miércoles, 31 de octubre de 2012

FERNANDO RECUENCO



Mencionado por:

Menciona a:
Alberto Gessa


Bio-bibliografía
Madrid: 1962



Poética

Deshaced ese verso,
Quitadle los caireles de la rima,
el metro, la cadencia
y hasta la idea misma.
Aventad las palabras,
y si después queda algo todavía,
eso
será la poesía.
                      León Felipe





Poemas



Has notado…

Has notado cómo la nieve
va apagando el sonido a su alrededor.

Has visto la niebla
rodear tus sentidos provocándote la duda, el temor.

Has apreciado cómo la angustia
va subiendo desde el estómago hacia la voz de tus miedos.

Has masticado la duda
en el silencio madrugador de la noche.

Has traicionado la paz, el cariño, el beso
para escapar de su cerco.

Y ahora notas que las fuerzas te fallan,
te has exprimido en la nostalgia
y moras,
con nieve, niebla, angustia, temor y duda.






Si callo…



Si callo es por temor
a decir lo que no debo y  lucha por salir fuera.

Si no miro es
por no faltar al suspiro, que no llega.

Si busco es por perder
el  recuerdo, que se prende cerca.

Si palpo el vacío con las manos es
por acariciar tu cuerpo esquivo que flirtea con la brisa.

Ya falta la luz.
Ya ciñe el sigilo.
Ya se mece la noche eterna.




Se fue…


Se fue,
se marchó cerrando
cremalleras de soledad.

Dibujó en su cara
una pincelada de ternura.
Aliñó en su rostro una sonrisa frágil,
mirada sincera, franca.

Arrinconó la razón
con unas gotas de olvido.

Ya pasó.
Se fue.

Con un gesto cargado de amor.

Te fuiste
para que pudiera amarte
en la memoria.
Para que jugase con los hilos
que forman noches a la intemperie.

No quise saber adonde.
Es mejor así,
que la memoria
deforme y traicione
las grietas del fracaso.



martes, 16 de octubre de 2012

TONI QUERO




Mencionado por:

Menciona a:
Marcel Ayats
Jorge Brotons
Xavier Farré
Josep Gerona
Álex Holgado
David Madueño
Víctor Mañosa
Esteban Martínez
Fulgencio Martínez
Quilo Martínez
Sònia Moll
Josep Maria Ripoll


Bio-bibliografía

Toni Quero (Sabadell, 1978) es licenciado en Filología Hispánica y trabaja de editor. Su primer libro Los adolescentes furtivos obtuvo en Collioure el Premio Internacional de Literatura Antonio Machado 2009, convocado por la Fundación Antonio Machado de Collioure. Traducido al francés y con prólogo de Pere Gimferrer, el libro ha sido publicado por la editorial francesa Cap Béar Editions y ha recibido elogiosas críticas en medios nacionales como la revista Qué Leer  o el suplemento El Cultural del diario El Mundo. Sus poemas han aparecido en diferentes revistas y publicaciones literarias españolas, francesas y mexicanas, como Catálogos de Valverde 32, Ágora. Papeles de Arte Gramático o Quaderns de Versàlia. Todos los poemas pertenecen a Los adolescentes furtivos.



Poética

Ser poeta
Ser invisible
Ser Rimbaud
(demasiado tarde)
Luz eléctrica
Una tarde de abril
Dibujar un sinsentido
Un verbo rueda bajo la mesa
Su cuerpo centellea sobre mi espalda
Do not disturb
Contemplar el ocaso
Verdes brumas como sílice
Noches desnudas
Un poema
Página en blanco
Cero
Ser invisible
Ser poeta

(Ser poeta)




Poemas

De madrugada,
las calles se tornan feraces,
el vaho vivifica las raíces que brotan de las calzadas
y el violento carmín de los tacones de aguja
se protege de la lluvia
en los párpados ocres de centeno
que duermen en las fachadas.

En los portales,
late un murmullo de acero y cuerpos deseantes,
los maestros de esgrima se baten en duelo
y entre adoquines
flotan cadáveres de enamorados
que ensayan caligramas.

Es oscura la noche entonces.
Las chicas hispanas desenredan sus trenzas en las cabinas
y anotan versos de nueve cifras sin remite,
los canes enloquecen con su propio rastro
y apátridas del cielo descienden
a trocar sus penas en los billares.

A esas horas, la luz es un animal herido,
que danza, como las tribales formas se contemplan,
en el latón abandonado de las esquinas
y en los verticales rostros
que aguardan tras las ventanas
su propia resurrección.

(Madrugada)



La perpendicular enhiesta que separa tu cuerpo y el mío tiene una pequeña falla corva, exactamente a cinco pies sobre el nivel del mar. En ese punto, descienden un número finito de vértebras hacia el vértice meridional. Remontando los peldaños, en las regiones boreales, la cerviz conserva su frescor primitivo y pervive en ella la estela olvidada de antiguos exploradores.

(Cuello)



En mi veintiocho aniversario

Si yo fuera Kurt Cobain ya estaría muerto.
Un manto de flores amarillas ornaría mi tumba
y frágiles adolescentes, desnudos en una húmeda tarde de otoño,
entonarían mis versos con un estertor de ira en su mirada.

En esos días, en algún lugar ignoto, alguien alabaría mi obra,
un diario local celebraría la efeméride de un paso perdido
y una chiquilla, con la gélida belleza de aquel que lleva la muerte consigo,
tatuaría en su cuaderno dos nombres imposibles.
Esa noche, aquel que fue idolatrado y pasea aberrante su juventud impostada,
escribirá graves ofensas —incipiente y sobrevalorado—,
mientras un joven asiático hilvane ajeno un rostro de ceniza.

Si yo fuese él, nada diría.
El blanco encalaría un pequeño pueblo escarpado,
el azur irrumpiría en el sueño de un muchacho huidizo,
y al atardecer, frente al rumor del oleaje, todo habría acabado.

(Si yo fuera Kurt Cobain)



El temblor del alba,
pedazos de memoria interrumpida,
desamordazaba los cuerpos
entregados a la noche.

Abrir los ojos,
contemplar el vientre desnudo,
el animal dormido entre las sombras
amaraba el tiempo en la retina.

El viento bate las ventanas.
Finas láminas de celuloide
se desgajan de su cuerpo
parpadeando sin fin entre las sábanas.

No retornarme nunca.
La brisa ondea el vello
y el húmedo cauce de sus labios.

Una centella anuncia el día.
La siega afeita campos y pestañas.

(Albada)


lunes, 1 de octubre de 2012

JOSÉ LUIS CAMPAL




Mencionado por
Menciona a
Aurora Sánchez Fernández
Antonio Merayo
Carlos Oquendo de Amat
Miguel Ángel Velasco
Julio Obeso
Luis Miguel Rabanal
Guillermo de Torre
Antonio Fernández Molina
Alberto Cardín
Alfonso Pascal Ros
Eusebio Ruiz
Vicente Huidobro
Salustiano Masó
José Luis Hidalgo
Luis Fernández Roces
Alberto de Lacerda
Armando Vega
José Ángel Valente
Yolanda Pérez Herreras
Rafael Marín



Bio-bibliografía

José Luis Campal (Oviedo, 1965) es licenciado en Literatura Española, miembro correspondiente del Real Instituto de Estudios Asturianos y pertenece a la Sociedad de Literatura Española del Siglo XIX. Ha comisariado exposiciones bibliográficas dedicadas a Ramón de Campoamor (2001), Marta Portal (2001), Alejandro Casona (2003) y El Quijote y Asturias (2005). Ha publicado ensayos en revistas especializadas internacionales y realizado investigaciones sobre escritores del XIX y XX (Palacio Valdés, Cela, Blasco Ibáñez, M. Pilares, J. León Delestal, Vital Aza, Clarín, Pérez de Ayala, M. Aub, Salvador Rueda). Ha publicado libros (La sidra en la poesía [2012]) y numerosas plaquettes en castellano, bable y portugués: A tientas (1983), Catálogo de infiernos (1991), Ángulos (1996), Les güelgues (2007), A paixão (2008), Algunos microrrelatos (2010), etc. Tiene inédito el libro Aurora de fulgor y trabaja actualmente en Corazóndemivida (Poemas del tiempo sufriente).




Poética

Escribir representa hoy para mí un incierto ejercicio de aspiración, nada desemejante de arrancar a barrenazo limpio las recónditas vetas de mineral que se agazapan con tensión telúrica en los pliegues de lo mistérico o enigmático, de la materia con que está forjada nuestra débil alma. Escribir supongo que es fracasar constantemente en esa lucha de dudas y tanteos entre las tinieblas, levantarse tras morder el polvo y volver nuevamente al tajo, sabiéndonos limitados por nuestras objeciones pero imparables en la incandescencia de la voluntad última, cuando perforamos el instante con el inseguro pero cegador lenguaje de lo inmediato. Escribo, creo, encaramado sobre la proa de la contradicción.




Poemas


XXXI
Pacientemente, vamos aprendiéndonos
sobre el alfabeto que, sediento,
emerge de las manos aparejadas
escalándonos a cada hallazgo.
Nunca se acabará el día
en la comisura del deseo
mientras las bocas sólo se rindan
a los azules dardos de la emoción
que reordena el cielo en un parpadeo.



XXXIII
Cuando la luz nos congrega
a la ceremonia de la vida,
aún arden en los rescoldos de la noche
los secretos vencidos por el clamor,
las hambres que no se apaciguarán
en tanto sea tu voz buzón de mis murmullos.



XXXIX
Nos puede, y dejamos que se imponga,
una torrentera de abrazos
surfeando los apetitos inabarcables
del presente que no cesa.
Cuando las bocas galopan infatigables
esas playas de oro
que nos acarician bajo las estrellas,
nos deleitamos en los pliegues de la memoria
hecha certeza y consumación.



XLVI
Me deslizo por la noche al trote,
ansioso por abrazarte. Nada me detiene
porque en volandas me llevan acordes
que jamás antes se timbraron para mí.



XCIII
De tus labios
brotan lianas
dulcísimas.
Voy a envolverme
en ellas
para ser tú
a todas las horas
del día y de la noche,
para crecer juntos
bajo las voces de tus ramas.

(Poemas pertenecientes a Aurora de fulgor, inédito)