómo aprietan los dientes los periódicos
con su duro castigo?
La esperanza no lleva chaleco salvavidas.
Y el silencio que dice lo que no puede oírse
me dice que su rostro podría ser cualquiera.
Silencio que lo es todo y no puede escucharse.

Comprenderás que hoy
el mundo no respira.
Que alguien –por favor- cierre sus ojos
blancos como linternas al borde de los míos,
cubra su piel satén petróleo con la manta.
Entra en mi corazón el mediodía
como un ahorcado en busca de su cuerda.

Son tantos los caminos trazados en los mapas,
que aún sueñan los hombres con los brazos abiertos
con hallar una tierra como un trozo de pan,
un pequeño lugar bajo otro sol,
y buscan dignidad para sus hijos.
Mientras tanto la sombra del crepúsculo
ensaya una sonrisa lamentable.

El sol besa su rostro
entre todas las sombras todavía.
Y enseguida anochece.
Rachid no es otro nombre del destino.
Es repatriar la vida, ese cadáver,
un retorno a Hansala.

La muerte a cualquier hora del día o de la noche.




COBIJO CONTRA LA TORMENTA

Y a la intemperie,
lejos de cualquier cosa parecida a un refugio.
Javier Cánaves

Un paisaje que asiente lo que dices
con la ebriedad del viento
entre las copas rotas de noviembre
con lágrimas y sauces algo antiguos
después de las palabras,
de ese temblor de mano melancólica
al agarrar mi mano,
contagiándome el frío de ese último beso
de amistad que es amor, pero sin alas.

Hoy no quiero pensar si la esperanza
prolonga el sufrimiento
del que ama de frente y da la espalda
al imposible amor,
como una puerta que no cierra bien
por la que pasa el alfiler del frío
a los ojos enfermos de belleza
de quien no toma nota de su miedo
y se mira al espejo –nada más levantarse–
que el amor hiere a veces y la esperanza.

Necesito decirte seriamente,
pero en el mismo banco
del parque donde ahora se abraza una pareja
mientras él se decide a besarla despacio,
con las pocas palabras que no te dije entonces,
sin la lluvia astillada de aquel día,
cuando nos conocimos,
decirte por primera vez
bajo este cielo abierto y sin cicatrizar,
que me abraces más fuerte antes de irte,
que aún pueda recordarte al olvidar quién eres.

Y es el atardecer igual que un puñetazo
que rompe la mandíbula del cielo.
Y a la intemperie dices,
lejos de cualquier cosa parecida a un refugio:
"Que el verano no acabe con nosotros".
Y sé que es el momento
de acercarme a esos labios,
donde nada es mentira
y sin embargo todo parece un largo sueño,
que nuestro beso llegue a madurar despacio,
pensando en otra vida
que podemos llamar adversidad.

martes, 23 de marzo de 2010

SARAY PAVÓN



















Mencionada por:


Lola Crespo


Jordi Corominas i Julián


Jesús Cárdenas Sánchez





Menciona a:


Diego Vaya.


Fran Nuño.


Francisco Carrascal.


Francisco Cenamor.


Francisco Vélez Nieto.


Gracia Iglesias.


Jesús Madroñal.


Lola Crespo.


Luis Eduardo Aute.


Martín Lucía.


Miguel Ángel Contreras.


Miriam Palma.


Pedro Luís Ibáñez Lérida.


Juan Antonio Bermúdez.













Bio-bibliografía





Nací en Sevilla, en el año 1984, desde entonces he realizado varios cursos (restauración en madera, escritura creativa,...) y actualmente sigo en relación con la Escuela de Arte de Sevilla, compaginándolo con cursos de Inglés. He publicado en varias revistas culturales (tanto en papel como en internet), en varias antologías (Poetas en el Camino, Femigrama, La femme en verso,...) y estoy plantando pinitos como Ilustradora y en la creación de Audiovisuales. Hace poco publiqué mi primer poemario llamado Grisicitudes, soy miembro-coordinadora de Viaje a la luna CineForum y del grupo Baratillo Joven - CreAcción Poética. Pertenezco a un grupo de pintura de Camas llamado Ciclo XXI y coordino un programa de poesía, al mes, que se emite en Radio Estilo.















Poética





"A veces tiemblo sobre la página blanca


y escribo en tercera persona para sentirme menos


y sé que hay pies que no saben pisar la arena


y que mi corazón no cabe en un sólo poema"





Grisicitudes. Pag. 19
















Poemas









Puedo decir alto y claro:


no sé a dónde me dirijo,


me pesan los párpados,


a veces exploto y, otras,


tengo sequía de impulsos;


me marean las líneas del metro,


estoy harta de las hormonas,


los cambios y ser pezón y curva.











***









Te he imaginado muchas veces desnudándome


despacio, desabrochando los botones


de mi chaquetón y dejándolo caer


al suelo.





Te he imaginado kamasutreándome,


agarrándome con fuerza, besándome


con violencia y llenando las habitaciones


de recuerdos.





Acariciando mi piel, tocándome los pechos,


pasando la lengua por todo mi cuerpo


y compartiendo el primer café


de la mañana.










***










Pierdo la noción del tiempo.


Desaparecen las farolas


y edificios. La gente se disipa.


Todo se queda en silencio.


Entonces sólo estamos tú y yo.


Somos labios que hacen su trabajo


y besan, se aman, se demuestran;


también somos manos que recorren


los típicos caminos color carne.


Somos aquella pareja ausente,


ajena al vecino que sale


a tirar la basura, debidamente clasificada;


aquella pareja que llega tarde a todo,


menos a los besos y abrazos,


que siempre se está despidiendo


porque el adiós no les gusta,


porque despedirse no es sencillo


aunque mañana se vean de nuevo.


Porque decir adiós


suena a ruptura.


Porque decir adiós


no es sencillo.

miércoles, 17 de marzo de 2010

VERÓNICA ARANDA















Menciona por:
Marta Fuentes
Luis Bagué
Raquel Lanseros
Ben Clak
Jorge Fernández Gonzalo
Rubén Martín Díaz
Ana Patricia Santaella Palhén

Menciona a:
Antonio Gamoneda
Marta Fuentes
Ángela Álvarez Sáez
Blanca Andreu
Luis Bagué Quílez
Jorge Fernández Gonzalo
Julieta Valero
Ana Gorría
Luis Luna
Aurora Luque
María Rosal
Juan Carlos Mestre
José Luis Rey
Raquel Lanseros
Joan Margarit
Luis Antonio de Villena
Jesús Aguado
Chantal Maillard
Julio Martínez Mesanza
Luis Muñoz
Antonio Colinas
Susana Benet




Bio-bibliografía


VERÓNICA ARANDA (Madrid, 1982). Es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Complutense. Ha realizado estudios de doctorado en la Universidad Jawaharlal Nehru de Nueva Delhi, becada por el Gobierno indio entre 2006 y 2008.

Ha recibido los premios de poesía Joaquín Benito de Lucas, Antonio Carvajal de Poesía Joven, José Agustín Goytisolo, Arte Joven de la Comunidad de Madrid y Margarita Hierro y el Accésit del Adonáis 2009, entre otros. Ha publicado los poemarios: Poeta en India (Melibea, 2005) ,Tatuaje (Hiperión, 2005) y Alfama (Centro de poesía José Hierro, 2009). En 2010 publicará Postal de olvido (El Gaviero, Almería) y Cortes de luz (Rialp) Durante el curso 2005-2006 disfrutó de una beca de creación en la Fundación Antonio Gala para jóvenes creadores (Córdoba). Ha traducido al castellano poesía portuguesa contemporánea y al poeta nepalí Yuyutsu RD Sharma, Poemas de los Himalayas. Colabora en varias revistas de creación literaria.

En la actualidad reside en Tánger, donde trabaja en el área de cultura del Instituto Cervantes.











Poética


Se fraguó mi escritura

en la oscura trastienda

donde un músico errante

afinaba un sitar.


***


Nombrar o sumergirse

en la danza de Shiva que destruye

y vuelve a reinventarse los cerezos.











Poemas









EL CAIRO




Quise ser escritora en un hotel de El Cairo.

Me hubiera recluido en esa alcoba

de cortinas corinto que filtraban

la luminosidad entre las once

y las tres de la tarde y, a intervalos,

la llamada ancestral del muecín.







Me hubiera recluido en ese estado

de languidez creativa

que es la literatura, y entre estrofas

e introspección ir hacia la ventana

y observar las pirámides, midiendo

esa distancia exacta

entre lo milenario y la renuncia.






Y aplazar el momento de entrar en la ciudad

cubierta de monóxido, entrevista

desde las fortalezas,

y en el Khan el Jalili

entrar en un café a matar la tarde,

donde fuman narguile

los personajes de Naguib Mahfuz.




De Postal de Olvido (El Gaviero, Almería, 2010)













BIKANER





El sol y cinco gajos de naranja

en las manos deformes del tullido.



De Cortes de luz (Rialp, Madrid, 2010)










OCIO






Bajo un sol de manadas de gacelas

observo a los barberos a la sombra

de un inmenso pipal y el rostro enjuto

del vendedor de lichis y los ojos

casi cegados de la niña albina.






El ocio se asemeja a los almuerzos

a principios de abril en una calle

con puestos de fritura y a la ropa

que tiende una muchacha desgarbada.






Ayuna al sur mi soledad expuesta,

en el lugar exacto donde embisten los búfalos.




De Cortes de luz (Rialp, Madrid, 2010)

jueves, 11 de marzo de 2010

RAÚL ALONSO

























Mencionado por:

Menciona a:
Juan Carlos Reche
Rafael Antúnez
Abraham Gragera
Sergio Gaspar
José Luis Rey
Antonio Machado
Juan Ramón Jiménez
San Juan de la Cruz


Bio-bibliografía

Raúl Alonso ha publicado los poemarios La Plaga (Follas Novas, Santiago de Compostela, 2000), Libro de las Catástrofes (DVD, Barcelona, 2002) y El Amor de Bodhisattva (Hiperión, Madrid, 2004), así como los cuadernos Mi Beso, La Descomposición, Una Nueva Prensa Musical (junto a Eduardo Chivite y Juan Antonio Bernier) y El que mira la Hoja.
También es autor de una colección de artículos ensayísticos que abordan temas de Filosofía, Estética, Antropología y Crítica Literaria publicados en prensa y revistas especializadas.
Gran parte de su labor en la esfera literaria la ha dedicado a la promoción de iniciativas culturales, organizando ciclos de lecturas, talleres y encuentros literarios. Ha dirigido las colecciones de poemarios El átomo y Cuadernos del Minotauro, así como la colección de cuadernos de poesía y artes plásticas Limbo junto al pintor Manuel Garcés Blancart.
Fue cofundador de la revista de Literatura y Pensamiento Karonte, y uno de los impulsores del Festival Internacional de Poesía Cosmopoética, que se celebra anualmente en Córdoba desde 2004.
Su obra ha sido recogida por la crítica nacional y en diversas antologías. Entre sus galardones, cabe mencionar el Premio de Poesía Joven Radio 3, y el Premio Ciudad de Córdoba Ricardo Molina.



Poemas


Tábano, Corazón

Apenas acabamos de entrar al dormitorio
y ya enciendes la tele de catorce pulgadas.

Yo voy desabrochando mi camisa en silencio
sin entender los códigos que emite
tu pelo despeinado y el sabor a tabaco
que dejó tu saliva en mi boca de amante
detrás, en el pasillo, hace ya unos minutos.

Si te miro, tú callas,
y detrás de tu cuerpo el mundo se derrumba
con toda independencia y rigor y detalle
en el telediario de cada madrugada
llenando con sus brillos tu silueta desnuda
de azules y de pardos tonos televisivos.

Como no es importante embellece el momento
y ya sólo nos resta esperar a mañana.

El INEM ha subido, el petróleo y la bolsa
y la guerra ha cesado ya en Bosnia pero en Zaire
sigue habiendo conflictos.

Ya ves, es el paisaje
de un beso muy reciente
con cosas que ni a ti ni a mí
ya nos importan.

(de La Plaga)





Ley de la blancura de los cisnes

Todos los cisnes blancos son
porque tienen las alas blancas.

Sus plumas son las hojas nuevas
que el floreciente almendro canta.

Cuando acaricia el blanco sol
sus blancos pétalos de alas,

el largo cuello del almendro
toca el estanque de agua clara.

(de Libro de las catástrofes)





El Amor de Bodhisattva

Bodhisattva murió como morimos todos:
escuchaba los cantos de las aves doradas.
El dulce Om de Dios era la música
de los días pasados que volaban.

Sonaba el Om en las montañas próximas.
Sonaba el Om en las ciudades claras.
Sonaba el Om en los felices seres
donde la compasión hizo una casa.

Bodhisattva murió como morimos todos:
reía con las hojas y bailaba
musitando: Aún no terminé. Mucho me queda
Padre, regrésame cuando me vaya.

Sabía de su muerte, y sin embargo
la esperó sin preguntas. Con sus palmas
hacía hermosos gestos en el cielo
como si fueran dos cometas blancas.

Bodhisattva murió como morimos todos:
Miraba al sol: era el Sol de su infancia.
Conoció que las cosas se movían
en busca de una unión que no encontraban.

Cuando murió, las nubes de la tarde
parecían ballenas que se amaban.
Mirábamos aquel lento viaje
que las unía y las separaba.

Entre las cosas separadas hay
como un hilo invisible de distancia
pensé. Pero él me dijo: Coge el hilo
de todas ellas y fabrica el Alma

Bodhisattva murió como morimos todos
cuando el Padre nos llama al corazón. Si lejana
es la Luz que dimana toda vida,
cercanos son los hilos de Luz de que nos arrastran.

(de El Amor de Bodhisattva)

domingo, 7 de marzo de 2010

RAMIRO ROSÓN
















Mencionado por:

Marisa de la Peña

Menciona a:
Antonio Gamoneda
Isidro Hernández
Rafael–José Díaz
Bruno Mesa
María José Alemán
Alejandro Rodríguez–Refojo
Iván Cabrera Cartaya
Mario Domínguez Parra
Francisco León
Julio Martínez Mesanza
José Carlos Cataño
Jordi Doce



Bio-bibliografía

Nació en 1989 en Santa Cruz de Tenerife. Ha publicado La desgracia de Orfeo y El desdén de Colombina (Ediciones Idea, 2007), libro que recoge dos obras de teatro, y el poemario Tratado de la luz (Ediciones Idea, 2008). En la actualidad, es estudiante de Derecho en la Universidad de La Laguna y mantiene el blog Cuaderno de fulgores (http://cuadernodefulgores.blogspot.com), donde publica poesía y prosa. Además, ha realizado lecturas de su obra poética en medios radiofónicos, y colabora en la revista de arte y humanidades Nexo, editada por el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias.




Esbozo de poética

Quisiera fundar mi poética –al menos en parte, ya que ninguna poética describe todo lo complejo de la poesía– sobre dos grandes ideas: el flujo y el misterio. Concibo la escritura como una suerte de camino que se dilata en el tiempo; como el río de Heráclito, donde nadie podría sumergirse dos veces; como una realidad fluyente que nunca termina de gestarse, siempre inacabada y siempre inagotable. El poeta, en un insólito viaje, recorre los senderos de la palabra como un laberinto de múltiples salidas, conociendo sólo a medias el sentido final de sus pasos. Tradición y novedad, intuición y lógica lo guían, como tensiones enfrentadas que se necesitan mutuamente para engendrar un poema. Sin duda, en ese laberinto se dan incertidumbres, vacilaciones, dudas y cambios de rumbo, pero la suma de todos los pasos acaba urdiendo, inevitablemente, un itinerario, un viaje, una andadura.

Por otro lado, considero que la poesía, en buena medida, es el fruto de una convivencia con el misterio, es decir, con los interrogantes de la vida humana. El canto sólo surge en la conciencia del poeta cuando éste se acerca a lo inefable, cuando se siente asombrado en su contemplación del mundo. Para alcanzar ese estado de asombro, debe comenzar una búsqueda incesante de su inocencia perdida, una búsqueda que jamás llegará a su fin, pues el retorno a la absoluta inocencia es imposible, pero que le ayudará siempre a recobrar algún fragmento, algún vestigio, alguna señal de aquélla.




Poemas


Las montañas de Anaga

I

Absortas en el sueño de las piedras,
ante mis ojos nacen
las montañas de Anaga.
Innúmeras edades han fraguado
sus rocas y laderas.
Barbusanos, madroños y laureles
verdean sus caminos.
Los dragos y palmeras se dibujan,
en las paredes de sus hondonadas,
como guardianes solitarios.
Todos forman el bosque
sagrado y más anciano de esta isla,
anudándose al suelo,
con sinuosas raíces,
urdiendo la espesura de sus frondas,
bañadas en rocío.

Se desliza la bruma, leve y fresca,
a través de las cimas escabrosas.
Mis pensamientos rondan esas cimas,
atalayas de mudas soledades,
a donde ni siquiera
los caminantes suben.
Si los montes me abriesen un sendero,
subiría hasta ellas
en busca del silencio más hermoso,
del sosiego absoluto,
donde acaso mi alma
lograría fundirse con la isla.
Mas sus paredes altas, escabrosas,
sólo me dejan verlas a distancia.

Las olas de un océano lejano,
volutas espumosas,
estallan en los filos
de los acantilados.
Los montes y el océano me advierten
mi brevedad humana.
Su inmutable silencio me recuerda
que nada son los años
pasajeros de un hombre
ante la edad inmensa de esta isla.


II

Los roques desgastados, que han sufrido
la erosión de los vientos y las lluvias,
me descubren la fuerza de esta isla.
Envueltos en las frondas y las nubes,
emergen de las crestas de la inmensa
cordillera de Anaga.
Parece que esos roques elevasen
al zafiro celeste,
con muda voz, un canto de silencio,
canto de inmemoriales resonancias.





Nocturno

Cuando la isla duerme,
en abismal silencio
se sumergen sus valles y montañas.
Las ráfagas de viento
zarandean sus árboles durmientes,
frondosas manchas negras.
En sus playas resuenan los gemidos
de un océano insomne.
El ruido sempiterno de las olas
trae consigo voces de sirenas,
que llaman a los barcos,
en vano, desde el agua.

No temas a la noche, que mis ojos
han de velarte, fieles.
Regazo tenebroso,
un lecho nos acoge.
Las estrellas fulguran
como súbitas luces de recuerdos.
Yo, terco y desvelado,
me asomo a la ventana para verlas,
y vuelvo a la tibieza de ese lecho
donde yacemos ambos,
en busca de mi sueño fugitivo.

En medio de la noche,
quiero sólo tu suave cercanía.
Quiero sólo que duermas a mi lado,
navegando los mares de tu sueño.
Quiero sólo que el viento rumoroso
no nos lleve jamás de nuestro lecho,
donde los besos duermen.





La luz devuelta

Tú me devuelves, con tus manos tibias,
la luz que yo perdí sin darme cuenta
y creía perdida sin remedio.
Has andado las calles recogiendo
los mil fragmentos de la luz quebrada,
que los vientos, airados,
dispersaron en todas direcciones.

Asiéndome a tus manos,
desando los caminos de la angustia;
vuelvo a los manantiales
de la alegría clara.
Como un hilo invisible,
tu voz me va mostrando la salida
del negro laberinto
de mis desolaciones.
Mis ojos, en los tuyos,
descubren una aurora
desconocida, nueva.

Sólo tú me devuelves la esperanza,
que ayer agonizaba, moribunda,
y ahora cobra fuerza, más que viva.

martes, 2 de marzo de 2010

JAVIER MONTORO














































Mencionado por:


Hasier Larretxea


Carmen G. de la Cueva




Menciona a:


Ana Gorría


Ana Rodríguez Pérez


Aurora Luque


Borja de Diego


Carmen G. de la Cueva


Hasier Larretxea


Juana Castro


María González


María Sánchez


Mario Cuenca Sandoval


Natalia Manzano


Raúl Quinto


Rocío Muñoz Vergara


Silvia Ugidos












Bio-bibliografía





Javier Montoro, Asesino de espejos, Fran, Fulán, Mazapán. 26-12-90, Córdoba. Estudia Traducción e Interpretación (árabe y griego) y materias de Teoría de la Literatura en Granada. Ha publicado el poemario Anatomía de las Matrioskas, que le hizo ganador a sus 17 años del premio de poesía Alea Blanca 2008. Ha colaborado en diversos espacios digitales y revistas como El Laberinto de Ariadna, En Sentido Figurado, Los Noveles, Territorio K o Dulce Arsénico, entre otros. Ha sido antologado en la plaquette Poesía Excesiva (El Alacrán Gafe Ediciones, 2009).



Junto Carmen G. de la Cueva dirige las actividades del colectivo cultural Hipervínculos Divergentes, que pretende unir lazos entre artes y ofrecer cauces de expresión alternativos. También, desde Hipervínculos Divergentes, coordina el recital poético multilingüe En Lengua Ajena, que se celebra durante la feria del libro de Granada.



Amante del teatro, Javier Montoro forma parte de las agrupaciones Teatràdum y Paracá. Tras cerrar su blog Rumor Mecanoclasta mantiene sus bitácoras Sobreactuando y Tregua.










Poética





Y, efectivamente, estoy condenado a la Búsqueda. Por placer.










Poemas









Hoy he caído en la cuenta de que la gente se muere


De formas realmente interesantes


Banderas a media asta y por los suelos y por los cielos


Dios y Satanás pegados por algún órgano divino


Sí, la gente se muere artificialmente, artificiosamente


Y a mí se me quedan las palabras en el esófago, esperado que después de la tormenta llegue la calma*


Pero la calma huele a humedad y cieno


Efecto dominó


Palabras congestionadas


Todos nos morimos


Pavor: frases simples



_____________*Olvidar la muerte es como leer un poema y decir que es bonito




(De “Anatomía de las matrioskas”)












mientras que tú eres gris


yo



tengo las pupilas rojas, como las de una mala fotografía


las sienes verdes inyectadas en sangre


los labios morados por el frío


las uñas blancas


los dientes negros


amarillos los hematomas




tengo lo que se dice una rica variedad cromática




lo del sufrimiento es sólo un eufemismo




(Inédito)












egofobia: dícese del miedo a los demás



(De “Anatomía de las matrioskas”)










final feliz


y fueron felices y comieron perdices.


Una lástima que ella no fuese muy buena cocinando perdices y él optara por cargársela.



(De “Anatomía de las matrioskas”)