viernes, 3 de agosto de 2012

LOREN FERÁNDEZ




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Jesús Urceloy


Bio-bibliografía

Nacida en Madrid en 1962. Licenciada en Geografía e Historia por la UCM, en la especialidad de Historia Antigua, ha escrito tanto en prosa como en verso. En prosa ha publicado con la editorial SM la novela “El hijo del héroe”, tiene pendiente de publicación “El palacio de Linares”, en la colección Hitos de Madrid, y varios premios de relato: Ateneo Primero de Mayo, Kiskitinak, Pluma de Oro, FEAFASS. Ha recibido clase de escritura creativa de Angel Zapata, J.J.Millás y Antonio Molina, e impartido, a su vez, clase de novela en el taller Puro Relato. En poesía ha publicado el libro “Mitología de las Piedras”, con la editorial Amargord, la plaquette “Extrarradios” en Barco de Ideas, y obtenido el premio Verbo Azul.


Poética

Cree que la poesía es una forma de mirar el mundo, de buscar al otro y de encontrarse, para entender de qué barro estamos hechos.




Poemas


YO DIBUJÉ EL PRIMER BISONTE

Yo dibujé el primer bisonte
sobre un vientre de roca
con sangre de los hijos muertos
y hollín de las hogueras que nos salvaron del terror.

Yo bebí cicuta y cristales rotos.
Fui la muchacha que flota en el río de flores heladas.
Crucificada bocabajo
mis entrañas son devoradas eternamente
mas nunca renuncié al fuego
ni a una sola de sus extensiones.

Mis carabelas navegaron los canales de Marte.
Mi oído conoce el idioma de los peces pulmonados.
Soy todos los hombres que fueron
y aquellos que habrán sido,
el robot que llora lágrimas de parafina
y el mutante poseído por el cerebro de la colmena.

Serenamente veré pasar los milenios
cerrados y purísimos
hasta que se extingan los dinosaurios
y los ángeles y los cometas
y ese accidente de los protones que fue vivir.
Como el primer bisonte
acurrucada sobre el vientre de piedra
sangre y rescoldos de lo que, tal vez,
nunca haya existido.
(De Mitología de las piedras)



OFELIA MIDE LA LONGITUD DEL TIEMPO


De cuatro a siete me cae encima esta tristeza grande de los hombros
como una bata de hospicio.

De cuatro a siete no salgo de casa.
Con puntualidad de sanatorio,
evito el móvil callado, la puerta oscura, el “no disponible”.

De cuatro a siete me quedo al borde de la nevera
buscando chocolate puro
o que el frío congele mi conciencia.

Después
consumada la certeza del silencio,
es el tiempo tan largo,
tan cansado de arrastrar el mundo,
que me tengo que inventar
poemas, pecados, orgullos, dramas ajenos,
para no morir como un perro
de siete a cuatro.
(De Mitología de las Piedras)



SE ALQUILAN TRASTEROS

Bajo mi piso se alquilan trasteros.
Tres veces al día oigo el metálico chirriar de las puertas,
tres turnos de gentes que guardan silencio
en idiomas extraños.
Cuatro metros cuadrados
donde la soledad apenas cabe;
cuatro esquinas de un colchón amarillo
donde restañar el miedo, las ausencias y los esqueletos.
Y un cajón de fruta donde guardarlo todo.

Abajo
llora un hombre de voz tan dura como un naufragio, como un desierto, como un baobab.
Gime palabras que suenan a arena removida en los charcos.
El trastero es oscuro, estrecho,
profundo, húmedo,
frío como una tumba
y es su muerte pequeña cada noche

¿Serán tan frías las verdaderas tumbas?
            (De Extrarradios)

1 comentario:

Ricardo Lamelas Frías dijo...

Mientras Ofelia mide la longitud del tiempo, yo he visto caer su bata de verdad. Luego he pensado en esto de siete a cuatro