miércoles, 26 de junio de 2013

JOSÉ MARÍA PÉREZ COLLADOS


















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Vicente Huidobro,
Blanca Andréu,
Almudena Guzmán,
Luis García Montero,
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José Luis Rodríguez.



Bio-bibliografía

Es catedrático de historia del derecho en la Universidad de Girona. Ha sido investigador en la Universidad Nacional Autónoma de México, y profesor en diversas Universidades chilenas, así como en la Universidad de Zaragoza, la Universidad Autónoma de Barcelona y la Universidad de Birmigham. Los largos viajes que están detrás de esta trayectoria profesional inspiraron el libro de poemas Lo que no te conté de mis viajes (PUZ, 1998). Anima el Blog de literatura http://josemariaperezcollados.blogspot.com y es copropietario de la editorial Ediciones Nuevos Rumbos (http://www.edicionesnuevosrumbos.com). Es autor de la novela El tren de cristal (Renacimiento, 2011).



Poética

Escribo porque la poesía constituye, antes que cualquier otra cosa, un acto de redención.



Poemas


Seleccionados de Lo que no te conté de mis viajes, Zaragoza, 1998.

I

Vi el recuerdo como dos planetas en tus ojos
y por eso pensé que habías comenzado un viaje
Fui a los puertos pero ningún barco llevaba tu nombre
pregunté a los aeroplanos
pero ninguno supo decirme dónde estabas
Yo aguardaba señales
todo me parecía un signo
imaginaba desenlaces al misterio de tu ausencia
y esperaba como en una travesía
Hablaba muy temprano de otras cosas
y podías estar entre la gente
como una brújula perdida
como el secreto de los mapas
He visto el mundo cuatro veces
Desde la altura de tu nombre
Y ya nunca podré acostumbrarme a la vida


II

Desperté un día con el presagio de tu presencia
hice la cábala de los números
y hablé contigo a través de los satélites
Mi pasado temblaba ante tu nombre
pero los antílopes de tus manos habían conjurado ya mi infancia
Supe que me perdería en el jeroglífico de tus ojos
que mis recuerdos viajarían hasta ese paisaje en ruinas
donde habita la mirada de los pescadores frente al mar
y que en el viento que queda después de los incendios
flotarían las cenizas de mis antiguas palabras eternas


III

Cojeando como el sueño de un viejo
paso la vida buscando la ruta de tu calle

Si supieran los portales que son un pergamino indescifrable

A veces pienso que estoy cerca porque escucho las leyendas
pero sólo es el canto trágico de las brújulas
y cuando llego a las ciudades nunca sé si eres tú o son mis recuerdos
los que como una cúpula disfrazan el cielo
Y hablo a desconocidas confundo los parques
emprendo otros caminos
y una fuente que tenía la paz empieza a quedarse sin agua

Si no me desvío crece mi pasado como una familia
pero son tantos los vencidos que me llaman

Llueve sobre la cárcel donde leemos papeles antiguos

Algunos dicen que ya no quedan espacios sin pisadas
y apenas podría mencionar una palabra sin rostro


IV

Me miro antes y es como si yo hubiera muerto
como si aquel anciano que arrastraba su lupa sobre los diarios
se hubiera despedido sin que nadie lo oyera
y un extraño descolgara los cuadros

Pero a veces recuerdo y es como si el que fui volviera
aquellos años eternos como el cauce de los ríos sin pueblo
y ciertas palabras en los ojos de un perro atado
que llevaba mi nombre

Entonces tengo miedo porque no tengo casa
tampoco tengo la palabra siempre
Si hubiera tenido la palabra siempre
te la habría gritado en aquella galería alta y silenciosa
te la habría gritado tantas veces como me lo hubieran pedido las vidrieras


V

Construyo una casa para que no estés sólo
niño huérfano invisible
de distraída tristeza

Mientras la luz amarilla de los anaqueles
hace recuerdo el mar
y las aves detenidas en las playas del Pacífico

Nadie te vio detenido entre las ruinas
como un crepúsculo al lado de piedras enormes.

lunes, 17 de junio de 2013

JOSÉ ANTONIO RODRÍGUEZ ALVA


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Jesús Urceloy
Antonio Gamoneda
Sebastián Fiorilli
Ana Isabel Trigo
Marisol Huerta
Begoña Moreno-Luque
Paz Hernández Páramo
Nares Montero
Iago Chouza
Lidia Fernández
Juan Hospital
Antonio Rómar
Hipólito García (Bolo)



Bio-bibliografía

Premio de Jóvenes Creadores del Ayuntamiento de Madrid con Villa Miramor  (1989), autor de las "plaquettes" De mi muerte (Nanoediciones, 2010), Contra los Ángeles (CAM, Hoja Nº8, 2011), del poemario Peligroso asomarse al interior (Amargord, 2011). Figura en las antologías Manos a la obra (2010, 2011), Trilogía Pez (2012), Libertad tras las rejas (2012), Aldea Poética VI (2013). Ha realizado la selección de poetas para la antología Último Ahora (Izana Editores, 2013). Formó parte del grupo musical La Caída de la Casa Usher, del grupo de poesía Terpsícore y del grupo de teatro Selene.




Poética


Las pastillas lavan con agua tibia
el pelo aplastado de los cuervos.
Las enfermeras huelen a obscenidad
y/o cloroformo debajo de las axilas.

A veces hablan de nosotros,
como reses, como verdad
y las bandejas tienen la tristeza exacta
que existe, en los análisis de sangre.

Si no escribo me duele el corazón,
se me llena, si no escribo me dan
ganas de ahorcarme.
Si no escribo me dan
ganas de que esto haya sido todo.



Poemas

BELMONDO
en Belmondo esta tarde está muerto todo el mundo los árboles lo certifican con su sombra el silencio de una inmensa iglesia perturbada en Belmondo en el interior de Belmondo las limpiadoras recogen los cadáveres inconstantes las limpiadoras son blancas como atomistas griegos surcadas de grietas por la espalda y arbustos enanos fíjate como brilla lo que la piel acoge si silbas las balas te oirán perfectamente las mujeres que lloran precipicios para acróbatas cualificados sus cabellos teñidos esta tarde se está haciendo noche en Belmondo mira los monstruos que pasan sin prisa acentuados algunos van acentuados como miércoles corregidos por el asma de unos labios saborea el último barbitúrico saborea las palabras antes de su desaparición alarga alarga la columna estás a punto de irte al suelo antes que te recojan las limpiadoras alarga que acechan y es noche y ya acechan en Belmondo donde ha muerto todo el mundo




poema en coma,


un sólo de uñas y margaritas por la espalda,
y la piel de sábana y tibia y femur
próxima al calor de la ropa ajena,
que dibuja una y otra
vez trapecio, con sus once sílabas,
esternocleidomastoideo
esbelto, porque en el poema mata
quien dice virus mientras la fiebre
o calla,



Todas las cosas que eres


Este solo de saxo es Charlie Parker
y todas las cosas que eres parece,
es la generosidad pasando por los ojos
que a veces se desprenden insólitos
ante un gin que acaba de llegarnos.
Un baile con unas iniciales 
que buscamos al inicio de una noche larga
y sus espejos.
Parece un sólo de saxo y no lo es,
es la tarea de vivir en otro
que al aliento se acomoda suspenso
y al hueco de las rodillas, el hombro.
Antes de que el humo desapareciera
de los locales, estuvimos aquí
con nuestras preguntas para el barman
y aquí seguimos.
Todas las cosas que eres es plural,
como necesaria la luz que llega
doblando las esquinas de repente
y hay quien ya la ha visto y sonríe.
Este solo de Charlie Parker es Charlie Parker
sí, pero también nosotros girando

sobre este disco que sigue tramposo.

viernes, 7 de junio de 2013

DEBORAH ANTÓN




















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Álvaro Muñoz Robledano
Jesús Urceloy  
Antonio Rómar  
María José Cortés Álvarez 
José Miguel Urbano 
Marisol Huerta 
Nares Montero 
Ana Isabel Trigo 
Iñaki Carrasco


Bio-bibliografía

Deborah Antón (Alicante, 1986) creció en Elche. Actualmente vive en Madrid y estudia Filología Hispánica. 

Ha participado en las antologías Manos a la obra y Manos a la obra, II (Fuentetaja, 2010 y 2011), Voces en Azul (Germanías, 2012), Libertad tras las rejas (El taller del poeta, 2012) y Último Ahora (Izana, 2013). En solitario ha publicado la plaquette La caja de galletas (Barco de Ideas, 2011) y su primer poemario, Menos Amélie, más Clarissa Dalloway (Amargord, 2011), que fue votado como unos de los 45 mejores de 2011 por el colectivo Addison de Witt. Algunos de sus poemas han sido traducidos al griego.  





Poética

De pequeña soñaba con el turquesa del mar Caribe. Ahora lo uso de sábana y llevo las uñas pintadas de azul. Es injusto que solo se pueda elegir una vida, un instante. En otra vida yo bailaba la lambada y era tierna o sensual sin necesidad de labios de silicona. Bailaba levantándome la falda como un hare krishna borracho de sol, traficando con desconocidos en la orilla. Bailaba y no me importaba nada más. Lo único que se le ha parecido en esta vida fue mancharme de arena los zapatos una tarde de invierno y de gaviotas. Lo único que sentí fue una tristeza enorme al saber que ya no podría volver a entrar en casa. No hay que alejarse tanto para oler los sueños. Sabía que perdería el olor y las ganas. Sabía que perdería la niñez y el tiempo. Sabía que querría más que una muestra en tecnicolor, más que una copa de Martini, más que una sonrisa culpable. Es sábado por la noche. Quiero bailar. La literatura no me parece una mandarina que se desgaje, que encierre secretos. Me parece simplemente otra cosa. Y luego que me sepas a boleros, a café. A ultraterrenalidad elevada a lujo sánscrito. A la historia que resuena durante siglos y nunca se resuelve. Miremos el horizonte, la inmovilidad del absurdo. Si mire donde mire veo desidia. Las uñas, las ganas de bailar. Los papeles, los platos, las entradas de cine, (¿por qué no las habré tirado?) La nevera repleta de merengue, la persiana rota. Hoy acaba el invierno, y quiero bailar, y no se esfuma el frío. Me siento mejor si paso todas las páginas y abro las ventanas y los grifos. Hace falta combustible para poner en funcionamiento el motor, las alas. Me acuesto boca abajo: en cualquier momento dejaré de latir, seré una tele sin volumen. La gente grita por la calle. La gente se desnuda en Internet y bebe pétalos de rosa. Esto se acaba  




Poemas


ENTERRARÉ A LOS QUE NO SON 

Inauguremos esta etapa nueva tan animalizada,
tan sacralizada y hecha nieve.
Quiero citar tu lápiz de punta finísima que brilla con la caligrafía del delfín.
Asisto a su punzada  
mientras mi mente cristaliza, se queda en blanco
en el momento del alud.
Hoy somos todos islas,
me deslizo desde la suavidad al hielo.
No existe el rojo ni el tigre
por mucho que quisiera ser un gato para que me besaras 
aceleradamente. 

(Inédito)


AMATEUR 

Hay gente que cree en ciertas inclinaciones
igual que hay gente que observa
como si hubiera metido la cabeza debajo del agua.

Hay gente que solo escribe cartas a las diez o a las doce
y lleva una mascarilla de inanición.

A veces puedo asentir despacio y asegurar que me miras.
Me gusta lo amateur
y ser el payaso de los dos.
Me gusta rechazar lo que me ofrecen
y arquear el lomo.

Creías que hacerte mayor sería esto.
Quédate quieto ahora y tráeme una maleta:
la llenaré de avena y copos
-materia sensitiva-
pero
déjame ser el payaso de los dos.
Déjame ser la chaqueta a los pies de la dama en apuros.

Escríbeme a las diez o a las doce que no hay prisa.
Arquéame los muslos y las ganas, sé inexacto. 

(Inédito) 


EL POEMA DE ÁNGEL 

«A mí lo que me gusta es la zoofilia»,
anunciaste cubriendo los zodíacos
de pólvora. Venías en tu caja,
llegabas por el mar, alcoholizado.
Sabías de bananas y de azúcar,
de azufre y elegías,
de pájaros que vuelven en la córnea.
Describiste las ondas en el agua
con dedos mal curados.
Llegaste de faquir en un periódico,
saltaste del alud a la diáspora.
El silencio y un cofre de tabaco
compraron la tortura de tus dientes,
cicuta y paraísos terrenales.
A ti lo que te gusta es el vitriolo.
Escarbas en los huesos
con la complicidad de una mirada fiera.
A ti lo que te gusta
es el canibalismo o la extinción.

(Inédito)