jueves, 28 de abril de 2011

JORGE SEGARRA




















mencionado por
Emily Roberts
Giovanni Collazos
Sara R. Gallardo


menciona a
Emily Roberts
Bárbara Butragueño
Ana Gorría
Odile L’Autremonde
Sara R. Gallardo
Abraham Gragera
Aurélia Jarry
Giovanni Collazos
Deborah Vukusic
María González
Miguel Sánchez Ibáñez
Batania
Rafael Sarmentero
Gabriel Maciel
Mariana Torres







bio- bibliografía


Jorge Segarra (1981) Incendiado en Bellas Artes. “Todos los textos publicados son escondidos posteriormente por huecos de la ciudad de Barcelona en diminutas bolas de papel (miodesopsias). Los títulos de los mismos se murmuran a lápiz a la entrada de cada uno de los escondites.”

Los Gatos Imaginan En Cubo (2012).

http://www.nubesbajas.wordpress.com/





poética

En ocasiones, es posible que usted vea pequeños puntos o nubes que se mueven en su campo visual. Se les denomina moscas volantes. Suelen observarse al mirar un fondo simple, tal como una pared o el cielo azul.
Las moscas volantes son diminutos desprendimientos de sustancia gelatinosa que provienen de las células del humor vítreo (líquido transparente y gelatinoso que llena la cámara interior del globo ocular).
Aunque estos objetos parecen estar frente al ojo, en realidad flotan en su interior. Lo que usted percibe son las sombras que proyectan en la retina, la cual es la capa de nervios localizada en la parte trasera del ojo, sensible a la luz.
No existe un tratamiento efectivo y seguro contra las miodesopsias. Cuando las opacidades son pocas y, pasado un tiempo, las personas se adaptan a ellas, amortiguándolas en su campo de visión.






poemas






M17

después de envolver latidos
ahora
trato de hacerlos sonar







M52

mis ojos
yu
gos
la
vos
ad
vierten una caja de balas
bajo tu cama

un silenciador

un
silbido de gas
entre
el
descuido
que
se
conceden
las
palabras

al encontrarse

no recuerdo tu nombre
ni la dirección a Belgrado

será mejor despedirnos

(no) son horas de escribir(te)







M33
esta soledad

me suena a estallido de pez contra el cristal
¿la oyes?

viernes, 22 de abril de 2011

MATÍAS ESCALERA CORDERO

















Mencionado por:
Isabel Bono
Arturo Borra
Fernando Sabido Sánchez
Gsús Bonilla
José Naveiras García
Santiago Gómez Valverde
Víktor Gómez
David Benedicte
Alberto García-Teresa

Menciona a:
Isabel Bono
Antonio Orihuela
Arturo Borra
David Eloy Rodríguez
Enrique Falcón
Fernando Sabido Sánchez
Gsús Bonilla
José Naveiras García
Lucas Rodríguez Luis
María Ángeles Maeso
Santiago Gómez Valverde
Víktor Gómez
Inma Luna
Jorge Riechmann
Antonio Martínez i Ferrer
Alberto García-Teresa
David Benedicte
Laura Giordani



Bio-bibliografía

Matías Escalera Cordero (Madrid, 1956) es autor de los poemarios Grito y realidad (Baile del Sol, 2008), Pero no islas (Germanía, 2009), y Poemas de invierno para un verano sin fin (en vías de publicación, en Eclipsados). Ha publicado la novela Un mar invisible (IslaVaria, 2009), y próximamente saldrá su colección de relatos Historias de este mundo, en Baile del Sol; y ha sido galardonado por su obra de teatro El refugio (GPS, 2009), a libre disposición en la biblioteca digital de la revista MLRS. Es miembro del consejo editor de Tierradenadie Ediciones, para la que ha coordinando el libro de ensayos La (re)conquista de la realidad (2007); y coordina varias secciones de la revista digital Youkali (http://www.youkali.net/).




Poética

Quien haya leído una parte cualquiera de mi obra, sea poesía, novela, ensayo o teatro, habrá visto desplegarse ante sí el mundo que habitamos, con toda su potencia aniquiladora y desmoralizadora (en sentido estricto); pero también un impulso instintivo y racional (al mismo tiempo) de resistencia y afirmación. Esto es, mi proyecto como escritor, desde el principio, estuvo claro, hacer nuestro “estar en el mundo presente” la materia poética, huyendo del pastiche romanticoide y mercantil que, por lo general, constituye el menú único de nuestras letras; de ahí, mi cercanía personal y estética con el grupo de poetas de la conciencia crítica.

Desde el punto de vista técnico, quienes se acerquen a ella verán los recursos estilísticos de nuestra tradición literaria desplegados de un modo que se quiere siempre relevante y funcional; esto es, aplicados sólo cuando ayudan a cumplir el objetivo -o a salvar un obstáculo- del proceso poético, dramático o narrativo.








Poemas





1. De Grito y realidad (Baile del Sol, 2008)






000-59 / ROSENQUIST, UNA MUJER BARRIENDO, EL ARTE






000-59 (Rosenquist: Guggenheim) Es una/otra más de las múltiples matrículas del arte



Ninguna contiene (pienso ahora mientras la contemplo de lejos) tanta dignidad contenida



como el gesto de esa mujer barriendo



su casa



a las once de la noche (después de una/otra más dura jornada)



mientras su marido llora lágrimas rojas



(y piensa quizás en su muerte)






000-59 (un cadillac: el MOMA y todos los amos del universo tomando champagne



y felicitándose por el éxito obtenido)



Y la mujer barriendo su casa (aún)



a las once de la noche (mientras su hombre piensa en la muerte)



y el arte (y la mujer/y Rosenquist/y el champagne/y el éxito obtenido/y la muerte)



y las lágrimas (rojas) todo es arte (quizás)



pero no todo



posee la misma dignidad (aún)









… … … … … … … … …






2. De Pero no islas (Germanía, 2009)






ESTAMOS HECHOS PARA EL SUEÑO






Estamos hechos para el sueño



Para vagar libres por las praderas recolectando los frutos del Paraíso



Para jugar



Y tirarnos pedos con los amigos



Y con nuestros hijos (y los hijos



de nuestros amigos)



Para retozar perezosa y refinadamente con nuestras parejas



(y las parejas de nuestros amigos) Para ser felices



Para no hacer daño y ser amados



Para dormir a pierna suelta y ser felices (una vez más)






Para ser felices (una vez: al menos)









Entonces qué hace el despertador sonando a las cinco y media de la madrugada



Y la noche esperándome fuera



Y la Nacional II rugiendo embutida de segmentos metálicos (cortantes



descorazonadoramente precisos)






¿Y las praderas fértiles del Edén?



¿Y la exuberante floración de los árboles del Paraíso?



¿Y los hijos de los amigos?



¿Y los amigos? (o las risas y los pedos) Y la felicidad…






La felicidad (la placidez del sueño y los sueños



cancelados por el obstinado pitido sintético



del despertador



y la noche esperando y la voz quejumbrosa y oscura



de ella



que me dice: son las seis menos veinticinco



levántate



o llegarás tarde)






Llegar tarde: ¿a dónde? (me pregunto)






¿No deberíamos esperar un poco? (antes de salir a jugar…)









… … … … … … … … …









3. De Poemas de inverno para un verano sin fin (en fase de publicación. Eclipsados)






PASAR EL INVIERNO NO ES LO PEOR






(… es el final del otoño) La vida entera se dirige a su extinción



Definitivamente






(aunque) Quizás no todo esté tan claro: visto el asunto



Desde una terraza de verano…






– Es así en efecto y quien esté ya ciego lo sabe…












Es aún más duro el invierno: comprobar la lentitud de la muerte…






– Y aguantar el barro y la lluvia…






(… lo dicen: en efecto) Es duro pasar el invierno



Y ser testigos del pesado transcurrir de lo acabado…






(mas) Esperar



Esperar a que llegue el verano es aún peor…






La esperanza del verano (ah la Esperanza…)






… y el doloroso cansancio de la espera: al fin para nada…

lunes, 18 de abril de 2011

ROCÍO GARCÍA










Mencionada por:

Elena Mateos


Menciona a:

Elena Mateos

Raquel Silva

David Leo García

María Coll

Cristian Alcaraz

Elena Delgado

Álex Castro



Biografía

Nace en Málaga en 1992 (o eso dicen) y allí sigue, aunque prefiera Finlandia, Lyon o cualquier ciudad europea. Intento de ser, en un futuro próximo, periodista. Participa y gana certámenes locales y regionales de poca importancia y, en 2008 el Certamen Andaluz de Escritores Noveles de PAPEL, dándose cuenta que en el mundo hay personas de verdad (que no son de carne y hueso). Obsesión por la magia, el twitter, el tiempo, las personas y el monstruo de las galletas.

http://cosasquesuenan.wordpress.com/




Poemas



Clair de Lune

Todas las batallas están ganadas
hasta las formas de
reinventarnos, cruzar los dedos y encontrar
las posturas perfectas para sobrevivir en tus ojos
treinta y seis segundos más,
en tu cama cualquier noche cualquier tarde de
reordenar dados, romper el hielo de casa
de cubatas de estar sobre hielo. Corazones
sin trucos a la hora de decir hasta siempre
y encontrarme en otra galaxia, el asteroide B612
también tiene otoño y nadie manda postales con
enanitos de jardín este año.
Que solo tenemos banda sonora y fuerza insuficiente
para vencer las cuerdas de una guitarra
sin rendirse
y girar el cuello sin sonreír esperando
que se pare el tiempo
que los poetas están prohibidos
y el sexo.
Y los profetas,
que ya lo ha dicho ella:
La culpa que te deja a 25mm del cielo
a medias
con el miedo de ser pillados
por mamá.



WHATEVER

No ser nadie
y amanecer en los portales
responder sí a todo

No somos capaces de
negar
hasta el punto de rendirnos
.·.·.valentía insuficiente.·.·.
para mirarnos
sin pestañear no rozarnos
y mentir
podemos habernos vuelto idiotas
estar equivocándonos
pero nunca importa.

Qué cómo cuándo y dónde
Aquí y ahora…
en silencio.

La manera de desorganizar países
en un banco del parque
la colocación exacta de los labios
“No aquí no” aguantar
es cuestión de principios reglas

“no me tientes para no es el momento”

una respiración fuerte
“no puedo más” y quiero
pasar frío
no es muy caro e.s.c.a.p.a.r.s.e
gritar o cantarnos y enfrentarnos a la gravedad
de una comunicación/sin comunicadores

No demasiado tarde
para los puzzles y encajar las manos
para dormir contigo
esta noche es larga
bajo llave sin luces
Peter Pan da asco
Sully no va a saber donde encontrarnos
no podemos tener miedo
bajo la cama
estamos nosotros
los zapatos del último baile (si quieres)

miedo
de hacerse mayor
subir y bajar los tejados d e s p a c i o
cambiar de identidad
dejar de ser NOSOTROS
fuera del horario establecido



Teorías de la comunicación

Escuecen los párpados las uñas las yemas de los dedos
queman de retirar las manos
rompernos los labios sangrar
rodar montaña abajo
el reciclaje del tiempo de los contenedores de vidrio
aquí sigue sin haber nada
maneras de destruir el mundo
robarte las manías el desayuno el café con galletas
antes del último examen de septiembre
donde acaban los héroes que son a ratos
quebrantar expectativas -realidad,imaginación-
hacer historias, hacer historia
para no contarlo nunca efectos comunicacionales a corto plazo
promesas a largo que
no llevan a -ningún-sitio-
todos los fotomatones averiados
por falta de uso, amor, creer
volverse ateo
ahora sin ti
sobran motivos tiempo
para decir lo que cualquiera ha dicho antes
but please, coulour my life with the chaos of trouble

jueves, 14 de abril de 2011

ÁNGEL SOBREVIELA









































Mencionado por:


Fernado Sarría Abadía






Menciona a:


Ricardo Fernández Moyano


David Ubico


Fernado Sarría Abadía


Ángel Guinda


Manuel Martínez Forega


Alfredo Saldaña


Dolan Mor


Miguel Ángel Ortiz Albero


Ángel Gracia


Jesús Jiménez Domínguez


Brenda Ascoz


Miguel Serrano Larraz


Nacho Tajahuerce


Ignacio Escuín Borao


Carmen Aliaga


Luisa Miñana


Olga Bernad



Miguel Ángel Longás






Bio-bibliografía:



Ángel Sobreviela (nacido en Zaragoza en 1974), es licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza. Cultiva la poesía, el ensayo, el artículo, y más recientemente, el relato.


Es autor de los libros de poesía ROMA, poema en prosa (editorial Olifante, Zaragoza, 2008) y de Epístola desde Cimeria (editorial Huerga y Fierro / Poesía, Madrid, 2007), libro este último que retoma el contacto con la concepción clásica de la epopeya y la épica, uniéndola al poema filosófico. Aparece también recopilado en la antología Poesía en la margen: antología de poetas de la margen izquierda, publicada por la editorial Certeza, de Zaragoza, a finales del 2009. Fuera de este campo, es autor también de un ensayo sobre el cineasta ruso Andrei Tarkovski: Andrei Tarkovski: de la narración a la poesía (Fancy Ediciones, Valladolid, 2003). Miembro de la Asociación Literaria Rey Fernando de Aragón y de la Asociación Aragonesa de Escritores. Ha publicado artículos, poemas y relatos en las revistas Barataria (revista de la Asociación de Amigos del Libro, de Aragón), Eclipse (revista literaria universitaria), Imán (revista de la Asociación Aragonesa de Escritores) y Turia.



Blog: http://angelsobreviela.blogspot.com/








Poética




Mi ideal es una poesía que no sea expresión meramente individualista, ni una colección de estados de ánimo, sino un instrumento de conocimiento y apropiación del mundo y de la cultura, una forma de vivir en la historia y de experimentar la cultura como savia viva circulante… Un arma eficaz para heredar la Tierra.












Poemas







(De ROMA, poema en prosa):



XXVI



Las campanas alzaron la tarde. Sostuvieron en alto la presencia imperturbable de los ecos heráldicos de mi adolescencia. Cuando allá en lo alto, en el paisaje de torres, el crepúsculo mediterráneo planta su viejo pabellón de oro.


El azul de la tarde se ha hecho perenne, y en él prendida, la joya de un perfil altivo sueña con atalayas asomadas a mares resonantes y con frutos, pieles, crines, vientres, que este taller recibiría en herencia. Esta tarde ha hecho de mantos, rizos, anillos bárbaros tintineantes sobre ocres mandíbulas, incluso de la luz que escapa de la nube, hacia abajo tendida como la cola de un ave, materia dúctil de arte. En el salón un fulgor azulado, quebrado como el sol visto bajo el agua.


La cabeza de Medusa acecha sobre el dintel, la boca asombrosamente trágica. Las velas medrosas custodian el dormitar de las fieras regias. Prosigue tu labor, alta estancia, abre paso a los blancos pies que aceleran la pulsación de estos corazones crueles, que aquietan la noche perlada en la que se dibuja el humo sacrificial ante la elevada apertura de este pozo de terciopelo negro. Ojos sedosos desprecian lo que tú, Europa, apenas alumbras. Ay de vosotros, si un día rasgamos estos muros como un borrador desechado.









(Del canto XII de Epístola desde Cimeria):



(…)



Que la señal sea dada, que la techumbre nubosa se incline con serena bondad sobre la tierra. Que crujan las ramas y muera el año. Oscurezca la piedra, ciérrese la esfera.



¿Cómo se ha tornado tan real esta soledad? ¿Cuándo tuvo lugar este despertar que no conocerá ya tregua? Cuán extraño este hogar; esos lomos de libros, tan familiares y de pronto desconocidos; ese televisor inerte, como un espejo cegado por el polvo y las telarañas.


No conozco mi ciudad, ni el día que ya terminó... ¿Qué nuevas trajo consigo? ¿Qué declaración de guerra, qué muerte, qué falso catecismo por fin resquebrajado como hoja seca de olivo?. Aguardamos aún el despertar en el alba que no traerá la continuidad... la repetición del parte cotidiano acerca de luchas que no nos incumben, del desmoronamiento que parece interminable.


Mañana esta calle se aprestará a sostener un día más la ruina enojosa, lamentable. Guiará a esos escolares que odian su infancia hacia sus clases, mientras gritan y patean las hojas muertas sin mirarlas. Llevará los pasos inseguros de la vida hacia el grito hostil y la pancarta, o hacia la herramienta y el bolígrafo casi ya sin tinta.


Pero en algún punto, bajo el asfalto, está el manantial.


¿Qué llanto será reanudado con los nuevos despertares? Una muerte más incrustará su ladrillo de ausencia en el vacío de esta calle, de esta noche, de todas las noches que vendrán. Puede ser una muerte oscura e innoble, muerte de esclavo ignorada, o de paloma en la acera.




Esta mano es de madera, esta sangre está seca y oscura como la tinta.


¿Qué es la muerte de un hombre (lejana, como en el confín de un imperio), qué la de muchos hombres (consagrando una tierra, redimiendo otra tierra, o haciendo de ambas un mismo suelo desde entonces)?


Nos inclinamos a recoger y alzar al hermano caído.


Nadie queda atrás. Con nosotros viajan.


Gira la Tierra, y con ella las piedras y esas cruces que ya no escuchan ecos de pasos, ni voces ni suspiros. Y avanzan en la alta ruta, trazada entre los enjambres estelares, todos los sepulcros, ordenados y raudos. Tan geométricamente dispuestos que al movernos entre ellos, acaso en la mañana de Todos los Santos, nos parecen inmóviles, como la punta de flecha de los ánades salvajes.


Los muertos emprenden el camino (y el camino pasa ante todas las puertas); cierran la puerta a sus espaldas y parten.


Y somos nosotros su viaje.


Y nuestro vivir, su peregrinaje; su inexplorada ruta descubierta a cada golpe de corazón, a cada grito.


Sus manos están sobre los sillares y los bronces. Raíz del más alto árbol. Puñado de arena, brizna de hierba en mis manos, oídme: un pueblo con historia no puede morir.


Hacen ellos sonar las campanas.



(…)





(Del canto XIX de Epístola desde Cimeria):


(…)


Pienso en los años que levantaban una esquina
del velo que cubría la fealdad de este mundo.
En el lienzo esbozado tan sólo, y engañoso,
y en el confiado y largo día que no pudieron arrebatarnos.
Nuestros humildes goces me llueven aún en la memoria.
Todas las risas que hicieron temblar tus paredes.
Pero un ruiseñor fue a morir sobre tu pecho,
y con él murió la estación y cayó el último velo:
el mundo estaba allí, carbonizado escenario.
Yo llegué a lo alto de una colina, con mi abrigo negro,
y de mí surgió un viento que arrastró las cenizas;
con el poder que otorga el espectro de lo humilde,
el de la muerta lágrima o el del último ruiseñor.

Líneas de un inarticulado drama,
y gestos fantasmales, y otros aún no encarnados,
cruzaban la desierta escena.
Había que aprender el dolor de las réplicas y contrarréplicas,
había que saltar a la escena más pronto o más tarde.
Y un soplo de ceniza que fue verso
se arremolinó en el vacío sobre las tablas.


(…)





(Del canto XXX de Epístola desde Cimeria):



(…)



Bajo mano inmaterial, tendida sobre la distancia, percibo el pálpito de un corazón extraño. Como si dos corazones se albergaran en mi interior.


¡Voy hacia vosotros! Permaneciendo inmóvil, salgo a vuestro encuentro.


Vide cor meum.


Encadenado a estas Islas con el alma y la carne mortal, por raíces que se afianzaron por mi propia voluntad, una parte de mi espíritu alcanzará con alas de pergamino vuestros prados, que no conservan huella alguna de mi paso. Para ser reconocido una vez más por miradas humanas, y hacer revivir voces amigas cercanas a mi oído. Los intercesores del buen consejo.


Para sentir la tibieza de las manos que sostengan el volumen. O lograr que las páginas se tiñan, como bajo un vitral, por el azul de ojos antaño casi amados.


Para llegar a vosotros me expongo a la intemperie. Un ala frágil que se aventura en la ventisca.




Llegará un día, a partir del cual, esto será posible: que el desconocido con el que os crucéis por la calle, quizás lleve en su interior el reino invisible.




¿Se afanará siempre el corazón solitario detrás de sus propios ecos?


¿Será la derrota el único rescate del honor?


¿Se prolongará este tiempo de prueba hasta que la pureza de intención sea el único viento para las velas?


¿Es de esta guisa, derrotado y casi de incógnito, como debo retornar a mis dominios?


Para llegar hasta la Blanca Flor de un rostro, sobre lejanas almenas, ¿habré de arriesgar todo un linaje en más campañas y contiendas?


Pregunto... y mis preguntas suenan como afirmaciones: se afanará siempre el corazón, prendado de sí mismo. Será la derrota el rescate. Para llegar hasta el vaho invernal de una boca, se aventurará frágil ala en la ventisca. Se prolongará la prueba, mientras sean cirios y no antorchas lo que aferren nuestros puños.




Pienso que moriré de tristeza a los treinta y nueve años.




Imperceptible, como crece el jardín en medio del claustro, crece quizás en torno mío una incomprensible esperanza. Así, perdido, el brote de una rama primera tantea y se extiende. Como, ya a la orilla misma del sepulcro, una mano resucitada. Amén.

martes, 5 de abril de 2011

INMA PELEGRÍN


















Mencionada por:

Menciona a:
Katy Parra
Luís Muñoz
Ada Salas
Mª Jesús Caro Porlán
Isabel García Amador
Pedro Felipe Sánchez Granados
Ramona Molina Pinar
Joaquín R. Mateos
Ariadna G. García
Juan José Ceba
Reinaldos Jiménez
Enrique Gracia Trinidad
Gines Aniorte
Sebastian Mondéjar
Alex Díaz Pimienta
Javier Orrico

Breve biografía
Puse mis pies en la tierra el mismo año en que el hombre puso los suyos en la luna. Lo hice en Lorca y, aunque no me preguntaron para ello, si lo hubiesen hecho habría dicho que sí. Trabajo de lunes a viernes contando microbios, algunas tardes como consejera en mi consulta de psicología y, según se tercie el fin de semana, en la Casa Colorada, una casa de turismo rural. Mientras, veo crecer a tres niños y tres perros que, milagrosamente, comen casi todos los días y consiguen ser estupendos a pesar de mis cuidados. De vez en cuando viajo para comprobar que soy la misma aquí que allí. Aprovecho los semáforos en rojo para juntar palabras, unas con otras, y gracias a esa costumbre hay un par de libros que tienen mi nombre en la cubierta. Uno se llama Trapos Sucios y el otro Óxido. En este último, además de mi nombre, puede leerse Premio Gerardo Diego de Poesía.

Poética
Escribo poemas porque son cortos y siempre tengo prisa.

Poemas


PRIMERA ENSEÑANZA

El globo se dirige,
en su ascenso imparable,
camino al firmamento.
Como si adivinara el recorrido
se balancea, toma
recodos transparentes en el aire.
Arrastra tras de sí
la cuerda que lo uncía,
se aleja y disminuye
hasta hacerse invisible.
Su determinación no entiende de nostalgias.
En la esencia del helio sólo hay libertad.

Atrás quedó la feria con un niño
que, al volver la cabeza, recibió,
de su mano vacía,
la primera enseñanza.



CRACK

El vaso resbaló.
Quebró con su estallido
una conversación irrelevante
llenando de pedazos de cristal,
de ruido y de reproches la cocina.

Con el firme propósito
de eliminar los restos del naufragio,
meticulosamente,
barrimos y fregamos las baldosas.

A pesar de que es mucho
el tiempo transcurrido, desde entonces,
todavía me asombran las esquirlas
que, hirientes, en las suelas aparecen.
Acechan, contumaces, nuestros pies
ocultas bajo el zócalo.

Entre tanto, el rencor afila sus aristas.


ANTIMATERIA
Hay un vértigo oculto en cada átomo.
En la mínima parte de las cosas
se encuentra, pertinaz, la inconsistencia.
Unas cuantas partículas,
que giran incesantes alrededor de un punto,
dan como resultado
la aparente quietud de la sustancia.
Cuando en el interior de la molécula
y un ochenta y cinco por ciento en vacuidad,
la solidez es una presunción.
Tal vez sea la causa
por la que no podamos
tener una certeza o un principio al que asirnos:
saber que nuestros cuerpos,
lo que quisimos ser y lo que amamos,
la tierra que lo habrá de cubrir todo,
la materia de cuanto conocemos
está principalmente
compuesta por vacío.


De Óxido (ed. Pre-textos)