martes, 15 de octubre de 2013

FERNANDO LÓPEZ GUISADO



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Manuel Lacarta Salvador
Ana Ares
David Morello
David Minayo
Daniel Romero Campoy
Carlos Bernabeu
Alfonso Brezmes
Félix Jiménez
Francisco J. Castañón
José Luis Torrego
Luis Llorente
José Luis Nieto Aranda
Joan Payeras Puyol
José Luis Escudero
Emilio González Martínez
Ariadna García
Elena Peralta
Frank G. Rubio


Bio-bibliografía

Agitador cultural que combina escritura y crítica con la Imagen para el Diagnóstico. Ha publicado los siguientes poemarios: Aromas de Soledad, El Altar de los Siglos, Porque nunca fue suyo [Alacena Roja, digital]. Del más reciente, La Letra Perdida (Vitruvio, 2012), se realizó un reportaje en El Mundo. Aparece en las antologías: Los jueves literarios de la casa del libro, Memoria y euforia, Una mirada escrita, Ilusionaria 3, Historias del Dragón y 2099-b. Organiza, junto a los escritores Elena Muñoz y José Guadalajara, el Ciclo Café Literario de Rivas. Colabora con diversos medios. Conduce la bitácora Buenas noches Nueva Orleans. Es director académico de la Academia y Agencia Literaria Letras Vivas. Durante las noches de invierno, brilla por la radiación acumulada.


Poética

Todo es canto: ritmo y tripas. La captura de lo invisible. Hay otro mundo, que pasa inadvertido la mayor parte del tiempo y, por lo general, para la mayor parte de la gente; descubro, de pronto, destellos de ese mundo invisible, e intento capturarlos, que perduren. Poesía lo es todo: conocimiento, vibración, la caja de resonancia del universo, el beso del Demiurgo. También comunicación y mi forma de expresión, mi coche (quiero mucho a mi coche, lo necesito, no podría desplazarme sin él). 



Poemas


Bajo los tilos

Bajo los tilos
lo supe.

Aunque sucediera el hielo
y enmudecieran las estaciones.
En esa avenida de mi alma
el cielo siempre será un aplauso de hojas
con nuestras manos juntas, como besándose,
temiendo quizá perder un sueño
si aflojan ese abrazo inadvertido.

Eso es el poema:
preservado momento;
siempre rebrotando
incombustible,
aguardándote.
Reconstruyéndose en cada futuro.
Deconstruyéndose en cada sonido.

Como ambos entonces, en aquel junio
sincero, fresco, paseando en silencio,
cogidos de la mano,
bajo los tilos.
-Pertenece a La letra perdida (2012, Ed. Vitruvio).


Despertador

Entre los precipicios de la madrugada
hay momentos en los que el mundo deja de existir.
Todo parece detenerse.
Son recuerdos fugaces de un eco más anciano que el universo.
Sufro la maldición de tomar conciencia en esos instantes.
Me mantengo inmóvil, haciéndome el dormido
para que la oscuridad no me devore.
Finjo que no escucho susurrar a sus sirvientes por el cuarto
bajo los latidos de mi propio corazón. Intento
apaciguar esa campana que galopa acelerando en mi cerebro,
que pide huir,
que pide a gritos huir igual que verdad entre olas.
Pero no hay profundidad donde esconderse de uno mismo.
Acabo devorado
y devorándome como esas pescadillas
de ojos lechosos en su cama de hielo.
Desnudo sobre un mostrador bajo la luz de los fluorescentes:
teatro de ansia y hambre.
El hedor a muerte se mezcla
con el perfume de las compradoras
mientras el crepitar de billetes
baila con el de las espinas bajo el cuchillo.
Risas, bolsas granates de plástico que destiñen y crepitan,
chorrear de fluidos pardos pudriéndose entre las baldosas
y yo mordiéndome el culo con cara de pez
y formando un cero de sangre brillante.
Un enorme cero rojo parpadeando a la izquierda
de las siete de la madrugada.
Segundos antes de astillarse el silencio,
cuando todo parece detenerse.
-Pertenece a La letra perdida (2012, Ed. Vitruvio).


Denn die toten reiten schnell

Los mares se habían secado.
Vagábamos, en el mismo coche de ahora,
por viejas carreteras de asfalto roto
llamando a todas las puertas y casas vacías.
Buscabas algo. No recuerdo qué;
pero resultaba tan importante
como el agua o el futuro.
Paramos en un cruce. Estabas cansada
pero deseaba besarte, jugar
con la punta de la lengua a reírnos.
No entendías cómo aún seguía siendo joven
cuando el resto de las cosas estaban muertas.
Dije: —Sólo es así en el espejo retrovisor.
»Sólo en tus ojos y en el espejo retrovisor.
Nos abrazamos en el asiento de atrás.
Lloraste y bebimos tus lágrimas.
Encontramos algo importante.
Aún no sabíamos el qué.
-Poema inédito.


martes, 1 de octubre de 2013

RAFAEL INDI


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José Luis Martínez Clares
José Rico
Mario Islasáinz
María A. Mónaco
María Ramos


Bio-bibliografía

Nací en Sevilla (09-09-1987).
Alguien me regaló un día La voz a ti debida sin pensar en las consecuencias y como recompensa le compuse un poema que acabó aborreciendo. Aquello me animó. Fue así como descubrí mi segunda vocación perdida.
Tengo un blog que es particular y cuando llueve se moja como los demás:
http://animalendisturbio.blogspot.com/
Algunos de mis poemas han aparecido en revistas como La Lengua, Almiar, Fábula, Palabras Diversas, La Fanzine, Cinosargo, Horizonte De Letras y Los Sábados Las Prostitutas Madrugan Mucho Para Estar Dispuestas.
Gané el primer accésit del I certamen de poesía erótica Ánima.
En febrero de este 2013 autoedité mi primer libro Un aplauso americano.



Poética

Tendrá que haber un bosque
donde los ojos sólo se cierren
para besar o para morir
y la palabra ocupe
el hueco entre la lana y la carne.




Poemas


Charlotte

"Algún día las hormigas cobrarán su venganza", decías,
mientras contaba las vueltas de aquel tiovivo.
Así pasábamos las noches,
peceras de marionetas hundidas
en mitad del Raval,
el único lugar donde los escotes
creen en Dios a su manera.

Después de tantos años
sigo aprendiendo de memoria el papel impuesto:
jugar a ser la muerte roja
en fiestas de guardar y quemar.
Tantos años intruso de la gran mascarada,


secreta bajo altos techos
y escaleras de nácar.

Tantos años sin saber
que eras la mujer de ojos verdes
en aquella canción de Nacho Vegas,
esa que ofrece agua de mar
como remedio a la sed.




Sacromonte


Esta ciudad se parece demasiado a nosotros.

Calle a calle competimos
en número de batallas perdidas
y luces escondidas
bajo alguna latitud incierta.
Sus noches justifican al fin
el insomnio errante
de unos bien desnacidos.
Como ella, hemos soñado ya
todos los sueños azules
que quedaban por soñar.

Esta ciudad se parece demasiado a nosotros.



Todo va bien

La cara de Matías Prats sobre los posos del café no me deja dormir,
seca las manos más tibias del hemisferio norte
cuando anuncia temporal,
ahora que necesito el sándalo en tu ropa.

Soy un malpensado si creo que vuestros informativos
quieren que la primavera nos sorprenda
viendo alguna serie tan bien producida como el frio.
Se aplaza la revolución por tormentas de nieve hasta nuevo aviso.

Tambien soy un misántropo si no tengo un Smartphone con WhatsApp
ni escribo en (hasta) 140 caracteres
de qué tamaño es el nuevo juanete de mi pie izquierdo.
Lo comprendo y deseo continuar.

E incluso puedo ser algo peor cuando afirmo
que entre verdades se van los que se alejan,
que nadie está educado para la sinceridad.
Pensad que todo va bien.
Señalad el pecado con una cruz,
atrapadlo como a una araña herida dentro de una copa de cristal
llena de humo, puesta del revés.
Escupid después al cielo cuando henchidos de orgullo
abracéis el gris escribiendo:
"La verdad es sólo una cuestión de palabras".
Pensad que todo va bien.


Yo sé que la ceguera será la enfermedad del futuro.
Una generación perdida de hombres-topo
sobrevivirá al siglo veintiuno
escondidos bajo el metro de Budapest.

Y qué triste la imposible espera.
Por una vez, mi padre se vestiría de rey.