lunes, 20 de mayo de 2013

ÁNGEL DE LA TORRE



















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Alejandra Vanessa
Raúl E. Narbón
Ana Castro
Juanma Prieto
Josep M. Rodríguez




Bio-bibliografía

Ángel de la Torre (Lucena, 1991) estudia Filología Árabe en la Universidad de Granada y ha cursado durante un año una beca de estudios en Túnez. Ha publicado el poemario Uno partido (Vertical Ediciones, 2011) y ha aparecido en diversas antologías como Tenían veinte años y estaban locos (La Bella Varsovia, 2011) y La vida por delante. Antología de jóvenes poetas andaluces (Ediciones en Huida, 2012). Trabaja su segundo poemario, El río es un decir.





Poética


Escribo
porque tal vez no hablo.
.
Chantal Maillard.




Poemas

I

La pavesa que gotea de la herida
y enciende casas, plazas, ciudades, y el personaje tan único
como cualquiera: negar afirmar ser golpeado; las pupilas
la piel el cabello o todas las latitudes que
como si deshacerse, como si de súbito qué niebla qué mensaje 
exhausto desolase desde la garganta hasta el brote más joven.

Y asomarse a observar, tan breve,  que anocheciese dentro
del espectáculo entonces ya un hierro candente
una multitud coagulada que huye sin prisa
un cuerpo inflamable una revuelta algo que vuela y tiñe
rojo-vivo
las voces: intenten mojar el dedo en la hoguera (y dense
la mano que existe el miedo)

II

Y si
fuera la esclerótica
de tus ojos el pañuelo blanco
o una invitación al naufragio, la resaca
que nos sacudiera hacia orillas opuestas,
lejanas
quizá, de ayer-tú-yo, o quizá
el iris como suvenir del último aliento
antes de derramar los pies entre
tus huellas,
húmedas todavía sobre el asfalto.

III

Vestirse de frío.

(la gasolina comenzaba lentamente a cubrir nuestros cuerpos)

Ya era hora.

(un lamento desesperado,
el fósforo que cae sobre todos nosotros)

Las frutas de invierno.

(a cualquier fuego llamas
esperanza).

IV

He aprendido a decir
algo más que aquí estoy
he venido
para quedarme.
Por ejemplo, a decir
tus ojos son amanecer
si me preguntas si pregunto.
Por ejemplo, a decir de nuevo aquí estoy
cuando los pies están al borde
y solo se discierne la caída.

O por ejemplo, a vacilar, titubear, finalmente
impactar cara a cara contra el suelo y entonces
preguntar la hora
como si subsistiera algo de ti en el tiempo.

 (de El río es un decir)
V

Diciembre dice
cubrir distancias insalvables
entre poro y poro. Sin embargo, antes buscar
la fuente de calor, la cercanía de las
cuerdas vocales.
Diciembre dice
hace frío aquí en el norte.
Ahí, en el norte.
Allí, repite. Diciembre. Dice.
Diciembre es invierno,
pero quién sabe.

1 comentario:

María José Collado dijo...

Casi coincido con lo que dice Chantal, escribo porque hablo poco. He disfrutado con tus poemas y te animo a seguir adelante. Un saludo