jueves, 24 de enero de 2013

RAFAELA HAMES CASTILLO



Mencionada por:
Matilde Cabello
Ana Patricia Santaella Palhén
Rafaela Sánchez Cano
Antonio de Egipto
Antonio Flores Herrera

Menciona a:
Pilar Sanabria Cañete
Ana Patricia Santaella Palhén
Araceli Sánchez Franco
Rafaela Sánchez Cano
Matilde Cabello
Enrique Pleguezuelo Acedo
Antonio Flores Herrera
Francisco Alemán Páez
Antonio Luis Ginés
José Luis Checa
Manuel Gahete
Fernando Sánchez Mayo
Calixto Torres
Manuel Sanchiz Salmoral


Bio-bibliografía


Rafaela Hames Castillo. Córdoba, 1962.

Colaboró en diversos proyectos como la Coordinación de la Cátedra Juan Rejano de la Diputación de Córdoba o con artículos de pensamiento en la Sección de Cultura de Diario Córdoba. Partícipe de numerosos eventos, publicaciones y antologías de carácter local y nacional en torno a la Poesía; promotora de actos socioculturales donde diferentes expresiones artísticas se dan cita con el fin de activar consciencias para un auténtico desarrollo de la sociedad y del ser humano, como el proyecto Las artes impulsoras de la Paz (2010) o  el ciclo Poesía de Género frente a Violencia de Género (marzo de 2012). Sus textos publicados son Funámbulos (Córdoba 1994), Desde la Aurora, (Accésit Certamen de Poesía Acordes. Espiel, 1995), Ser Agua (Colección Cuadernos de Sandua, 1998), El Tránsito (Premio Juan Bernier de Poesía, Ateneo de Córdoba 2000), Algo más que Luz donde se halla el poema La visita postergada que obtuvo el Accésit del VIII Certamen de Poesía Puente de Encuentro en 2010 (Ediciones Depapel. Córdoba 2012), contando asimismo con varios títulos inéditos. 


Considera que la poesía trasciende el hecho literario para erigirse en un modo de vivir y entender, o tratar de entender, la vida y todos sus acontecimientos, una actitud de reconocimiento en el orden del Universo que nos permite el diálogo con las infinitas expresiones de la naturaleza y sus misterios.



Poemas


La brevedad
Cae mansa el agua de junio
en los hombros de la tierra
y discurre por sus brazos
como un manto de seda
desnudándole la piel
y esparciendo su aroma.

En junio van y vienen mariposas,
son la forma que toman
las risas de colores
que dejan tras la siesta
sobre la hierba los niños.

Es inevitable en junio,
hecho como está de plenitudes
sentir una secreta nostalgia
al ver cada momento alborozado
partir conforme llega y despedirse
para no volver jamás.

De Algo más que Luz. Ediciones Depapel. Córdoba 2012






El Barrio
Regreso del fluir diacrónico del centro,
del lujo de sus calles, sus metales flamantes,
concurridos pasajes, modales coherentes,
gafas de sol y pieles, cócteles elegantes
donde todo es exacto, cortés y exquisito.
Vuelvo con las mujeres que han de mirar al cielo
cuando modula suave sus voces cansadas
mientras reposan los brazos sobre la baranda
del balcón abierto a la contra luz del día;
y también con los hombres, que al ver cuanto les queda
gritan, rompen cristales en mitad de la noche
a veces, y otras tantas se lanzan a la calle,
se mezclan con los perros y buscan desesperados
sus antiguas canicas enterradas por la lluvia
de años implacables caídos en su espalda.

Vuelvo. Y ahí están los niños, en las aceras
bruñidas por sus juegos, siguiendo lagartijas
que escapan entre restos de hogueras y de dosis
malditas a un rincón escondido entre los árboles.

Odio a veces la risa estruendosa de las brujas,
sus greñas mal teñidas y su afán de limpieza,
sus blasfemias, la voz desquiciada de su radio
y el ambiguo aliento cavernoso del borracho
que se mezcla hábilmente con sus torpes palabras.
Pero odio sobre todo el humillado silencio
que reposa inicuo cebándose de lágrimas
sin que nadie se atreva a decir jamás nada.

Alguna vez la sierra me trae todos sus pájaros,
se mantiene callada mirándome a los ojos
y ellos me regalan el viento azul del cielo
inalcanzablemente puro, insondablemente
bello y lo acomodan en mi blanda pupila
con la inmensa dulzura orbital de sus alas.
Niños secretos vienen a llamar a la puerta
y solemos sentarnos a contemplar la hierba
profundamente verde, que se extiende infinita
más allá del lugar donde alcanza la memoria.
El sol, ajeno a todo, continúa creciendo,
e incluso se aventura a enredarse en nuestras manos.
Y ya no odio nada, tan sólo me limito
a entender, conversar, mirar al cielo, esperar...
en el seno del barrio pobre al que pertenezco.

De El Tránsito. Premio Juan Bernier, Ateneo de Córdoba, 2000




Sin limitaciones

A vosotros que no me habéis prohibido que os ame
os daré tanto amor como vida al universo
las estrellas y luz a sus espacios infinitos,
Libertad para que el mundo no os atemorice
y unáis vuestra alegría al tránsito de su existencia
Os traeré tierra fértil de inagotables paraísos
que sirva de alimento al vergel de vuestro sueños.
A vosotros, que no me habéis prohibido que os ame,
sino que disponéis la virginal ternura
que vive desbordando vuestro ser para invitarme
a convertir mis días en brazo inmenso de mar
capaz de llevar sus olas a la última bahía
formada en vuestra piel y deshacerse en caricias
Os dejaré trenzar vuestra inocencia en mis cabellos,
dibujar el color circular de una sonrisa
en el valle fecundo que nace en mis pupilas,
os dejaré correr y saltar cuanto queráis
en las llanuras de luz que dan calma a mis océanos.
Y yo, quedaré atónita de nuevo con vosotros
descubriendo entre los altos brillos de la noche
simplemente la cara conocida de la luna.

De Ser Agua. Colección Cuadernos de Sandua. Córdoba 1998.


2 comentarios:

Eba Cruz dijo...

Me ha parecido precioso!! Felicidades por la pagina.
Aquí te dejo algo de lo que hago yo: ebasia.blogspot.co.uk

javier zapata dijo...

me encantan tus poemas, enhorabuena ,,no se que teneis en Córdoba pero ufff , cuanta poeta de calidad, que siga tu obra para alegría de todos, un abrazo cordial