lunes, 1 de octubre de 2012

JOSÉ LUIS CAMPAL




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Bio-bibliografía

José Luis Campal (Oviedo, 1965) es licenciado en Literatura Española, miembro correspondiente del Real Instituto de Estudios Asturianos y pertenece a la Sociedad de Literatura Española del Siglo XIX. Ha comisariado exposiciones bibliográficas dedicadas a Ramón de Campoamor (2001), Marta Portal (2001), Alejandro Casona (2003) y El Quijote y Asturias (2005). Ha publicado ensayos en revistas especializadas internacionales y realizado investigaciones sobre escritores del XIX y XX (Palacio Valdés, Cela, Blasco Ibáñez, M. Pilares, J. León Delestal, Vital Aza, Clarín, Pérez de Ayala, M. Aub, Salvador Rueda). Ha publicado libros (La sidra en la poesía [2012]) y numerosas plaquettes en castellano, bable y portugués: A tientas (1983), Catálogo de infiernos (1991), Ángulos (1996), Les güelgues (2007), A paixão (2008), Algunos microrrelatos (2010), etc. Tiene inédito el libro Aurora de fulgor y trabaja actualmente en Corazóndemivida (Poemas del tiempo sufriente).




Poética

Escribir representa hoy para mí un incierto ejercicio de aspiración, nada desemejante de arrancar a barrenazo limpio las recónditas vetas de mineral que se agazapan con tensión telúrica en los pliegues de lo mistérico o enigmático, de la materia con que está forjada nuestra débil alma. Escribir supongo que es fracasar constantemente en esa lucha de dudas y tanteos entre las tinieblas, levantarse tras morder el polvo y volver nuevamente al tajo, sabiéndonos limitados por nuestras objeciones pero imparables en la incandescencia de la voluntad última, cuando perforamos el instante con el inseguro pero cegador lenguaje de lo inmediato. Escribo, creo, encaramado sobre la proa de la contradicción.




Poemas


XXXI
Pacientemente, vamos aprendiéndonos
sobre el alfabeto que, sediento,
emerge de las manos aparejadas
escalándonos a cada hallazgo.
Nunca se acabará el día
en la comisura del deseo
mientras las bocas sólo se rindan
a los azules dardos de la emoción
que reordena el cielo en un parpadeo.



XXXIII
Cuando la luz nos congrega
a la ceremonia de la vida,
aún arden en los rescoldos de la noche
los secretos vencidos por el clamor,
las hambres que no se apaciguarán
en tanto sea tu voz buzón de mis murmullos.



XXXIX
Nos puede, y dejamos que se imponga,
una torrentera de abrazos
surfeando los apetitos inabarcables
del presente que no cesa.
Cuando las bocas galopan infatigables
esas playas de oro
que nos acarician bajo las estrellas,
nos deleitamos en los pliegues de la memoria
hecha certeza y consumación.



XLVI
Me deslizo por la noche al trote,
ansioso por abrazarte. Nada me detiene
porque en volandas me llevan acordes
que jamás antes se timbraron para mí.



XCIII
De tus labios
brotan lianas
dulcísimas.
Voy a envolverme
en ellas
para ser tú
a todas las horas
del día y de la noche,
para crecer juntos
bajo las voces de tus ramas.

(Poemas pertenecientes a Aurora de fulgor, inédito)

2 comentarios:

L.N.J. dijo...

Muy dulce y pasional,

saludos.

Isabel M. dijo...

Poemas de amor, construidos desde el más profundo amor, solo podían dar este magnífico resultado. Tienen olor, el olor de Aurora.