domingo, 5 de julio de 2015

SENSI BUDIA




Mencionada por:
Manuel Delgado Gómez
Manuel Guerrero Cabrera
José Manuel Pozo Herencia

Menciona a:
Andrés París Muñoz, 
Estefanía Cabello Rosa, 
Julia Pumariño, 
Jose Angelo Nestore, 
Alba Moon, 
Carlos Catena Cózar 
y Jorge Fernández González.


Bio-bibliografía

Asunción María Budia Juárez, conocida como Sensi Budia, nace el 25 de abril de 1993, en Lucena (Córdoba). Es Graduada en Filología Hispánica por la Universidad de Córdoba. Actualmente, es Directora Ejecutiva de la Asociación Cultural Naufragio-Saigón, en cuya revista (Saigón) publica sus textos. En numerosas ocasiones, acompaña con su piano en los recitales de dicha asociación y, a veces, también ofrece su humilde voz (siempre en calidad de aficionada, pues es autodidacta). Actualmente, estudia un Doble Máster en la Universidad de Sevilla y sigue inmersa en un proyecto de investigación que indaga en el contexto de la Fábula Mitológica en España (concretamente, en la imprenta aragonesa) durante la época del Bajo Barroco, en colaboración con los departamento de Literatura Española de la Facultad de Filosofía y Letras de Córdoba (proyecto PHEBO) y el departamento de Literatura Española e Hispanoamericana de la Facultad de Filología de Sevilla.



Poética


En su poética defiende el empleo de la intertextualidad e interdiscursividad como armazón cultural, así como la sencillez expresiva. Tiene un estilo intimista, muy basado en lo sensorial. Busca la sensibilidad hecha metáfora; causar un sentimiento parecido al de la música (utilizando característicos sonidos, como los cromáticos, etc.), por lo que a veces la transmite de esa forma. Gusta de temas relacionados con los sentimientos más arraigados a la esencia ser humano (existencialismo, duelo, incertidumbre; diferentes formas de amar). Ama la literatura del Siglo áureo de nuestras letras, así como la generación del 27 y las vanguardias. «Si una es lo que come, también lo que lee».



Poemas




PROGRESO SALVAJE
       En los vacíos  del
vertiginoso
                                  ritmo del
            ventilador,
el telar cotidiano

y el silencio.

Ancestral rumor
deshojado en ciegas calaveras;
blanco fondo
sobre irisados hilos.
Distinta sombra.

Muy adentro de los árboles
grita hueca la materia.
         «¡PAN!».


LA CASA DEL SOL NACIENTE
                            «—I don’t want to survive. I want to live.»
                            (Solomon Northup, 12 years a slave)
Con lágrimas de caracol,
entre aullidos del gran lobo,
el sol poniente se adormece
en los nenúfares del Globo.

Del lamento de los campos
maman los hijos de la ira
impacientes, de algún día,
comer del sol que hoy les mira.

Crecen la nostalgia y la prisa,
en un hambre inocua,
potencial avidez al alba,
a golpes de sol y de agua.

There is a house in New Orleans,
donde el negro no es color
sin la Luna licuescente
sobre el arcano dolor

que divide al mundo en dos.
Casa del naciente sol,
serás frontera marcada
por el último si bemol.





DEL DIEZ DE NERUDA A MI DIEZ DE NOVIEMBRE

Y habremos perdido aún este crepúsculo;
la verdad desnuda que iguala
al más rico con el más pobre,
al más pulcro con el más obscuro.

Pero nadie sabrá que aquella noche,
con las manos uniditas,
nuestra moneda se encendió:
en mi lóbrega mano henchiste
la tuya, pulcra,
y de nuestra fraternal unión
nació el deseo eterno,
de amarnos sin perdón.

 “Ojos que no ven…,”
¿y el corazón?
“Lo que tu mano derecha haga,
que no lo sepa la siniestra”;
pero, ¿cómo ignorarlo?:

¡Aquella noche incendiamos
el sol en nuestras manos,
apagando la noche,
prendiendo el alba;
matando a la Muerte!

Y tú, mi sangre,
siempre, “siempre te alejas”
en las palabras del dulce poeta:
hacia donde el crepúsculo corre
borrando estatuas
.