sábado, 2 de agosto de 2014

MONTSERRAT GARCIA RIBAS

















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Bio-bibliografía

Nací en Castellbell i el Vilar (Barcelona) en 1964. He publicado los poemarios: Com l’últim joc de mai (Palma, Moll, 2010, Premi de Poesia Bernat Vidal i Tomàs) y Luz fue (Girona, Curbet Edicions, 2014, Premio Vila de Martorell de Poesía). Próximamente publicaré Les harmonies fràgils (Girona, Llibres del Segle, 2014). Colaboro en la revista digital de cultura Núvol con artículos de crítica literaria, sobre todo de poesía. Soy licenciada en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la Universidad de Barcelona y en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona, donde también cursé estudios de Magisterio. Vivo en Manresa (Barcelona).


Poética

Mi poesía se inscribe en la tradición poética del silencio, que sitúa la palabra y su soledad esencial como centro, intentando recuperar la inocencia de la palabra originaria, siempre nueva, siempre descubierta por primera vez. Cada uno de mis libros es un solo poema en fragmentos: una voz que desea expresar la fragilidad e incertidumbre del mundo actual (la vida, las relaciones, el amor…).

Como afirma el poeta Jesús Alonso Burgos en el epílogo del poemario Luz fue: “Una poesía que intenta captar esa palabra esencial, apenas un aliento, que hace posible el lenguaje, y con él la designación del mundo. En la poesía de Montserrat Garcia Ribas esa palabra esencial que hace posible las demás, que al decirse pura y simplemente comienza a construir el poema, es “deseo”. El deseo abre la casa del ser para que en ella entre lo que el deseo significa y convoca: el amor, los cuerpos, la mano que recorre, la posesión, el latido, el vértigo de la ausencia”.



Poemas

Del poemario Luz fue (Girona, Curbet Edicions, 2014):


En los lugares forjados sin sueño florecen
pequeñas utopías, el eco fronterizo
o la mirada al borde de lo oscuro,
donde el rubor perdido aún existe
desdibujando lo más próximo.

El pálpito nos salvaría de la disolución
desde esta añoranza.

***

Hunde en mí ese recuerdo que flaquea
en la alquimia lenta de tu voz.

Tal vez su nulo porvenir
que tanto nos seduce
con la nostalgia de otro tiempo,
como una canción triste.

***

Y ahora renunciaré a tus manos,
al laberinto que nos une.

Ya nada acecha. Tan lejos
un solo amanecer.

***

Temblor.
Como incienso entregado.

Insomne.
Vagando entre tus mitos.

***

Sólo un gesto furtivo
que no sabe que cuenta
hasta la levedad.

Y el regreso desborda las raíces:
casi la luz
de los modos de amor.

***

Y entonces fue el ardor,
como norma de sangre absoluta.

Y nada surgió de esa luz
que no nos conmoviera.