lunes, 1 de febrero de 2016

JOSÉ MANUEL POZO HERENCIA




Mencionado por:

Menciona a:
Maricruz Garrido.
Luis Ángel Ruiz Herrero.
Conrado Castilla.
Tomás Illescas.
Jorge Fernández González.
Santiago Moure.
Eva Moure.
Cristóbal Martínez.


Bio-bibliografía

José Manuel Pozo Herencia, nace en Cabra (Córdoba) en 1973. Desde la adolescencia, se siente llamado por la poesía. Su escritura fue premiada en
el concurso de ensayo organizado con motivo de las Jornadas de Medio Ambiente en el Senado (SER Subbética, 1990), en la sección Poetas Sin Nombre de Cosmopoética: Poetas del Mundo en Córdoba (2013) -Anónimo de la Semana ex aequo- y en el Proyecto Poético-Visual Versos de Pizarra (Barcelona, 2013).
Sus poemas se han publicado en revistas como El Ladrío, Saigón, Aldaba, La Ballesta de Papel
Aparece en la Antología del II Encuentro de Poetas de Ahora (Algeciras, 2015) y en la Antología del III Encuentro de Poetas de Sierra Morena (Baños de la Encina, Jaén, 2014.) así como en la segunda antología Náufragos en Saigón, de próxima aparición.
Actualmente prepara el poemario La Esperanza de lo Efímero, en proceso de publicación, y participa en diversos encuentros literarios por toda la geografía andaluza.
Es Consejero Ejecutivo de la Asociación Cultural Naufragio.

Blogs:



Poética

Mis versos recrean sentimientos clásicos, como  la soledad del hombre ante el yugo de la hipocresía, el aislamiento que provoca nuestro tiempo o la devastación que sucede a la relación amorosa.
En ellos, se pueden encontrar múltiples referencias a la deshumanización, al desprecio por la falta de consciencia del hombre ante su propia finitud y nimiedad.
Con un marcado acento lírico, suelo provocar una cascada de imágenes que lleven a la reflexión sobre la pérdida de la valoración ante los grandes tesoros vitales.
No  puedo evitar cierto tono de angustia y de misantropía, aunque tampoco eludo momentos de asombro y de discreta esperanza frente a algunas obras humanas.
Mi voz poética permanece en un cambio constante.




Poemas


PAISAJES QUEBRADOS

En demasiados lugares, las almas casi perfectas
tejen bellezas pronto olvidadas.
Afortunadas, si un día se olvidan,
pues alguien, al menos, pasó no ajeno.

No es lugar ni tiempo para exquisitos;
las prisas y lo grosso la hierba pisan.
Nadie crea nada; todo es potencia
y hasta lo más alto vuela muy bajo.
Hoy sólo ausente lo otrora perfecto.

Y lo peor, no estamos para lo excelso.
Sólo para lo claro, para lo rápido;
no lo escondido; no lo más cálido.

Y si, además, todo ello es caro,
se venderá en escaparates
sin ser conscientes de lo expulsado.
Ya no es delito quebrar paisajes.



DEMASIADA LUZ

Tibio, como agua en el almizcle,
siento enredar mis dedos en la nada.
Formulo preguntas sin respuesta posible
en perversas manadas de lobos sin nombre.
Auscultan mi mirada creyendo conocerme.
Hay demasiada luz para tan poco horizonte.
Tus pies olvidaron el camino del encuentro.
(Y entre tanto gentío es difícil encontrarte).
Soy vacío entre el vacío.
El abismo cabe en una lúgubre estancia.
Aquellas preguntas siguen sin contestarse.
No atraviesan corazas ni yelmos.
Hace demasiado frío fuera.

Quedan demasiadas telarañas dentro.