viernes, 27 de enero de 2012

JOSÉ LUIS ZERÓN HUGUET














Mencionado por:
César Augusto Ayuso
Alberto Chessa
Manuel García Pérez
Mª Engracia Sigüenza Pacheco
Ada Soriano
José Francisco Blas Sánchez
Javier Catalán
José Manuel Ramón

Menciona a:
Blanca Andreu
César Augusto Ayuso
Luis Belda Benavent
Natalia Carbajosa
Alberto Chessa
Jordi Doce
María Escudero Gómez-Pardo
Manuel García Pérez
Antonio Gracia
Eduardo Moga
Carlos Oroza
José María Piñeiro
Mª Engracia Sigüenza Pacheco
Ada Soriano
José Luis García Herrera




Bio-bibliografía

Orihuela (1965) Fundador y director de la revista sociocultural “La Lucerna” y fundador y director, con Ada Soriano, de la revista de creación “Empireuma”. Preside la “Asociación Cultural Ediciones Empireuma”, que ha publicado más de quince libros.
Su producción poética editada consta de dos plaquetas: Anúteba, conjunto de poemas suyos y de Ada Soriano (Ediciones Empireuma, 1987), y Alimentando lluvias (Pliegos de Poesía del Instituto de Cultura Juan Gil-Albert, 1997); Y los libros Solumbre (Ediciones Empireuma, 1993) , Frondas (Ayuntamiento de Piedrabuena y Junta de Comunidades de Castilla La Mancha, Ciudad Real, 1999), El vuelo en la jaula (Cátedra Arzobispo Loazes, Universidad de Alicante, 2004) Ante el umbral, (Instituto alicantino de cultura Juan Gil-Albert, Alicante2009) y Las llamas de los suburbios (Fundación cultural Miguel Hernández, Orihuela 2010). Ha sido incluido en varias antologías y ha ganado varios algunos literarios de ámbito nacional. Su libro El vuelo en la jaula (Universidad de Alicante, Cátedra Arzobispo Loazes) fue seleccionado para el Premio Nacional de la crítica del año 2004 por los miembros de la Asociación Española de Críticos Literarios y los componentes del jurado.




Poética





Creo que el auténtico poeta practica un oficio paradójico y fronterizo con dolor, asombro, astucia y mucha intemperie. Necesita de la desesperación y al mismo tiempo ha de ser lúcido. Se mueve entre la aventura y la torre de marfil, la hondura y lo epidérmico, la existencia y la esencia, allí donde la armonía converge con lo espantoso. Por otra parte, no creo que haya que dejar a cargo del poema misión alguna. Me resulta ingenuo el individuo que pretende cambiar la realidad con un puñado de versos, lo cual no quiere decir que el poeta deba aislarse del mundo, si bien el aislamiento, a veces, es una forma digna de rebeldía contra tanta sinrazón. Cuando escribo poemas me siento un desposeído que ha de edificar en el paisaje devastado. Pero para que el poema se revele es preciso el asombro. El asombro es el vínculo entre la realidad y lo imaginativo maravilloso. Escuchar. Ver. Penetrar. Saber. Como dijo Walter Benjamin,”la atención es la oración del alma”. Por tanto escribir poesía es para mí un acto de fe amenazado por la incertidumbre.
Pese a todo lo dicho, en poesía no hay verdades absolutas y cualquier poética obliga a su autor a simplificar dogmáticamente. La poética verdadera de un poeta se encuentra en sus versos.






Poemas


SE han derramado los caminos en mis ojos
desfallecidos en el terrible anhelo
de mezclar el todo con la nada.
Se han encontrado desierto y selva
en el cenit de la mirada; la luz camina
sobre el polvo y la sed se entrega al arroyo.
En cada latido y en cada ruina
hace nido la extrañeza.
Mis palabras nunca alcanzarán
lo que ven mis ojos; siempre habrá
una carencia en las alas del lenguaje
y un exceso en la plenitud de la mirada

(De Ante el umbral, 2009)




EL manto de buganvillas cubriendo los muros,
los racimos de fucsias en el porche,
las amapolas en el talud,
el aura vibrátil de las naranjas,
las volutas errantes de la siembra
penetrando en cada ángulo de la mirada,
el lujurioso guiño de los tulipanes
y el encogimiento de los tallos aciagos,
las savias sedosas y las corrosivas,
las estelas que espesan
el tapiz de la distancia:
el afuera y el adentro en una sola llama.

Relucen los follajes rojos.
La sombra roja ciega al mundo
y niega todos los límites,
flechas de silencio, húmedas redes.
Veo el ardor, la incandescencia
de las metamorfosis,
la luz encarnada o la materia
disuelta en abisales fulguraciones.
Priapo monta a las vírgenes,
el cenit conquista todas las parcelas del instante
y en mareas de fuego
los huertos se alejan del espigón.
La retina ya no engendra

(pero abraza y redime)

y no hay jardín,
no hay cielo,
sólo montones de luz
y el eco de lo contemplado.

(De Sin lugar seguro, inédito)





Palabras para unos versos de Goethe

Si al contemplar naturaleza
siempre uno y todo se aprecian
y nada vivo es uno,
siempre es muchos,

qué fungibles entonces los sueños del hombre
y qué inútil mi conciencia
y mis ansias sembradas de preguntas.
Si nada hay dentro, nada hay fuera
porque lo que está dentro, está fuera,

¿por qué me siento condenado a errar
en la telaraña del enigma?
Si soy conciencia expansiva,¿por qué este ser mío
Aprendió a decir yo soy
y a sentir el vértigo de su propia identidad?
¿Si he de disfrutar de la apariencia ciertay del grave juego
de eternidades e infinitos,
por qué vivo para ser humillado
por la materia y el espíritu?

(Inédito)

domingo, 15 de enero de 2012

MANUEL GAHETE



















Mencionado por:
Diego Vaya
Fernando Sánchez Mayo
José Luis García Herrera
Matilde Cabello
Mertxe Manso
Francisco Morales Lomas
Antonio Llamas
Pilar Sanabria
José Cabrera Martos
Rafaela Hames
Rafaela Sánchez Cano
José Cañuelo
José Puerto Cuenca
Antonio Flores Herrera
Enrique Sánchez Campos
José Manuel Pozo Herencia

Menciona a:
Javier Sánchez Menéndez
Diego Vaya
Luis Alberto de Cuenca
José Luis García Herrera
Fernando Sánchez Mayo
Matilde Cabello
Ignacio Caparrós
Mertxe Manso
José Sarria
Francisco Morales Lomas
José María Molina Caballero
Antonio Llamas
Antonio Flores Herrera
Pilar Sanabria
José Cabrera Martos
Carlos Aganzo




Bio-bibliografía

Catedrático de Lengua y Literatura. Doctor en Filosofía y Letras. Poesía: Nacimiento al amor, Capítulo del fuego, Alba de lava, Íntimo cuerpo, La región encendida, Elegía plural, Mapa físico, El legado de arcilla, Mitos urbanos. Premios: “Ricardo Molina”, “Miguel Hernández”, “Barro”, “Vila de Martorell”, “San Juan de la Cruz”, “Mario López”, “Ángaro”, “Mariano Roldán” y “Ateneo de Sevilla”. Antologías: Carne e cenere, El cristal en la llama, El tiempo y la palabra. Su obra poética, a la que se han dedicado dos estudios monográficos: El universo luminoso y Emoción y ritmo: La visión poética de Manuel Gahete, ha sido traducida a varios idiomas. Teatro: Cristal de mariposas (Premio “Barahona de Soto”) y Triste canción de cuna. Literatura infantil: Ángeles de colores y Cosas que importan. En prosa: Después del paraíso. Su labor creativa se desarrolla par a la investigación histórica (La cofradía de la Santa Caridad, Alonso Muñoz el Santo, La acción y la palabra, Más allá del Derecho) y la crítica literaria (Poesía medieval, La oscuridad luminosa, Recordando a Dámaso, Textos con pretexto, Fuente que mana e corre, Rostros de mujer ante el espejo, Las piedras miliarias, De Luis de Góngora a la literatura del siglo XXI y Las luces del viento: veinte poetas en la estela de Góngora).






Poética

El mundo se interpreta a través de la palabra. Cada experiencia necesita una vinculación comunicativa que sólo a través de los mensajes orales o escritos halla su más exacta concreción. En literatura y, sobre todo, en poesía la traslación de la realidad a otros ámbitos íntimos de reflexión y pensamiento es una regla de oro. Metáfora, imaginación y sugerencia son leyes primiciales. Un claro presupuesto de orden estético impregna el universo lírico que, en definitiva, siempre responde al propio hombre y lo identifica frente a los demás hombres. En el acto de creación cuanta más riqueza acumulada se acrisole, de más valor y calidad será la forja de la obra creada, aunque en consecuencia sea cara e inasequible su comprensión y dominio. También la emoción establece sus cánones, aunque a ninguno deba atarse por coherencia o belleza. Pensamiento, intuición y rapsus quedan envueltos y sobrepasados por el aliento de la música, sin la que –como proclamaba Verlaine- la poesía no es posible.



Poemas


Tempus fugit

Todo arde en el fuego:
mis huellas en la arena,
los cálices de oro y plomo derramados.
No hay espuela sin hombre.
En el lago del fuego vibra como una espada
un deseo acezante de carne y de madera.

Todo arde en el fuego:
esa voz rescatada que de las simas fluye,
lengua agraz devorada, quizá devoradora.
No hay temor que no espante.
No hay amor que no duela.

Todo arde en el fuego:
la diáspora de sangre,
el maná del amor pisoteado,
el eco que pronuncia mi nombre en los calveros.

Todo arde en el fuego.
Mordida va la sangre de los héroes.
Mordido un corazón letal estalla.

Todo fluye en ardiscas de símbolos amados.
No seremos mañana más que olvido.
[Capítulo del fuego, Alicante, 1989]






Vitral
Te derramaste azul sobre mis ojos
como el azúcar ebrio del granizo
besa las azucenas. Y era invierno.

Te quise añil bajo mi vientre oscuro:
en el fragor, mis miembros, tu avaricia,
el estertor de alas sobre el cuerpo.

No existe nieve, mar, cristal, rocío
capaz de guarecerme de esa llama.
Cercado estoy, mujer, en tu universo.
[La región encendida, Ávila, 2000]






Mujer libre

Que no haya otra razón más que tu cuerpo
por el placer de amarme liberado
ni más ley que tu voz cuando se inflama
en el ardor del vértigo encendida.
Que no haya mar
más hondo que tu aliento
ni más vigor que tu aguerrida sangre
en el porfiado esqueje de la herida.
Que sepas que me abrasa
el vientre cada beso
y me hierven los nervios
si me rozas.

Soporto que condones el magma de mi orgullo,
que tu reproche huelgue en las ventanas
como una flor en pos de deshojarse
pero no
que te inclines
cerrada en la medusa de tu carne
ni me absuelvas con esa mansedumbre
del caloyo perlado por la muerte.

Porque nunca habrá amor si no eres libre,
si yo he de ser clamor de un río violento
y tú la sorda piedra que rebota en su cauce.
[Mitos urbanos: Algaida, Sevilla, 2007]

domingo, 8 de enero de 2012

EMILIO VARELA FROJÁN










Mencionado por:
Karmelo C. Iribarren

Menciona a:
Karmelo C. Iribarren
Carlos Aurtenetxe
Ramón Eder
Jon Obeso Ruiz de Gordoa
Kepa Lucas
Pablo Casares
Harkaitz Cano
Antonio Casado da Rocha
Pello Otxoteko
Joaquín Piqueras



Bio-bibliografía


Emilio Varela Froján nació en San Sebastián en 1965. En 1995 se tituló en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad del País Vasco en San Sebastián, donde comienza ese mismo año a desempeñar su actividad como arquitecto liberal en el campo de la edificación y del planeamiento urbanístico. Desde marzo de 2011 es Doctor en Arquitectura por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de San Sebastián, Departamento de Arquitectura de la U.P.V.
En 2002 recibió el premio Iparragirre Saria por su libro de poemas Las fuentes de arena (Bermingham Edit., 2003). Ha escrito artículos sobre arte y poesía en revistas y prensa especializadas. Actualmente colabora en la revista virtual de literatura y creación contemporánea ESPACIO LUKE con su sección LA MÁSCARA Y EL CANTO, dedicada al pensamiento y a la creación. Su obra ha sido estudiada por Jon Obeso, Rafael Morales y Félix Maraña.

En 2007 presentó su primera exposición individual en las Salas Kutxa Boulevard de San Sebastián bajo el título LA MÁSCARA Y EL CANTO, donde mostraba sus pinturas, dibujos y textos. Un año después lo haría en el catálogo y la exposición colectiva “Colección Dinámica/Bilduma Dinamikoa, Últimas Incorporaciones (2005-2007) al Patrimonio Artístico Kutxa”. Existen muestras de su obra pictórica en el Museo Zuloaga y en la Colección Kutxa.
Ha participado en diferentes congresos para aportar su visión sobre la figura de Jorge Oteiza: En el 1er Congreso Internacional Jorge Oteiza OTEIZA Y LA CRISIS DE LA MODERNIDAD, Fundación Museo Jorge Oteiza, 2008; en el IV. Congreso de Historia de la Fotografía, Fundación Photomuseum, 2009; y en el IX Congreso Internacional de Ontología. La filosofía como universal antropológico, Physis, 2010.
Existen varias páginas web donde aparecen algunos de sus cuadros, dibujos y poemas, así como algunos de sus textos sobre pensamiento poético, filosofía del arte y estética, y varios links sobre su obra.







Poética



La obra poética y plástica de Emilio Varela Froján (San Sebastián, 1965), arquitecto de profesión, responde a un monolítico proyecto constructivo que, bajo el título LA MÁSCARA Y EL CANTO, además de agrupar las pinturas y los dibujos del artista y de referirse al conjunto de sus trabajos de Filosofía del Arte y Estética, recoge junto a Las fuentes de arena (Premio Iparragirre 2002; Edit. Bermingham, 2003) cuatro libros inéditos.
Dice Varela sobre la finalidad de la palabra en el poema: “El poeta con su arte consigue esencialmente integrar en su obra dos cosas: la máscara y el canto, cuando es imaginativo; y la inmovilidad y el silencio cuando, después de la representación y de las metáforas, es plenamente consciente de su creación. Aquí está el programa de su arte y de su escritura, en los cuales la figura es superior a su imagen y la frase a su significado, es decir, en sus obras sucede de esta forma: nada en ellas es representado, ya que no se puede ser por la imagen. Lo que ha sido creado, las criaturas, no tienen apariencia. Ni nada puede ser en y con ellas interpretado. Pues todo lo que se ha puesto en absoluto no admite más significados. Sin embargo, a pesar y gracias a estos límites, a estos términos, el creador es capaz de ver rostros en el silencio y de escuchar nombres en la luz. Y, ciertamente, su obra encuentra el ser íntegro en un único y definitivo cuerpo de materia consciente, donde se dan al tiempo la respiración de la mirada y la contemplación de la palabra. Y, de la misma forma, el poema ha de ser escrito con un lenguaje llevado a su término, donde las palabras se digan a sí mismas, y donde no intervenga, para nada, la subjetividad del autor. Se ha pensado que esto no era posible, que siempre ha dominado la voluntad del escritor sobre el poema. Y cierto es que ha sido así, pero cuando el escritor ha utilizado la luz falsa de la imaginación, cuando ha aplicado su poder en ellas, las palabras, y no las ha dejado decirse, cuando las ha utilizado en su propio beneficio. Pero el mundo que hacen visible las palabras sólo les pertenece a ellas, no al que escribe. En el mismo sentido, se ha creído que el poeta ha escrito para crear su propio mundo, pero esto, únicamente, ha ocurrido cuando se ha hecho un uso simbólico de la palabra, y cuando se ha instrumentalizado el lenguaje. Pero la finalidad del poeta no es la de tener un mundo propio. Pues sólo le afecta íntimamente lo más ajeno a su ser, lo que no es capaz de entender. Y, por eso, debe aplicarse en la escritura y el pensamiento, en atender exactamente a lo que dicen del mundo las palabras”.






Poemas





de LAS FUENTES DE ARENA


ÍDOLO

La pobre piedra
quemada por el sol
con su pequeña sombra
mata la luz.



EL POZO

Aun siendo el cielo de todos
sin orillas que lo partan
es único en lo profundo
y se toma distinta luz de su fondo.



RECUERDO

Próximo a la nada,
tu viva ausencia,
aún no muerta.



HUELLA

En el lugar que fue antes de la piedra
arde el signo cóncavo de un sol negro.

La flor abierta sobre la arena calcinada
recibe en su fondo el peso del sol de piedra.





de LA LUZ DE LA CENIZA


LA BELLEZA Y EL CRIMEN

La belleza sin realidad es un error,
y la realidad sin belleza un crimen.

(San Sebastián, 13 de febrero de 2006)



En el aire de tu desaparición,
con el rostro y el nombre de tu ausencia,
construiré, cuando nada ya suceda,
un vacío posible al que llamar.

(San Sebastián, 6 de febrero de 2009)



La forma visible del silencio
es la inmovilidad, pero su ser
definitivo está en el cuerpo
de la desaparición o ausencia.

(San Sebastián, 9 de octubre de 2010)


En la memoria
la imagen del fuego
tiene la luz de la ceniza.

(San Sebastián, 4 de noviembre de 2010)




de MUNDO MENOR (A Jon Obeso Ruiz de Gordoa)


A veces el lenguaje
no es más que
una voz cansada,
una palabra que
se ha quedado
en silencio.

(San Sebastián, 23 de junio de 2007)




Vi el mundo,
lo escuché. Era
la primera luz,
la primera voz
sobre la tierra.

(San Sebastián, 29 de julio de 2007)




Con las palabras de todos
he intentado un lenguaje
para decir el mundo.
Tengo ya los nombres
y canto para compartir.
Pero cuanto silencio sólo mío.

(San Sebastián, 21 de diciembre de 2007)




ESTATUA

Si miras el objeto
pierdes
la visión de la cosa.

(San Sebastián, 19 de octubre de 2011)

lunes, 2 de enero de 2012

JESÚS CÁRDENAS SÁNCHEZ



















Mencionado por:
Mª Jesús Soler de Arteaga
Manuel Guerrero
José Manuel Pozo Herencia

Menciona a:




Bio-bibliografía


JESÚS CÁRDENAS SÁNCHEZ (1973, Alcalá de Guadaíra, Sevilla)Autor de más de una veintena de artículos y más de cinco libros, que se reparten entre científicos y didácticos en distintas revistas digitales. Ha colaborado en diferentes revistas literarias digitales reconocidas (Aldaba, Ámsterdam Sur, Arena y cal, Cuaderno de Profesores Poetas, Cuarto Creciente, El Ático de los Gatos, En Sentido Figurado, Excodra, Saigón).

Ha publicado tres poemarios: La luz de entre los cipreses  (Ediciones en Huida, 2012), Mudanzas de lo azul (Ediciones Vitruvio, 2013) y Después de la música (Cuadernos del Laberinto, 2014).

Ha obtenido algunos premios:
Primer Premio en el XVI Certamen de Poesía “José Mª De Los Santos”, convocado por el Ayuntamiento de El Viso del Alcor, por Algunos arraigos me vienen, publicado por la Diputación Provincial de Sevilla, en 2006.
Premio en el Concurso Internacional de Poesía Latin Heritage Foundation, Washington (EE UU), 2011 por el poema “Días grises”, publicado en la antología Una isla en la isla.
Fue único Accésit del V Certamen de Poesía Joven “Florencio Quintero” 2012 por el poemario Laberintos sin cielo. Sevilla: Guadalturia, 2012.
Primer Premio del VI Certamen de Poesía Joven “Florencio Quintero” 2013 por el poemario Raíces de ser. Sevilla: Guadalturia, 2013.


Su manera de defender la poesía le ha llevado a presentar sus libros por distintos puntos de la geografía española acompañándose de videocreaciones.




Poética

Para escribir hace falta talento. Pero el talento por sí solo no basta. Hay que poseer también técnica, y la técnica se adquiere leyendo, escuchando música, observando… y, primordialmente, practicando. Y tras la práctica, es necesario llenar la papelera, porque todo lo que uno escribe suele ser mediocre. Para decantarlo por uno u otro lado la selección es vital, mediante la lectura en voz alta, o que una segunda persona lo lea, así contribuimos a generar una visión distinta a la nuestra, porque la nuestra no es subjetiva: o es todo superior, o por el contrario, ínfimo. Y es común que no ocurra ni lo uno ni lo otro. Ocurre que lo escrito puntúa a medias, quizá porque necesite más ritmo, o sustituir ciertas palabras, o no ejercer de retórico, tampoco de vulgar. El poeta necesita conocer los recursos como cualquier otro artista, no para ponerlos todos en juego, sino para s cuándo utilizarlos. Encontrarse entre lo sublime y lo superfluo; afinar en la originalidad, pues suele ser sinónimo de ingenuidad; tratar que la voz se ajuste entre lo dicho y lo callado; lo escrito debe ser deseado aun habiéndolo encontrado.




Poemas





PRINCIPIO

En el principio
lo soñado pervive de momentos
que son como una doble vida,
como fotos que pueden ser retocadas
en el ordenador de un niño.

En el principio, todo es corazón:
dos labios que otorgan cierta
belleza a las palabras,
miradas que se detienen, y forman
lejanas melodías, esos presentimientos
que a lo mejor no todos se consumen.

En el principio
se apagan soledades con vivo ardor,
máximas y sentencias se repiten.

Es irresistible la tentación
como vino a mí de tentadora
la dulce naranja en invierno,
el sol en el espíritu, locura;
querer penetrar de verdad lo ajeno,
devolverle a la sombra su universo.

En el principio
los crepúsculos arden, late barro profundo,
pisan el umbral decididamente
mis pies descalzos, corazón en mano.   






PRESENTIMIENTO

Hoy presiento que vienes con la lluvia,
como envuelta en las nubes,
en cada ráfaga de aire.
En el sardinel,
el paso de los años, deteriorando su estructura.

Todo el decorado parece quieto:
el húmedo azul, la verticalidad de los pinos.
El radiador en el punto más alto,
las paredes en blanco tatuadas en negro,
un café distendido, el calor entre mi pecho,
las canciones que acompañan a estos versos,
como acompaña a la lluvia
el tintineo en el plástico.

Y claro, me pregunto
si habrás venido para quedarte.

De La luz entre los cipreses: Sevilla, Ediciones en Huida (2012)
  





COMO UNA LETANÍA

Oí tu voz en llamas
aquella noche invernal de domingo
    como un recorte de la sombra.

Imaginé tus ojos encharcados.
Y una lágrima se avino a bajar,
falta de fulgor,
desde la brasa dormida
hasta el paraje gélido de los sentimientos.

Oí la conspiración de tu voz sin temple.
La oí muy adentro.
Y algo crujió en la herrumbre de mis muros.
Su crujido me llegó amortiguado,
pero no llegué a tiempo.

Tu voz llameando.

Tu voz en llamas.

En llamas.

De Mudanzas de lo azul: Madrid, Vitruvio (2013)




PÁNICO

Hay un libro que quiere ser lo que tú.
El silencio, los miedos, el dilema...

Cierro los ojos y una vela se enciende.
Pierdo el equilibrio ante la sombra.
Me acojo a la exigua luz. Mi vida.
Pero la sombra no se aparta
y la vela parece apagarse.
Y, por fin, tus ojos
me redimen de la sombra
como se redime la mañana de la duda,
como la sangre barre la neblina.


De Después de la música: Madrid, Cuadernos del Laberinto (2014)